14 de febrero de 2013 / 18:18 / hace 5 años

El Papa pedirá a los líderes de la Iglesia que dejen sus rivalidades

CIUDAD DEL VATICANO (Reuters) - Benedicto XVI está redactando su último mensaje para la Iglesia Católica en el que pide a los líderes de la institución que dejen de lado las rivalidades y sólo piensen en la unidad de la fe.

Benedicto XVI está redactando su último mensaje para la Iglesia Católica en el que pide a los líderes de la institución que dejen de lado las rivalidades y sólo piensen en la unidad de la fe. En la imagen, el papa Benedicto XVI bebe agua en una audiencia especial con sacerdotes de la diócesis de Roma, en la sala Pablo VI del Vaticano, el 14 de febrero 2013. REUTERS/ Max Rossi

El mensaje, sugerido en declaraciones antes y después del sorprendente anuncio de retirada el lunes, suena como un reproche velado a los cardenales que compiten por influencia en el próximo cónclave y en el papado que producirá.

Sus comentarios ambiguos también podrían ser un indicio de que fueron las luchas de poder intestinas del Vaticano - como las desveladas en el escándalo de filtraciones de documentos de la Santa Sede del año pasado -, las que lo llevaron a tomar la decisión casi sin precedentes de renunciar al liderazgo de la mayor iglesia del mundo.

Benedicto XVI, de 85 años, dejará su cargo el 28 de febrero, lo que dará paso a un cónclave - en el que los cardenales eligen al nuevo Papa a puerta cerrada- a mediados de marzo sin un claro favorito y con varias facciones que ya están expresando sus ideas sobre cómo debería ser el nuevo pontificado.

El Papa alemán instó el miércoles a los fieles a “mostrar la cara de la Iglesia y cómo a veces esta cara se desfigura”.

“Estoy pensando particularmente en pecados contra la unidad de la Iglesia, acerca de divisiones en el cuerpo de la Iglesia”, manifestó.

“Superar el individualismo y la rivalidad es una señal de humildad”, agregó durante su última misa pública en la Basílica de San Pedro.

Los diarios italianos, que estos días están examinando cada palabra pronunciada por Benedicto XVI, pusieron especial atención a los términos “cara desfigurada” y “rivalidad”, y el diario Corriere della Sera los describió como “señales lanzadas al cónclave”.

SODANO VS BERTONE

Varios analistas destacaron la conocida rivalidad entre el cardenal Angelo Sodano, ex secretario de Estado de la Santa Sede bajo el papado de Juan Pablo II, y el actual número dos del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone.

Sodano, decano del Colegio de Cardenales que ayudará en los preparativos para el cónclave, nunca ha ocultado su desdén por Bertone, implicado en varios escándalos y cuyo papel como chambelán del Vaticano es organizar los actos previos a la elección del nuevo Papa.

Desde que lo sucedió en 2006, Bertone apartó a varios de los protegidos de Sodano de su poderoso Secretariado de Estado, despachándolos en puestos diplomáticos en el exterior o cargos menos centrales dentro del propio Vaticano.

El bando de Sodano ha culpado a la supuesta mala gestión de Bertone por muchas de las crisis del papado de Benedicto XVI, desde el desafortunado sermón en Ratisbona en 2006 que enojó a los musulmanes al robo de documentos que generó el escándalo de “Vatileaks”.

Los documentos filtrados publicados en mayo en el libro “Su Santidad” relataban casos de corrupción y enemistades dentro de los muros del Vaticano y muchos de ellos reflejaban fuertes reacciones contra Bertone y sus más cercanos aliados.

Tras revisar sus agendas cuidadosamente, el diario romano La Repubblica reportó que tanto Sodano como Bertone han lanzado “una ronda de contactos con los cardenales más influyentes” de cara a la elección del Papa, que tendría lugar a mediados de marzo.

En una decisión poco destacada en 2007, Benedicto XVI cambió las reglas del cónclave de 1996 emitidas por Juan Pablo II para recuperar la mayoría tradicional de dos tercios necesaria para elegir a un Papa.

Las disposiciones de Juan Pablo II indicaban que los cardenales podían cambiar a una mayoría simple si alcanzaban un punto muerto después de 13 días de votaciones, una medida que Benedicto XVI consideró que podría llevar a un pontificado en disputa.

Existe preocupación por su renuncia, porque se convertirá en el primer expapa vivo desde los amargos cismas de la Edad Media, lo que lo pondría en el centro de una oposición a su sucesor, aunque el mismo Pontífice dijo el jueves que se retiraría a la oración y estaría “aislado del mundo”.

/Por Tom Heneghan/

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