24 de enero de 2013 / 9:21 / hace 5 años

Los pingüinos Adelie: frías y eficientes máquinas de matar

TOKIO (Reuters) - El pescado del antártico debería tener miedo. Hay un insólito depredador sigiloso que anda suelto: los pingüinos Adelie.

El pescado del antártico debería tener miedo. Hay un insólito depredador sigiloso que anda suelto: los pingüinos Adelie. En la imagen, de 7 de enero, un pingüino Adelie con una cámara atada a su espalda en Langhovde, cerca de la Antártida. REUTERS/Yuuki Watanabe/National Institute of Polar Research/Handout

Olviden sus torpes andares de pato en tierra o bamboleos cómicos en la superficie del océano. Tan pronto como estos pingüinos se zambullen en el océano glacial Antártico, se vuelven calculadoras y eficientes máquinas de matar, dicen investigadores japoneses.

“Se podría decir que los pingüinos tienen un modo sigiloso increíble”, dijo Yuuki Watanabe, investigador del Instituto Nacional de Japón de Investigación Polar. “Son excelentes aproximándose sigilosamente hacia su presa y haciéndose con ella sin que se den cuenta”.

Watanabe publicó esta semana el material grabado en diciembre de 2010 mostrando a vista de pájaro cómo cazan peces y pequeños crustáceos llamados krill, utilizando una pequeña cámara de vídeo atada en la espalda de más de una docena de pingüinos.

“Los krill contonean sus cuerpos, es evidente que intentan nadar a toda velocidad y escapar”, dijo Watanabe sobre sus hallazgos, publicados esta semana en Proceedings of the National Academy of Sciences, con sede en Estados Unidos.

“Pero eso no supone nada para los pingüinos. Éstos simplemente se zampan los krill que están tratando de huir y se los tragan enteros”.

Utilizando las “cámara pingüino”, configuradas para encenderse automáticamente cuando un pingüino se metiera en el agua y disparar durante 90 minutos, Watanabe y su equipo fueron capaces de capturar los secretos de los pingüinos a la hora de cazar.

Se obtuvo información adicional de dos acelerómetros atados a cada ejemplar que midió los movimientos de cabeza y cuerpo para calcular lo rápido que devoraron a su presa.

“Realmente no sabíamos si los pingüinos capturaban los krill de uno en uno. Yo habría pensado quizá se los comían mientras perseguían otra presa”, dijo Watanabe. “Pero cuando vimos la grabación descubrimos que los pingüinos estaba haciendo simplemente eso: comiendo estas pequeñas criaturas una tras otra”.

No sólo eso, los pingüinos no nadaban aleatoriamente sino que se mantenían en equilibrio al borde del hielo hasta que se acercara un grupo numeroso, entonces se abalanzaban al agua.

La tasa de capturas de krill fue rápida y eficiente. Los pingüinos engulleron una media de dos krill por segundo cuando los krill estaban agrupados, una tasa mucho más rápida que bajo condiciones generales de captura cuando los pingüinos consumieron cerca de 244 krill en casi 90 minutos.

“Me puse muy contento cuando tuve la grabación de un pingüino yendo directamente a un enjambre de krill y atiborrándose”, dijo Watanabe.

Una vez acabada la investigación con los pingüinos, el científico quiere repetir la experiencia con tiburones.

/Por Ruairidh Villar/

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