2 de noviembre de 2012 / 14:23 / en 5 años

Sube la presión para mejorar la tecnología de limpieza de vertidos

LONDRES (Reuters) - Conforme el petróleo se hace más escaso y caro, la industria podría inclinarse por fin en favor de una de las áreas más olvidadas de su negocio: la tecnología para limpiar vertidos de crudo.

Conforme el petróleo se hace más escaso y caro, la industria podría inclinarse por fin en favor de una de las áreas más olvidadas de su negocio: la tecnología para limpiar vertidos de crudo. En esta imagen de archivo, un voluntario intenta limpiar una playa de petróleo en cabo Tourinán, en Galicia, el 20 de diciembre de 2002. REUTERS/Miguel Vidal/Files

Pese a los esfuerzos de los científicos por encontrar formas nuevas y más efectivas de abordar los vertidos, ha habido pocos cambios fundamentales en esa tecnología en las dos décadas que han pasado desde que el desastre del Exxon Valdez en 1989 arrojó 750.000 barriles de petróleo en las costas de Alaska.

Pero confirme las petroleras abren camino en el inmaculado Ártico y en aguas profundas del resto del mundo, la presión para que demuestren que pueden limpiar rápidamente el petróleo vertido irá aumentando.

Grandes vertidos como el de BP en 2010 en el golfo de México suelen provocar un impulso en la investigación, pero la historia demuestra que el entusiasmo de industria y Gobierno se desvanecen con rapidez.

Esa pérdida de impulso podría salir cara. BP ya ha gastado 14.000 millones en operaciones de limpieza, ha pagado 8.000 millones de dólares en indemnizaciones y ha ofrecido otros 7.800 millones para llegar a acuerdos con los afectados por el desastre.

ENTRAN LOS CIENTÍFICOS

Dos investigadores de materiales de la Universidad del Estado de Pensilvania han dado con un gel que puede absorber 40 veces su propio peso en petróleo, y forma un sólido suave que es lo bastante fuerte como para ser recogido y utilizado directamente en una refinería para recuperar el petróleo.

El polímero desarrollado por Mike Chung y Xuepei Yuan sólo interactúa con el petróleo en los experimentos, y una vez hinchado no contiene agua, lo que resuelve el complicado problema de separar el crudo vertido del agua que contamina.

Otros equipos rivales han aplicado nanotecnología al problema para producir esponjas ultraligeras que son oleofílicas e hidrofóbicas, de modo que repelen el agua pero les encanta el crudo.

El equipo de Daniel Hashim, de la Universidad de Rice en Houston, ha utilizado nanotubos de carbono para crear un material esponjoso que puede exprimirse o quemar el crudo para eliminarlo, permitiendo en ambos casos reutilizar la esponja resistente al fuego.

Hashim dijo a Reuters que tiene algo de dinero de capital semilla de firmas de capital riesgo e inversores individuales para desarrollar la tecnología, pero que hay muchos obstáculos en el horizonte, en especial los costes de equipamiento.

Algunos expertos de la industria son escépticos sobre el problema. Michael Cortez, director de BP de tecnología de respuesta a vertidos, y su segundo Hunter Rowe, escribieron en el Journal of Petroleum Technology el pasado septiembre que el impulso a la investigación tras el desastre en el golfo de México podría ser más bien breve.

En su artículo, señalan que la industria ya ha redoblado la financiación para mejorar esta tecnología después de otros vertidos importantes, pero que la volatilidad del precio del petróleo y otros sucesos económicos acaban por devolver la inversión y el desarrollo a su nivel previo.

“Creemos que la tecnología actual que tenemos cumple de sobra las necesidades”, afirmó Simon Henry, director financiero de Royal Dutch Shell, cuando Reuters le preguntó si la empresa está aumentando el gasto en investigación conforme impulsa la exploración en el Ártico.

”Shell, que es la mayor petrolera europea, se vio obligada a suspender este año su búsqueda de petróleo en el mar de Chukchi, en Alaska, después de que una enorme caja de metal diseñada para ayudar a contener el crudo en caso de ruptura de pozo resultara dañada en las pruebas.

Cortez y Rowe, de BP, alegan que la exploración en entornos más duros y remotos requiere una tecnología más avanzada para combatir los vertidos.

“La clave para cerrar las brechas tecnológicas y mejorar las tecnologías actuales es impedir que la sensación de urgencia disminuya”, señalaron en su artículo.

/Por Chris Wickham/

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