13 de junio de 2012 / 13:38 / en 5 años

El movimiento por el derecho a morir ve progresos en el mundo

ZÚRICH (Reuters) - Los activistas que defienden el derecho a morir esperan que más países permitan el suicidio asistido o eutanasia en los próximos años a medida que la población mundial envejezca, pero los detractores están decididos a impedírselo, una disputa que se encendió aún más antes de conferencias al respecto en Suiza.

Los activistas que defienden el derecho a morir esperan que más países permitan el suicidio asistido o eutanasia en los próximos años a medida que la población mundial envejezca, pero los detractores están decididos a impedírselo, una disputa que se encendió aún más antes de conferencias al respecto en Suiza. Imagen de archivo de un "kit para el suicidio" del médico y activista pro eutanasia Philip Nitschke en una entrevista con Reuters celebrada en Londres el mayo de 2009. REUTERS/Stefan Wermuth

“Hemos visto en los últimos 20 años una migración general de positividad con respecto a que esto es una causa justa”, dijo Ted Goodwin, presidente estadounidense de la Federación Mundial de Sociedades con Derecho a Morir, en rueda de prensa en Zúrich el martes.

Goodwin hizo estas declaraciones mientras representantes de 55 sociedades con derecho a morir de todo el mundo se reunían durante tres días para celebrar el trigésimo aniversario de Exit, un grupo suizo que proporciona medicamentos para ayudar a morir a los enfermos terminales.

El suicido asistido ha sido legal en Suiza desde 1942, si es realizado por una persona que no sea médico y que no tenga interés directo en la muerte. La eutanasia legal sólo existe en Holanda, Luxemburgo, Bélgica y en el estado de Oregón (EEUU).

Goodwin dijo que la elección del socialista François Hollande como presidente de Francia podría ayudar a la causa de la eutanasia en Europa. Hollande ha dicho que está a favor de la eutanasia bajo condiciones estrictas.

“Si Francia se suma a esta línea, creo que Alemania la adoptará. Es un patrón de cambio en Europa”, dijo, señalando que el apoyo a la reforma estaba ganando adeptos en Australia y Massachusetts. “Las cosas van lentas, pero seguras”.

Añadió que el envejecimiento de las sociedades significaba que la mitad de los costes médicos se dedican a los últimos tres a seis meses de vida, que no cambian la trayectoria de la enfermedad.

El número de residentes suizos que murieron por suicido asistido se multiplicó por siete entre 1998 y 2009, a casi 300, según mostraron las estadísticas publicadas por primera vez en marzo.

“UNA CARGA PARA LA SOCIEDAD”

La Coalición de Prevención de la Eutanasia está organizando una conferencia alternativa el viernes que coincida con la parte pública de la reunión Derecho a Morir en Zúrich.

“Junto con la presión por el coste creciente para el sector de la sanidad y la soledad cada vez mayor de los ancianos, la ayuda organizada al suicidio es un caldo de cultivo que promueve el suicidio”, dijo Roland Graf, sacerdote y vicepresidente de Human Life International Suiza, en una rueda de prensa aparte.

“Crece la presión sobre las personas que ya no pueden dar a la sociedad lo que se espera de ellas. Cada vez más se sienten una carga para la sociedad y para sus parientes”.

Un incremento en la llegada de enfermos terminales - particularmente de Alemania, Francia y Reino Unido - a Suiza para cometer suicidio ha llevado a peticiones en los últimos años para que el país endurezca su legislación.

Pero en 2010, los votantes de Zúrich rechazaron la prohibición del suicidio asistido y del “turismo para el suicidio”, y en 2011, el Gobierno nacional se pronunció en contra de imponer nuevos límites al suicidio asistido.

Goodwin dijo que los ejemplos de Suiza, Holanda, Bélgica y Oregón no habían mostrado ningún abuso notable.

“La nuestra es una misión de compasión, de generosidad. Sabemos que nadie es más vulnerable que quienes se están muriendo y quienes mueren en medio del dolor”, dijo.

“La sociedad debe proporcionar protección para los individuos vulnerables”, añadió.

La presidenta de Exit, Saskia Frei, dijo que la práctica estaba siendo seguida de cerca por las autoridades suizas: “No hay muerte que se investigue más de cerca que la del suicidio asistido”.

Aún así, Alex Schadenberg, director ejecutivo de la Coalición Prevención de la Eutanasia, señaló estudios de Holanda y Bélgica que dijo que mostraban un número significativo de muertes por eutanasia “sino solicitud explícita o consentimiento”.

“El problema con la eutanasia o el suicidio asistido es que le das a alguien más el derecho a estar implicado en causar tu muerte”, dijo.

“La sociedad ha de estar vigilante sobre el sufrimiento, pero la respuesta es no dar poder sobre la vida y la muerte a alguien más”.

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