August 12, 2011 / 5:07 PM / in 8 years

Los microblogs de China desafían la censura

PEKÍN/SHANGHÁI (Reuters) - Cuando el periodista chino Wang Keqin se vio acorralado en el campo por unos policías que intentaban obligarle a dejar de investigar un caso de violación que involucraba a las autoridades locales, buscó ayuda en Internet.

Wang, uno de los periodistas de investigación con más determinación de China, y sus colegas llamaron a un amigo que subía actualizaciones constantes de sus encontronazos con la extralimitada policía en una página de microblogs parecida a Twitter. Las autoridades del condado de Badong, en el centro de China, pronto se vieron abrumadas por llamadas de ciudadanos advirtiéndoles de que no le golpearan ni detuvieran.

“La oficina de seguridad pública del condado pronto se vio abrumada por las llamadas. Fue como una ola de presión. Weibo me salvó esa vez, y yo también lo he utilizado para salvar a gente perseguida por las autoridades”, afirmó, utilizando el término chino “Weibo”, la página de microblogs que ha prosperado como plataforma para compartir noticias, perspectivas, rumores y la indignación pública.

“Para la gente de China, Weibo ha creado un espacio mucho más libre que los medios tradicionales”, dijo Wang, conocido por sus concienzudos informes sobre la corrupción y los crímenes de las autoridades.

“Además, está convirtiendo a cada vez más chinos en periodistas ciudadanos”, afirmó. “Weibo ya es una fuerza masiva. No puede ser cerrada, aunque intenten acallar a los usuarios VIP”, añadió, refiriéndose a los activistas de la red.

Los microblogs de China, que afirman tener 195 millones de usuarios y permiten publicar opiniones fuertemente expresadas, han puesto a los dirigentes comunistas en una difícil situación. Temiendo que se produzcan disturbios si bloquean las páginas, los censores intentan mantenerse por delante de los rápidos mensajes que a menudo extienden noticias y opiniones que el gobierno querría contener.

Las autoridades chinas, los operadores de Internet, los medios y los ciudadanos son todos jugadores en una competición online por ver hasta dónde se permite a los microblogs desafiar la censura impuesta por el Partido Comunista.

El mismo Twitter está bloqueado en China, al igual que Facebook y otras páginas populares en el extranjero.

“Los microblogs han presionado a los medios tradicionales para que sean más liberales y desafiantes”, dijo Wang Junxiu, empresario de la red de Pekín y comentarista que sigue de cerca el mundo de los microblogs.

“También han visto el papel que las redes sociales han jugado en Oriente Medio”, añadió, refiriéndose a las revueltas populares por todo el mundo árabe que han puesto nerviosos a los líderes chinos.

“Pero en las actuales condiciones, el Gobierno no podría cerrar los microblogs. Hay que recordar que tienen 200 millones de usuarios”.

PERIODISTAS ENVALENTONADOS

Los microbloggers de China han demostrado su poder colectivo en una serie de escándalos oficiales recientes, particularmente las protestas en la red por el choque de un tren de alta velocidad la semana pasada en el que murieron 40 personas.

Estos escándalos han seguido el mismo camino de censura oficial, cerrojazo y darse por vencidos bajo el peso de unos usuarios de microblogs impacientes por la lentitud y los grilletes de los medios tradicionales.

La cobertura mediática controlada por el Estado del accidente de tren parecía seguir un esquema familiar de fallo natural y tecnología extranjera, subrayando los heroicos esfuerzos de los equipos de rescate.

Sin embargo, esos días ese esquema empezó a colapsarse cuando la indignación y el escepticismo se extendieron rápidamente por los microblogs, alimentando la ira popular y envalentonando a los periodistas. Los periódicos y revistas pronto rechazaron las consignas de los censores de publicar noticias positivas y comenzaron a atacar al ministro de Ferrocarriles.

Nadie espera que la censura se desmorone en China. De hecho, a finales de julio la maquinaria propagandística se reafirmó, obligando a los periódicos a cancelar historias críticas y a las revistas a retirar ejemplares de los quioscos. Pero cerrar los microblogs no parece una opción.

“Vemos las tensiones entre las autoridades gubernamentales y a la gente manifestarse diariamente en Sina Weibo, y sólo hay una suposición de que cualquier cosa que diga el gobierno pueda ser cierta”, dijo David Bandurski del Proyecto de Medios de China de la Universidad de Hong Kong, que estudia la censura y los medios chinos.

“Las redes sociales se están convirtiendo en un problema, particularmente tras lo que hemos visto este año. La pregunta es cómo lo van a abordar exactamente”, dijo sobre la respuesta del gobierno.

/Por Chris Buckley y Melanie Lee/

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