September 15, 2009 / 2:58 PM / 9 years ago

El cloro de las piscinas aumenta el asma y riesgos de alergia

NUEVA YORK, EEUU (Reuters) - Nadar en piscinas con cloro puede aumentar el riesgo de que un niño desarrolle asma y alergias respiratorias como la fiebre del heno, según un estudio belga.

Unos investigadores de la Universidad Católica de Lovaina en Bruselas hallaron que los adolescentes que pasan más de 100 horas nadando en piscinas tienen hasta seis veces más riesgo de desarrollar asma que otros.

“El impacto de esos químicos en la salud respiratoria de los niños y adolescentes parece ser mucho más importante - al menos multiplicado por cinco - que el asociado con el humo pasivo”, dijo a Reuters Health el profesor de toxicología Alfred Bernard.

“Hay pocas dudas de que el cloro de las piscinas es un factor importante implicado en la epidemia de enfermedades alérgicas que afectan al mundo occidental”.

En el estudio, Bernard y sus colegas compararon la salud de 733 adolescentes de entre 13 y 18 años que nadaban en piscinas clorinadas durante varios periodos de tiempo con la de 114 adolescentes que nadaban sobre todo en piscinas higienizadas con una mezcla de cobre y plata.

Entre los adolescentes “sensibles”, las posibilidades de que tengan fiebre del heno eran entre tres y seis veces más altas para los que nadaban en piscinas clorinadas durante más de 100 horas, según publicaron los investigadores en el diario médico Pediatrics.

Las posibilidades de desarrollar rinitis alérgica aumentaban entre dos y tres veces entre los que pasaban más de 1.000 horas en piscinas clorinadas.

Entre los niños y adolescentes que nadaban en estas piscinas entre 100 y 500 horas, 22 de los 369 - es decir, el seis por ciento - ya tenían asma, comparado con sólo dos de 144 - un 1,8 por ciento - entre aquellos que pasaron menos de 100 horas.

Las proporciones con asma subieron con una mayor exposición, a 14 de 221 - un 6,4 por ciento - de los que habían nadado entre 500 y 1.000 horas, y a 17 de 143 - un 11,9 por ciento - para los que nadaban más de 1.000 horas.

El riesgo de asma y alergia no se vio influido por nadar en piscinas higienizadas con cobre-plata y los niños sin tendencias alérgicas no tenían un riesgo aumentado de desarrollar alergias.

“La única explicación plausible” para estas observaciones, dijeron los investigadores, es que los químicos tóxicos basados en cloro que se encuentran en el agua o en el aire en la superficie del agua causan cambios en las vías aéreas y promocionan el desarrollo de enfermedades alérgicas.

“Probablemente no es casualidad que los países con mayor prevalencia de asma y alergias respiratorias son también aquellos en los que las piscinas son más populares”, escribió Bernard.

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