April 11, 2009 / 1:03 PM / 11 years ago

Los investigadores médicos tienen conflictos de intereses

CHICAGO, EEUU (Reuters) - El doctor Bruce Psaty, de la Universidad de Washington en Estados Unidos, sabe lo fácil es quedarse atrapado en una relación amistosa con las compañías farmacéuticas.

El doctor Bruce Psaty, de la Universidad de Washington en Estados Unidos, sabe lo fácil es quedarse atrapado en una relación amistosa con las compañías farmacéuticas. En la imagen, un paciente se somete a cirugía en el hospital Ramon Pando Ferrer en la Havana el 8 abril de 2009. REUTERS/Enrique De La Osa

Como profesor de apoyo, el experto publicó un artículo sobre el uso de betabloqueantes para tratar la presión arterial elevada que llamó la atención de la industria farmacéutica.

“Mi familia y yo fuimos invitados a un centro vacacional de primera clase en el que presenté los resultados en una conferencia patrocinada”, escribió Psaty en un comentario publicado esta semana en Journal of the American Medical Association.

El médico aceptó ayudar en el desarrollo de una serie de betabloqueantes y pronto se descubrió a sí mismo sugiriendo que los estudios de la empresa farmacéutica fueran publicados, en parte porque sentía “una especie de deber social de devolver tanto la amabilidad como la inversión realizada por el patrocinador”.

Psaty dijo que su propia historia ilustra las sutilezas de los conflictos de interés que tienen los investigadores médicos.

El experto está disconforme con el debate que existe actualmente entre los médicos, alentado por informes en los que el senador republicano por Iowa Charles Grassley reveló el año pasado según el cual un científico de Harvard de renombre ocultaba los elevados pagos que recibía por parte de algunos laboratorios.

“El debate no ha sido muy fructífero”, señaló Psaty en una entrevista telefónica. El especialista indicó que los conflictos a veces son difíciles de reconocer y para justificarlo citó el trabajo de Dan Ariely, economista conductista de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte.

La investigación de Ariely sugiere que la mayoría de las personas se sienten cómodas con un grado leve de engaño sin considerarlo una deshonra. Según el autor, los sutiles conflictos de interés suelen influir en la toma de decisiones, aunque la mayoría de las personas, especialmente los médicos, se cree inmune.

INSTINTO HUMANO

“Es el instinto humano”, dijo Ariely en una entrevista telefónica. “Si alguien hace algo bueno, como brindarle una beca de investigación de 5 millones de dólares, ¿usted no quiere devolverle el favor?”, cuestionó.

Ariely agregó que la devolución de favores puede hacerse excluyendo a un paciente muy enfermo de un ensayo clínico, lo que podría afectar los resultados del estudio. “No a propósito, pero estoy tratando de ayudar un poquito a mis amigos”, agregó.

Varios estados, incluidos Massachusetts, Minnesota y Vermont están ajustando las restricciones sobre los obsequios a los médicos con el fin de evitar este tipo de conflictos.

En tanto, un proyecto de ley de Grassley y el diputado de Wisconsin Herb Kohl quieren instar a los doctores a difundir sus relaciones financieras con las empresas farmacológicas o a enfrentarse a duras multas.

No obstante, Psaty expresó que ese tipo de leyes limitaría algunos conflictos financieros, pero que el mayor desafío supondría controlar la influencia que los laboratorios tienen sobre los estudios financiados por ellos mismos para respaldar la seguridad y efectividad de los medicamentos que desarrollan.

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