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Los niños italianos ríen tras el seísmo con "payasos terapeutas"

L’AQUILA, Italia (Reuters) - Un payaso con nariz roja haciendo monerías en un sombrío campo de supervivientes del seísmo en Italia puede parecer algo extraño, pero Francis Calsolaro dice que su trabajo para entretener a los niños que se quedaron sin hogar es cosa seria.

Un payaso con nariz roja haciendo monerías en un sombrío campo de supervivientes del seísmo en Italia puede parecer algo extraño, pero Francis Calsolaro dice que su trabajo para entretener a los niños que se quedaron sin hogar es cosa seria. En la imagen, un niño con el número de teléfono de sus padres escrito en la espalda juega con una payaso en un campamento de tiendas donde residen los supervivientes del terremoto de L'Aquila, el 7 de abril de 2009. REUTERS/Alessandro Garofalo

Mientras tropieza torpemente para entretener a su pequeña audiencia, “Francis el payaso” dice que hacer reír a los niños que perdieron sus hogares en el terremoto del lunes es más efectivo que cualquier terapia tradicional.

“Esto no es un chiste, es algo serio”, dijo Calsolaro, vestido con un traje de rayas, una chaqueta de colores y un sombrero con una margarita.

“La gente no necesita a alguien que se siente ahí arriba y les diga cómo superar la tristeza. De verdad quiero que los niños crean que soy tonto y estúpido”, apuntó.

Se espera que pronto lleguen a la zona entre 10 y 15 payasos terapeutas de su grupo para entretener a las personas que ahora tienen que vivir en las carpas azules de los campamentos al aire libre alrededor de L’Aquila, dijo Calsolaro, que viajó desde Milán después de escuchar la noticia del terremoto.

El seísmo, el peor que se produce en Italia en 30 años, ha causado hasta ahora la muerte 250 personas y destruido amplias zonas de 26 localidades y pueblos en la montañosa región del este de Roma.

En el campamento, otro grupo de payasos vestidos con trajes de colores y pantalones gigantes bailaban entre ellos, hacían burbujas de jabón, entregaban globos y jugaban con un puñado de niños.

“Cuando llegamos aquí, el campamento estaba callado, los niños jugaban en silencio entre ellos”, dijo Federica Marinacci, que se hace llamar “Nocciolina” (cacahuete).

“Pero cuando nos vieron, todos se juntaron a nuestro alrededor y se empezaron a reír”, agregó.

Las temerosas madres tampoco pudieron contener la risa cuando vieron a sus hijos sonriendo de nuevo después del terrible momento que vivieron en el terremoto, dijo Marinacci.

También psicólogos más tradicionales han instalado una carpa en el campamento en la que ofrecen ayuda a los supervivientes que sufren estrés post traumático, pero hasta ahora los payasos terapeutas han acaparado toda la atención.

“Sólo intentamos devolver a los niños la vida que tenían antes”, dijo Marinacci, mientras jugaba con un niño que sostenía un globo naranja con forma de perro.

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