August 3, 2019 / 8:55 AM / 23 days ago

El "tercer género" de Samoa hace equilibrismos entre el sexo y la religión

APIA, Samoa (Reuters) - Keyonce Lee Hang está ocupada terminando los preparativos para el to’ona’i, un almuerzo tradicional que se sirve después de la iglesia dominical en Samoa, y atendiendo a su anciana abuela, que se encuentra postrada en una cama.

Keyonce Lee Hang, del tercer género samoano fa'afafine, fuma un cigarrillo en la casa de su familia en la isla de Upolu, Samoa, el 14 de julio de 2019. REUTERS/Jonathan Barrett

Lee Hang, que es de constitución fuerte y lleva un vestido floral y pestañas postizas, y se ha puesto su nombre en honor a la cantante estadounidense Beyonce, no puede evitar que su entrada sea imponente, sobre todo cuando llega a la iglesia los domingos con su mejor vestido.

Hombre desde el punto de vista genético, Lee Hang es una fa’afafine samoana, un término que se traduce como “a la manera de una mujer”.

Fa’afafine es un “tercer género” en la cultura polinesia, según la Asociación Fa’afafine de Samoa, y ha formado parte de la vida de la isla desde tiempos inmemoriales. La mayoría de las aldeas tienen fa’afafine, y se calcula que hay varios miles en las islas de Samoa.

Fuera del Pacífico Sur, sobre todo en las islas de la Polinesia, se trata de una comunidad en gran medida incomprendida, según Lee Hang, que trabaja para el departamento de pesca del Gobierno.

“La sociedad occidental trata de etiquetarnos, de ponernos la etiqueta gay, trans y “queer”... pero creo que fa’afafine es nuestra identidad cultural, nos define”, dijo Lee Hang.

“A pesar del cuerpo que tienes, si lo amas, acéptalo y embellece lo que tienes, es lo único que importa.”

Aunque la mayoría de las fa’afafines modernas tienen hombres como pareja, la identidad no establece ninguna orientación sexual a priori.

Como dijo una fa’afafine: “Lo que hacemos en la cama no tiene nada que ver con nuestra identidad cultural.”

La ley de Samoa penaliza las relaciones sexuales entre hombres, y culturalmente no es aceptable que un hombre lleve ropa de mujer; pero la comunidad fa’afafine puede salirse libremente de esos límites.

Cuando un niño es notablemente afeminado, es probable que se le enseñen los deberes tradicionales de las mujeres samoanas, lo que a menudo significa trabajar dentro de la casa.

A menudo se dice que estas personas tienen el “espíritu fa’afafino”, aunque el grado y la edad en que expresan su feminidad varían.

La madre de Lee Hang, Rona Tauli Lee, dice que Keyonce era un niño feliz que mostraba signos afeminados desde los tres años de edad, y que solía usar los vestidos de su hermana. “Keyonce es mi hijo y acepto a mis hijos tal como son”, dijo.

Todos los fa’afafine entrevistados por Reuters rechazaron las afirmaciones ampliamente difundidas de que la identidad de fa’afafine podría ser un papel designado por familias con muchos hijos como sustituto de una hija.

ROLES TRADICIONALES

Las fa’afafines modernas han logrado ganarse el favor de gran parte de la comunidad samoana por su arduo trabajo, especialmente mediante el liderazgo de causas humanitarias y la realización de funciones de asistencia, como la de cuidar a los ancianos.

Durante los Juegos Olímpicos del Pacífico, celebrados en Samoa en julio, se pudo ver a grupos de fa’afafine repartiendo literatura sobre salud sexual y preservativos a atletas en las calles de Apia, la capital de Samoa.

Miriama Seeti, dueña de una tienda de mercado en Apia, dice que es ventajoso que los miembros de la comunidad asuman roles culturalmente femeninos con el músculo de un hombre. Estas funciones incluyen “transportar cocos” y “limpiar todo el interior de la casa”, dijo.

Pero hay dificultades para ser fa’afafine en un país profundamente religioso como Samoa, donde las estructuras familiares y eclesiásticas son fuertes, según Alex Su’a, presidente de la Asociación de Fa’afafine de Samoa.

“Se espera que la mayoría de nosotros seamos líderes de los grupos de coros de nuestras denominaciones eclesiásticas, de los grupos juveniles e incluso que seamos decoradores y planificadores de las actividades”, dijo Su’a.

La relación entre fa’afafine y la iglesia es delicada y a veces puede llegar a ser tensa, dijo Su’a.

El reverendo Vavatau Taufao dice que los fa’afafine son bienvenidos en la iglesia y que muchos contribuyen a sus congregaciones.

Sin embargo, dice que la iglesia considera que los fa’afafine son masculinos y que la iglesia no apoya las relaciones entre personas del mismo sexo.

Taufao, que es secretario general de la Iglesia Cristiana de la Congregación en Samoa, dijo que antes las fa’afafine solían tener parejas mujeres con mayor frecuencia, vestían ropas más neutrales y realizaban tareas tradicionales asociadas tanto con hombres como con mujeres.

“Antes veíamos a nuestra fa’afafine con la misma ropa que nuestros hombres, ahora llevan más vestidos de mujer”, dijo.

Después de preparar el almuerzo, que incluye taro, cangrejo, chop suey y cerdo, Lee Hang se cambia, pasando de un vestido blanco y negro a un traje floral de iglesia, con motivos de flores rojas.

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Lee Hang llega más de 30 minutos tarde a la iglesia, ubicada directamente al otro lado de la calle de la casa de la familia en una carretera costera en la isla de Upolu.

“No te preocupes”, dice Vaito’a Toelupe, amiga fa’afafine de Lee Hang, mirando al otro lado de la calle, donde se reúne una gran congregación, la mayoría vestida de blanco conservador, y las mujeres con sombreros.

“La iglesia no empieza hasta que llega Keyonce”.

Información de Jonathan Barrett en SAMOA; información adicional de Jill Gralow; traducido por Tomás Cobos en la redacción de Madrid

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