June 2, 2019 / 9:03 AM / 6 months ago

El estado del bienestar, a examen en las elecciones de Dinamarca

COPENHAGUE, 29 mayo (Reuters) - El modelo nórdico de bienestar, que durante mucho tiempo fue la envidia de muchos que aspiraban a una utopía igualitaria, está comenzando a mostrar grietas.

En la imagen, Aase Blytsoe, anciana de 92 años que sufre demencia, está sentada en su apartamento de Aarup, Dinamarca, el 28 de mayo de 2019. REUTERS/Fabian Bimmer

El envejecimiento de la población ha llevado a los políticos de toda la región a desmontar durante años sus generosos sistemas públicos. En Dinamarca, las elecciones de la próxima semana podrían ser un punto de inflexión, como dicen los votantes frustrados: Basta ya.

Los daneses, al igual que los ciudadanos de otras naciones nórdicas, han estado muy contentos con uno de los sistemas de impuestos más altos del mundo, al considerar que se trata de un precio que vale la pena pagar por una atención sanitaria universal, educación y servicios para las personas de la tercera edad.

Sin embargo, los recortes en el gasto de los sucesivos Gobiernos para reducir el déficit público han hecho que más personas paguen de sus propios bolsillos por lo que antes era gratuito.

“Pagamos impuestos muy altos en Dinamarca, y eso está bien. Pero a cambio, creo que podemos exigir cierto servicio”, dice la pensionista Sonja Blytsoe.

Su madre de 92 años, que padece demencia, fue informada por el ayuntamiento de Assens, en el centro de Dinamarca, de que la frecuencia de la limpieza de su pequeño apartamento en una residencia de ancianos se reduciría casi a la mitad, es decir, a 10 veces al año.

Su madre, que vive de una pensión pública de 9.000 coronas danesas (1.350 dólares) al mes, no podía permitirse pagar las aproximadamente 1.000 coronas al mes de una empresa privada de limpieza, dijo Blytsoe.

En un ejemplo de la creciente indignación pública por dichos recortes, la medida del ayuntamiento provocó una protesta en los medios sociales que llevó al primer ministro a comentar el caso en el Parlamento y la decisión fue revocada.

La erosión del estado del bienestar se ha convertido en un tema clave en las elecciones generales del 5 de junio en un país donde la gente entrega un promedio del 36% de sus ingresos personales al Estado cada mes.

Las encuestas de opinión indican que el primer ministro Lars Lokke Rasmussen, del Partido Liberal, perderá el poder frente a Mette Frederiksen del Partido Socialdemócrata de centro-izquierda.

Los socialdemócratas de Frederiksen se han ganado el apoyo popular al prometer aumentar el gasto público, hacer que las empresas y los ricos paguen más por los servicios sociales a través de impuestos más altos, y hacer retroceder parcialmente algunas reformas recientes de las pensiones al permitir que las personas que han trabajado 40 años se jubilen antes.

Sin embargo, Rasmussen ha acusado a su rival de estar en “el negocio de vender sueños”.

“O dejas a los votantes muy decepcionados, o dejas un enorme agujero en el tesoro”, le dijo a Frederiksen sobre sus planes de pensiones durante un debate televisivo a principios de este año.

LOS DANESES SE PRIVATIZAN

El modelo nórdico ha sido considerado el patrón oro del bienestar por muchos políticos y activistas de izquierdas de todo el mundo.

Apareció en la última campaña de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, por ejemplo, cuando el candidato demócrata Bernie Sanders señaló a Dinamarca como un modelo para su visión de un futuro estadounidense ideal.

Sin embargo, las difíciles decisiones a las que se enfrenta Dinamarca se reflejan en los países nórdicos, que se enfrentan a una generación de “baby-boomers” que se están acercando a la jubilación. Los votantes que se sienten cada vez más inseguros presionan cada vez más a los políticos para que salvaguarden su apreciado modelo de bienestar.

En Finlandia, los socialdemócratas resultaron vencedores en las elecciones de abril, por primera vez en 20 años, después de hacer campaña sobre las subidas de impuestos para hacer frente a los crecientes costes de la asistencia social.

En Suecia, uno de los países más ricos de Europa, el apoyo a los nacionalistas demócratas suecos surgió en las elecciones del año pasado debido a los temores sobre la inmigración y el bienestar.

Los países nórdicos siguen encabezando el gasto público per cápita en prestaciones sociales destinadas a los pobres, la tercera edad, los discapacitados, los enfermos o los desempleados de otros países de la OCDE con un alto nivel de gasto, como Estados Unidos, Alemania y el Japón.

Dinamarca gasta una mayor proporción de su riqueza en bienestar público que la mayoría de los países europeos, con un 28% del PIB, tan solo por detrás de Francia, Bélgica y Finlandia.

Sin embargo, muchos daneses están preocupados por cómo van las cosas después de dos décadas de reformas económicas.

Los recortes en los servicios de salud, que incluyen todo, desde citas médicas gratuitas hasta el tratamiento del cáncer, han provocado el cierre de una cuarta parte de los hospitales estatales sólo en la última década.

Una encuesta reciente mostró que más de la mitad de los daneses no confían en que el servicio de salud pública ofrezca el tratamiento adecuado. Como consecuencia de ello, la proporción de la población danesa (5,7 millones de personas) que contrata un seguro médico privado ha pasado del 4% en 2003 al 33%, según la organización profesional Insurance & Pension Denmark.

Otros recortes en los últimos 10 años han llevado al cierre de una quinta parte de las escuelas públicas, mientras que el gasto por persona mayor de 65 años en servicios tales como centros geriátricos, limpieza y rehabilitación después de una enfermedad ha disminuido en una cuarta parte.

Desde principios de la década de 2000, los Gobiernos también han impulsado la adopción de medidas impopulares para alentar a la gente a trabajar más tiempo.

Entre ellas se incluye el aumento gradual de la edad de jubilación a 73 años -la más alta del mundo-, en lugar de los 65 actuales, la eliminación gradual de las prestaciones de jubilación anticipada y la reducción de las prestaciones de desempleo de cuatro a dos años.

Haga clic aquí para ver gráficos interactivos que ilustran las presiones sobre el modelo de bienestar: tmsnrt.rs/2LYT6ME

CONCURSO DE GASTOS

Si bien estas medidas han generado un crecimiento económico medio del 1,6% desde 2010 -por encima de la media de la UE- y unas finanzas públicas saneadas, las elecciones podrían marcar un cambio de rumbo.

Frederiksen dice que aumentará el gasto público en un 0,8% anual durante los próximos cinco años -el equivalente a 37.000 millones de coronas danesas en 2025- para reforzar el estado del bienestar.

“La razón por la que usted no está de acuerdo en gastar el dinero necesario para mantener el nivel actual (de bienestar) es que quiere reservar dinero para aplicar recortes de impuestos”, dijo a Rasmussen durante el debate en la televisión.

Sin embargo, Frederiksen está obligado por una ley de 2012 a no permitir un déficit público superior al 0,5% del PIB, mucho más estricto que las normas de la UE, que establecen un techo del 3%.

Su mensaje sobre el aumento del gasto, sin embargo, está siendo bien recibido por la opinión pública, junto con una postura más dura sobre la inmigración que también le ha ayudado a ganar votantes del Partido Popular Danés, que se opone a la inmigración.

Rasmussen ha argumentado que un nivel aceptable de bienestar puede lograrse en parte mediante avances tecnológicos y permitiendo que más actores privados entren en áreas como la salud y el cuidado de las personas mayores.

Pero este mes, anunció un nuevo plan para aumentar el gasto público en un 0,65% anual, casi el mismo ritmo que el de los socialdemócratas, un cambio de táctica con el que estaría buscando acercarse a las preocupaciones de los votantes.

NO HAY SUFICIENTE GENTE

Con una deuda pública del 49% del PIB, muy por debajo del 111% de media de la OCDE, y un presupuesto próximo al equilibrio, hay margen para aumentar el gasto social, según los economistas.

Sin embargo, Jan Stoerup Nielsen, de Nordea, dijo que ciertas promesas electorales, como las de ambos candidatos para conseguir entre 1.000 y 2.000 enfermeras nuevas, no eran realistas en un momento en que hay una cifra récord de empleo, con 2,77 millones de ocupados, o el 97% de la población activa.

“El problema es que no hay suficiente gente”, añade. “No hay mucho que los políticos puedan hacer en este momento. Se puede decir que se quieren mil enfermeras nuevas en los hospitales, pero no se encuentran en ninguna parte”, agregó.

Advirtió que un mayor gasto público podría sobrecalentar la economía y perjudicar el crecimiento en el futuro si más personas pasan del sector privado al público.

La pensionista Blytsoe dice que cuando los servicios de su madre se vieron restringidos, hizo todo lo posible por ordenar el apartamento cuando la visitó, pero se negó a hacer la limpieza completa que antes ofrecía el Estado.

“Si lo hubiera hecho, el ayuntamiento habría logrado su objetivo de reducir costes y hacernos llenar el hueco”.

Información de Jacob Gronholt-Pedersen; traducido por Tomás Cobos en la redacción de Madrid

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