March 10, 2019 / 10:08 AM / 7 months ago

Hecho para el príncipe o la princesa: fabricando caballitos balancín para la casa real

BETHERSDEN, Inglaterra (Reuters) - En un taller en el sureste de Inglaterra, un restaurador quita con cuidado la silla de montar de un viejo caballito balancín y lo prepara para su reparación. Arriba, martillo en mano, otro empleado pone clavos en una manta para la silla de montar de un modelo de madera recién tallado, teñido y pulido.

En la imagen, caballitos balancín terminados a la venta en Stevenson Brothers, Bethersden, Reino Unido, el 1 de marzo de 2019. REUTERS/Henry Nicholls

Estos caballos balancín son parte de las decenas que están en fabricación o expuestos en Stevenson Brothers, una empresa británica dedicada a la artesanía del juguete tradicional que ha vendido a los hogares reales en Europa y Oriente Próximo.

Los gemelos Marc y Tony Stevenson llevan 37 años haciendo réplicas a medida, incluidos los modelos para la reina británica Isabel, una gran entusiasta de los caballos y las carreras.

“Tenemos mucha suerte de que todo nuestro trabajo sea apreciado por las familias reales de todo el mundo”, dijo el copropietario Marc Stevenson.

“Tenemos caballos en Oriente Próximo, en Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Qatar... y también en algunas de las familias reales europeas, y tuvimos la suerte de tener algunos en nuestra propia familia real aquí (en Reino Unido)”.

Entre ellos están algunos para la monarca británica: una réplica de su caballo favorito “Tinkerbell”, uno de gris moteado para su jubileo de oro de 2002 y un caballo negro de roble para su jubileo de diamante de 2012.

Con sede en el pueblo de Bethersden, en Kent, la empresa fabrica entre 170 y 180 caballos de balancín al año, con precios que comienzan desde las 1.000 libras para un modelo en miniatura. Stevenson dijo que las piezas de edición limitada como el caballo del Jubileo de Diamante cuestan 10.000 libras más IVA.

ARTESANÍA BRITÁNICA

Entre su catálogo de obras se encuentran reproducciones de diseños de FH Ayres, fabricante de caballos balancín del siglo XIX, y modelos hechos con madera de roble, tulípero y castaño. La empresa utiliza predominantemente maderas duras y cuero de Inglaterra.

“No pueden ser artículos de precio bajo”, dijo Stevenson al citar los materiales utilizados, que también incluyen pelo de caballo real.

“Los hacemos en Reino Unido, en este taller, estamos pagando por artesanía británica”.

Los caballos tardan tres meses en salir del taller y entre las peticiones destacan los modelos de tamaño real, así como un tigre balancín. Stevenson Brothers también hizo, en colaboración con Fernandes Exquisite Creations, una cebra con incrustaciones que tenía más de 80.000 cristales Svarovski. Se trata de un modelo valorado en 129.000 libras.

“No hay límite de edad para el caballito balancín, la gente los compra para bebés que aún no han nacido y los compra para mujeres de 80 años, de 90 años, y también para caballeros”, dijo Stevenson.

“Hay algo en los caballos que nos es innato... Eran nuestro medio de transporte, eran nuestro método de cultivo. Los caballos balancín se hicieron para enseñar a los niños a montar”.

Ahora que el príncipe Harry y su esposa Meghan Markle esperan su primer hijo esta primavera, ¿podría un día la descendencia real montar uno de estos caballos?

“Nos gustaría pensar que a los niños reales se les dará un caballo balancín, por supuesto”, dijo Stevenson. “Quién sabe, puede que recibamos un encargo para el nuevo bebé”.

Información de Jayson Mansaray; Escrito por Marie-Louise Gumuchian; traducido por Tomás Cobos en la redacción de Madrid

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