February 23, 2019 / 11:12 AM / 6 months ago

Adiós por el Brexit: una alemana abandona el Reino Unido para evitar el "caos"

LONDRES (Reuters) - La actriz Sonja Morgenstern, una ciudadana alemana que ha vivido en Londres desde 1996, hizo las maletas y regresó a Nuremberg esta semana con la esperanza de redescubrir la paz y las certidumbres que perdió cuando Reino Unido votó a favor del Brexit en 2016.

Sonja Morgenstern poses for a photograph outside the departure entrance at Stansted Airport, London, Britain February 21, 2019. REUTERS/Simon Dawson

Morgenstern, una activista contra el Brexit de 41 años que se viste de gala en eventos pro-UE, es uno de los 3,7 millones de ciudadanos de la UE que viven en Reino Unido, muchos de los cuales temen el caos cuando abandone la Unión Europea el 29 de marzo.

Si la primera ministra Theresa May no logra alcanzar un acuerdo comercial con la UE como puente para el cambio político más grande de Reino Unido en cuatro décadas, muchos temen retrasos en la frontera y escasez de algunos productos en los supermercados.

“Parece que algunos valores importantes que todos compartimos en Europa se hayan visto socavados por razones lúgubres”, dice a Reuters, rodeada de cajas y plástico de burbujas para embalar.

“La verdad es que no entiendo esta carrera ciega hacia un acantilado como ‘lemmings’”, dice en referencia al mito sobre el suicidio colectivo de estos roedores. “Lo único que sé es que no voy a ganar nada con esta situación”.

A pesar de obtener la ciudadanía británica a principios de este año, Sonja dice que tiene una sensación de “catástrofe inminente”, que Reino Unido, que antes era un lugar de mentalidad abierta, ha perdido el norte y que el Gobierno no tiene un plan.

Reino Unido ha dicho que los ciudadanos de la UE y sus familias que han estado viviendo en el país durante al menos cinco años antes de finales de 2020 podrán solicitar el llamado “estatus de asentado”, que les da derecho a residir y trabajar en el país.

Sin embargo, Sonja dice que, al decidir irse, ha recuperado cierta sensación de poder.

Madre soltera con una hija —Mio, de 4 años de edad—, tomó su decisión mientras apilaba latas de tomates y espaguetis por si no había acuerdo.

“Comencé a prepararme para el Brexit almacenando algo de comida”, dice. “Pero luego pensé, ¡en realidad esto es una locura! También podría gastar mi energía y mi dinero en mudarme y estar más cerca de mi familia y no tener esa preocupación constante”.

El aprovisionamiento le recordó otras emergencias familiares del pasado: un período en el que solo se bebía leche en polvo en Alemania en la década de los ochenta debido al temor a la contaminación por el desastre nuclear de Chernóbil o la escasez de alimentos durante la Segunda Guerra Mundial de la que le hablaban su padre y su abuela.

“Siendo alemanes, hemos crecido con un sentido muy agudo de nuestra historia y con la idea de que estas cosas no deberían repetirse (...) y de que cuando hay algo una situación que empieza a ser preocupante, quizá sea el momento de irse”, dice en un inglés con acento londinense.

“Se está cociendo algo con lo que me siento muy incómoda”.

Escrito por Elisabeth O'Leary; información adicional de Elisabeth O'Leary; traducido por Tomás Cobos en la redacción de Madrid

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