September 14, 2018 / 6:38 AM / 2 months ago

Charlie Chaplin afgano busca que la gente sonría y olvide su dolor

KABUL (Reuters) - El llamado “Charlie Chaplin de Afganistán” dice que ha visto ataques suicidas, explosiones y amenazas de grupos militantes islámicos, pero que está decidido a caminar como un pato y a tropezarse para cumplir el principal objetivo de su vida.

El Charlie Chaplin de Afganistán, Karim Asir, de 25 años, hace ejercicios durante sus ensayos en Kabul, Afganistán, el 29 de agosto de 2018. REUTERS/Mohammad Ismail

“Es muy simple. Quiero dar a los afganos una razón para sonreir”, dijo Karim Asir, un comediante de stand-up que actúa en la capital Kabul vestido como Chaplin, con zapatos grandes, pantalones sueltos, un bastón y un sombrero bombín negro.

Asir, de 25 años, dijo que las imitaciones de Chaplin han ayudado a personas de todo el mundo a ignorar el dolor y a hacerlas reir, y que él hace lo mismo.

Los primeros años de Asir transcurrieron en Irán, adonde su familia huyó después de que los talibanes tomaron el control de Afganistán en 1996. Allí vio actuaciones de Chaplin en la televisión iraní.

Luego de que su familia regresara a su país, Asir comenzó a usar maquillaje y a recrear los personajes de Chaplin en sus shows, a pesar del recelo de sus padres.

Sus espectáculos en vivo brindan un respiro en una ciudad que es atacada rutinariamente por insurgentes talibanes y atacantes suicidas con bombas, en su mayoría aduciendo lealtad a Estado Islámico.

Asir dice que ha sido amenazado por militantes que sostienen que sus interpretaciones no son islámicas. Pero, pese a las amenazas, el comediante realiza sus shows en parques públicos, orfanatos, fiestas privadas y eventos de caridad organizados por agencias de ayuda internacionales.

“Quiero darle a mi pueblo la posibilidad de olvidar sus problemas como la guerra, los conflictos y la inseguridad en Afganistán”, dijo Asir.

La cultura tradicional afgana incluye música y artes escénicas. Sin embargo, bajo el régimen talibán de 1996 a 2001, la mayoría de las actividades culturales fueron prohibidas porque son vistas como anti-islámicas.

En Kabul, donde los seguidores de Asir lo rodean para sacarse selfies, él sonríe pero está constantemente preocupado por los ataques.

“Tengo miedo de ser atacado por un suicida o una explosión, pero estos asuntos no pueden evitar que sea Charlie Chaplin”, concluyó.

Editado en español por Lucila Sigal

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