August 26, 2017 / 10:22 AM / a year ago

ANÁLISIS- Merkel asume el liderazgo en un mundo de impredecibles machos alfa

BERLIN (Reuters) - Alarmada por el ascenso de hombres de personalidad fuerte e impredecible alrededor del mundo, Angela Merkel siente que tiene que hacer más por defender el orden occidental del cual depende Alemania.

German Chancellor Angela Merkel, a top candidate of the Christian Democratic Union Party (CDU), gives a speech during an election rally in Vacha, Germany, August 24, 2017. REUTERS/Kai Pfaffenbach

El proceso ha supuesto una transformación para la canciller. El año pasado, tachó de “absurda” la idea de que ella debería liderar una alianza occidental cuestionada por la victoria electoral de Donald Trump en EEUU.

Debilitada por la crisis de inmigración en Europa, Merkel incluso dudó sobre presentarse a la reelección. “Se preguntó: ‘¿Puedo hacerlo? ¿Estoy preparada para esto?’”, dijo un asistente cercano a la canciller.

Pero ahora, con la cuestión de inmigración bajo control en Alemania, Merkel, de 63 años, está preparada. Visiblemente más feliz, la canciller ha estado haciendo campaña para las elecciones del mes que viene con una misión renovada: encontrar una solución para el orden mundial que se encuentra bajo la amenaza de líderes como Trump, Vladimir Putin y el norcoreano Kim Jong Un.

En su campaña, a Merkel le gusta recurrir a “la situación incierta del mundo”.

La política de exterior se ha visto restringida por el legado de la última Guerra Mundial. Pero Merkel está impulsando los intereses de Berlín más allá de la esfera europea tradicional.

En el conflicto con Corea del Norte, Merkel asegura que Alemania está preparada para ejercer de mediadora diplomática y política si es necesario, dijo una alta fuente del gobierno. Alemania es uno de los pocos países con embajada en Pyongyang y está dispuesta a utilizar este canal para contribuir a que haya negociaciones.

Al mismo tiempo, Merkel está usando una relación basada en el comercio que ha incubado con China para presionar a Beijing con el fin de que ayude a destensar la disputa.

“Debemos usar nuestras buenas relaciones con China para animarlos a que elaboren propuestas constructivas sobre lo que se puede hacer”, dijo Juergen Hardt, coordinador de políticas transatlánticas del gobierno alemán.

No obstante, pese a su creciente asertividad diplomática, el instinto de transigencia y búsqueda de consensos internacionales de Merkel daña su intento de ocupar un lugar en la historia junto a Konrad Adenauer, quien lideró el renacimiento de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial, y Helmut Kohl, que llevó a cabo la reunificación.

El margen de maniobra de Merkel se ve limitado por el desinterés de muchos alemanes en la política exterior. Un sondeo muestra que tan solo el 30 por ciento de los votantes creen que promover sus intereses en el extranjero sea una prioridad para Alemania.

“El gran problema es que esto no es algo que venda en casa”, dijo Techau en la Academia Americana. “No puedes ganar votos con esto”.

Merkel también está limitada por el pasado nazi de Alemania, que ha dejado al país sin la fuerza militar necesaria para proyectar poder.

Sin embargo, Kohl, el mentor de Merkel, asumió riesgos con la reunificación del país y también después al desafiar la opinión pública introduciendo el euro.

Por otro lado, Merkel es más prudente. En 2015, “merkeln” - un verbo que significa el ser incapaz de tomar decisiones - fue nombrada palabra más popular del año entre los jóvenes.

David McAllister, un aliado cercano del partido, dice que Merkel “analiza diferentes opciones para resolver un problema y tiene un debate con sus consejeros sobre lo que es mejor: A,B,C, o D. Y entonces elegir la mejor opción”.

Este enfoque tan metódico, perfeccionado durante su entrenamiento como física, puede eclipsarla frente a líderes más dinámicos.

Trump y Putin hicieron justo eso en la cumbre del G20 cuando abandonaron una sesión sobre cambio climático para celebrar una reunión bilateral que atrapó todos los titulares y destacó el “poder duro” que ellos ejercen y Merkel no.

Aun así, Merkel aceptó la reunión. Como comprometida ‘atlanticista’, la canciller no quiere alienar a un presidente estadounidense. Pero el episodio demostró los limites de lo que puede conseguir en la escena internacional.

“Los alemanes han aprendido que solo les irá bien si están preparados para hacer concesiones”, dijo un alto cargo del partido. “No queremos ser aquellos a los que la gente observa, y sentir que nos tienen que tener miedo o admirar”.

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