June 4, 2020 / 12:01 PM / 2 months ago

Las colas son cada vez más largas en los bancos de alimentos en España por la pandemia

BARCELONA, 4 jun (Reuters) - Las colas en los bancos de alimentos en España han ido en aumento, después de que la crisis del coronavirus dejara a cientos de miles de personas al borde de la pobreza.

Personas hacen cola mientras esperan por alimentos y suministros esenciales en medio de las dificultades económicas fuera de la iglesia parroquial de Santa Anna, en Barcelona, España, el 2 de junio de 2020. REUTERS/Nacho Doce

Para Aracely Mediavilla, madre de dos hijos, las entregas semanales de alimentos y suministros esenciales de los voluntarios de Barcelona han sido un salvavidas desde que regresara a España desde Ecuador con la esperanza de conseguir que su hijo mayor recibiera tratamiento médico.

“No es sólo una caja de comida, es una caja de amor, de esperanza”, dijo Mediavilla, intentando contener las lágrimas. “Estoy muy agradecida porque mis hijos han tenido de donde comer y de donde sentirse amados”.

Mediavilla, de 28 años, vivió en Barcelona durante años antes de la crisis económica de 2008 que azotó España y decidió volver cuando a su hijo Julián le diagnosticaron una retinopatía que le dejó ciego de un ojo.

Pero el confinamiento por el coronavirus, ahora en su decimotercera semana, hizo imposible que Mediavilla consiguiera un trabajo, y con un segundo recién nacido a cuestas, ella y su madre Alicia cuentan con la ayuda de un grupo de parroquianos llamado María Auxiliadora, o María del Socorro.

Los voluntarios, que están asociados a la iglesia de Santa Anna en el centro de Barcelona, reunieron fondos para proporcionar al hijo mayor de Mediavilla, Julián, unas gafas especiales.

También le ayudaron a conseguir un trabajo como asistente administrativa en un laboratorio, donde comenzó la semana pasada.

En una mañana soleada en las afueras de Santa Anna, la fila para el desayuno se extendía a lo largo de la calle, con voluntarios distribuyendo mascarillas reutilizables a la gente que esperaba para recibir bolsas de suministros básicos y una taza de café con leche.

“Hacemos un reparto de desayuno, comida y cena todos los días”, dijo Peio Sánchez, sacerdote de Santa Anna. “Esta cola se ha ido aumentando, primero por las personas migrantes sin papeles”.

Los inmigrantes indocumentados suelen tener empleos precarios y no declarados, lo que los hace especialmente vulnerables a las crisis económicas y a las situaciones domésticas difíciles, dijo Sánchez.

“A partir del segundo mes (atendimos) personas que no reciben las ayudas correspondientes y que en este momento ya no tienen para mantener la alimentación y a la vez poder pagar los alquileres”, añadió Sánchez.

El sacerdote espera que los habitantes sin techo en Barcelona - actualmente en unos 1.500 - se triplique en los próximos dos años.

Escenas similares se han ido desarrollando en Aluche, un barrio de Madrid con renta inferior a la media de la capital.

Las estrictas medidas de confinamiento impuestas en España destruyeron casi un millón de empleos sólo en la segunda mitad de marzo.

La semana pasada, el Gobierno español aprobó la creación de un ingreso mínimo vital de 462 euros (514 dólares) al mes para la población más desfavorecida, en un plan que se dirige a 850.000 hogares en los que viven 2,3 millones de personas.

($1 = 0,89 euros)

Información adicional de Nacho Doce, Belen Carreno; escrito por Clara-Laeila Laudette; editado por Angus MacSwan; traducido por Andrea Ariet en Gdansk

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