May 12, 2020 / 11:26 AM / 3 months ago

Los trabajadores tailandeses se reinventan mientras el virus golpea el turismo

BANGKOK, 12 may (Reuters) - Mientras la economía relacionada con el turismo en Tailandia sufre una paralización casi total por las restricciones a los viajes debido al nuevo coronavirus, los empleados del sector se han visto obligados a improvisar para llegar a fin de mes.

Una foto combinada muestra a una serie de personas posando en la azotea del hotel Baiyoke sky con sus uniformes habituales (arriba) y en los correspondientes a sus nuevas tareas asignadas por el hotel (abajo) en Bangkok, Tailandia, el 30 de abril de 2020. Fotos tomadas el 30 de abril de 2020. REUTERS/Athit Perawongmetha

El auxiliar de vuelo Kosit Rattanasopon, de 37 años, ha cambiado su uniforme de tripulante de cabina por una chaqueta de conductor de reparto, llevando con estilo comida a domicilio alrededor de Bangkok en su Ducati desde que la aerolínea tailandesa para la que trabajaba dejó en tierra todos sus aviones.

Kosit gana alrededor de 1.000 baht tailandeses (31,13 dólares) por día, lo suficiente para mantener a su padre y a su hermana, que también preparan comidas empaquetadas para venderlas por Internet.

“Sé que las cosas no volverán a ser iguales por lo menos hasta dentro de un año, así que tendré que seguir haciéndolo”, dijo.

El turismo representó el 11% del producto interior bruto de Tailandia el año pasado y se espera que los cierres de fronteras y las restricciones de viajes para evitar su propagación diezmen la industria durante los próximos meses.

Los que tienen nuevos trabajos están entre los afortunados. Unos 4 millones de tailandeses trabajan en el sector del turismo y la mayoría se enfrenta a un año o más de pérdida de ingresos hasta que una vacuna o un nuevo tratamiento contra el coronavirus permita que los viajes vuelvan a los niveles anteriores.

Otra trabajadora de aerolíneas sin vuelos, la azafata Thawanan Thawornphatworakul, ha transformado su sala de estar en una peluquería.

Tiene un promedio de dos o tres clientes por día y cobra 150 baht (4,67 dólares) por corte. Thawanan, de 36 años, dijo que sus ingresos no se acercan a los de su salario en la aerolínea, pero ayudan.

“Estos ingresos ayudan con algunos gastos y pagan las facturas”, dijo.

El instructor de buceo Sermsak Posayajinda, de 47 años, también ha encontrado una nueva fuente de ingresos envasando pasta de chile con las recetas de su madre y vendiéndola por Internet.

“Al principio era sólo un hobby durante el período de COVID-19, pero los resultados han sido muy buenos, por lo que esto se convertirá en un negocio para nosotros a largo plazo”, dijo Sermsak.

El cierre de hoteles y centros de exposiciones también alteró el negocio de Asaree Jarugosol, de 36 años, que alquila sillas y monta escenarios para hoteles y empresas de catering en los alrededores de Bangkok.

Asaree decidió retener a todo su personal transformando su almacén en una fábrica que hace 2.500 mascarillas reutilizables al día, primero para hospitales locales y ahora también para exportar al extranjero a medida que aumenta la demanda mundial.

“Al principio sólo teníamos una máquina de coser operada por una sola persona... pero ahora tenemos unas 40 personas trabajando en una línea de producción adecuada”, dijo Asaree.

“Seguiremos fabricando mascarillas incluso cuando volvamos a nuestro antiguo negocio”.

($1 = 32,12 baht)

Información adicional de Athit Perawongmetha; escrito por Panu Wongcha-um; editado por Kay Johnson y Ed Osmond; traducido por Andrea Ariet en Gdansk

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