December 23, 2017 / 11:05 AM / 9 months ago

Refugiados sirios se dan el "sí quiero", Líbano dice "no exactamente"

BECÁ, Líbano (Reuters) - En una tienda en Líbano, rodeada de nieve, un líder tribal casó a los refugiados sirios Ammar y Khadija en una boda de la que pronto se arrepentirían.

En la imagen, una refugiada siria con su hijo en la población de Ain Baal, en el sur de Líbano, el 27 de noviembre de 2017. REUTERS/Ali Hashisho

Lo que la pareja esperaba que marcase un hito en el camino de vuelta a la normalidad se convirtió en el principio de una pesadilla burocrática.

Un año después, no parece que vaya a terminar, ni para ellos, ni para su hijo recién nacido o para los muchos otros refugiados de Siria. La carga de dejar su patria se ha hecho aún mayor por el miedo a no poder volver.

Es un dilema con efectos secundarios en la estabilidad de Líbano, que acoge más de un millón de refugiados sirios, y potencialmente para otros países de Oriente Próximo y Europa a los que se han desplazado o se desplazarán los refugiados si la tensión aumenta.

Después de haber acordado su matrimonio con el jeque en una aislada tienda que ya es el hogar de la familia Khadija, los recién casados pasaron meses desenterrando patatas en el Valle de la Becá, uno de los distritos más pobres del Líbano, para poder llegar a fin de mes.

Solo después de tener a su hijo, Khalaf, se dieron cuenta de que la boda había sido un error.

Cuando la pareja fue a registrar el nacimiento al registro local, les dijeron que no podían porque no tenían un certificado oficial del matrimonio.

Y sin ese certificado, Khalaf no tiene derecho a un pasaporte sirio u otro documento de identidad que le permita ir al país. Y sin ningún documento, también se arriesga a que le detengan en un futuro en Líbano.

Preguntados sobre por qué no se casaron por una autoridad religiosa que esté aprobada en el país, Ammar y Khadija se miran antes de contestar: “No lo sabíamos”.

LA LEGISLACIÓN

Las leyes parecen muy lejanas desde los asentamientos del norteño Valle de la Becá, donde las tiendas de los refugiados sirios se asientan en el suelo rocoso y entre campos de tabaco. Los matrimonios que llevan a cabo jeques sin registrar son comunes pero difícil de cuantificar porque las autoridades en muchas ocasiones ni siquiera escuchan hablar de ellos.

Sin embargo, mientras que en Siria los matrimonios realizados de forma verbal son fáciles de registrar, Líbano cuenta con procesos complejos y costosos.

En primer lugar, necesitas que haber sido casado por un jeque que esté aprobado por uno de los diferentes tribunales religiosos que tienen competencia en los asuntos familiares, que dan un contrato. Después, es necesario conseguir un certificado de matrimonio de un notario local, transferirlo al registro local y documentarlo en el Registro de Extranjeros.

La mayor parte de los sirios no completa el proceso, ya que requiere tener una residencia legal en el país, y además debe renovarse anualmente y cuesta 200 dólares, aunque la tasa ha variado para algunos refugiados este año. Ahora que han tenido un hijo, Ammar y Khadija también tendrán que afrontar un caro proceso judicial.

El trabajo del que dependen los ingresos de Ammar — recoger patatas, cebollas o pepinos en jornadas de cinco horas que comienzan a las 6 am — le aporta 6.000 LBP (4 dólares) al día, no lo suficiente para salir adelante, y mucho menos para ahorrar.

Sally Abi Khalil, directora la ONG británica Oxfam en Líbano, dijo que el 80 por ciento de los refugiados sirios no tienen una residencia válida, una de las muchas razones por las que no registran sus matrimonios, además de por el tema de los jeques.

“Los niños nacidos de parejas que no registraron sus matrimonios corren el riesgo de ser apátridas”, advirtió. Políticos presionados por algunos libaneses que dicen que el país está asumiendo demasiada carga de la crisis de refugiados están presionando para que sean devueltos a Siria, aumentando el riesgo para ellos, ya que para la repatriación es necesario tener documentación.

Las parejas que han sido casadas por un jeque sin autorización, pueden volver a casarse, dijo el jeque Wassim Yousef al-Falah, juez de la ley islámica en Beirut, pero esa no es una opción para las parejas que ya han tenido niños.

Ziad al Sayegh, asesor jefe en el recién formado Ministerio de Administración Pública del Líbano dijo que Beirut estaba deseando ayudar a los refugiados a superar sus dificultados.

“No queremos que sean apátridas, porque si eres apátrida tienes un problema legal que afectará a tu hijo y al país que te acoge”, dijo.

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