November 13, 2017 / 12:10 PM / a year ago

Reuters compra restos humanos y conoce la trágica historia de un donante

((Esta es la segunda parte de la serie “The Body Trade” -“El comercio de cuerpos”-, un conjunto de reportajes sobre el mercado estadounidense de restos humanos))

En la imagen, Richard Saunders y su mujer Angie miran una caja con los objetos de su hijo Cody, en Townsend, Tennessee, el 23 de julio de 2017. REUTERS/Wade Payne

Por Brian Grow y John Shiffman

TOWNSEND, Tennessee, Estados Unidos (Reuters) - Cody Saunders nació en 1992 con insuficiencia renal y un agujero en su corazón.

Cuando murió en su 24 cumpleaños había sufrido 66 cirugías y más de 1.700 rondas de diálisis, dijeron sus padres. Algunos días ocultaba su dolor con selfies optimistas en Facebook. Otros, compartía una realidad insoportable, posando en una cama de hospital con vendajes atados a su pecho lleno de cicatrices.

En su perfil de Facebook, Cody escribió que estaba buscando una novia que le aceptase “tal y como es”. “¿Xk soy feo?”, publicó el día de Navidad de 2015.

Cody vivía con sus padres en una autocaravana vieja en un camping al este de Tennessee. Cuando estuvo lo suficientemente bien, trabajó en una granja con su padre, alimentando al ganado, colocando heno, transportando melaza con una camión de descarga de un granero a otro.

El 2 de agosto de 2016 Cody murió después de sufrir un ataque cardiaco cuando iba camino a casa tras una diálisis. Demasiado pobres para enterrarlo o incinerarlo, los padres de Cody decidieron donar el cuerpo de su hijo a una organización llamada Restore Life USA. La empresa vende cuerpos donados -en su totalidad o por partes- a investigadores, universidades, centros de formación médica y otros.

“No podía permitirme ninguna otra cosa” explicó su padre, Richard.

El mes después de la muerte de Cody, Restore Life vendió parte del cuerpo de joven: su espina dorsal. La transacción tan solo requirió un breve intercambio de correos y 300 dólares, más gastos de envío.

Si Restore Life investigó al comprador, no está claro. Pero si los trabajadores de la empresa hubieran verificado la identidad de su cliente se habrían enterado de que era un periodista de Reuters. La agencia de noticias estaba tratando de determinar la facilidad de comprar partes del cuerpo humano y si esas partes serían útiles para una investigación médica. Además de la columna, Reuters compró más tarde dos cabezas humanas de Restore Life, cada una con un precio de 300 dólares.

Las transacciones demuestran la asombrosa facilidad con la que se pueden comprar y vender partes de un cuerpo humano en Estados Unidos. Ni las ventas ni los envíos violan ninguna ley, dicen los abogados, profesores y funcionarios del gobierno que siguen de cerca el asunto. Aunque es ilegal vender órganos para trasplantes, es perfectamente legal en la mayoría de los estados vender partes del cuerpo que han sido donadas para investigación o educación. Podría decirse que comparar vino a través de internet está más estrictamente controlado, requiriendo por lo general una prueba de mayoría de edad.

Para cumplir con las consideraciones legales, éticas y de seguridad antes de las compras, Reuters consultó con Angela McArthur, quien dirige el programa de donación de cuerpos en la Facultad de Medicina de la Universidad Minnesota. Tomó la custodia inmediata de la columna y las cabezas para Reuters, inspeccionándolas y almacenándolas en la facultad de medicina.

McArthur dijo que estaba preocupada por la facilidad con que se adquirieron las partes del cuerpo y por el fracaso de Restore Life en realizar las diligencias propias.

“Es como en el salvaje oeste” dijo McArthur. “Cualquiera podría pedir estos ejemplares y recibirlos en su casa para el propósito que quieran”, dijo.

McArthur examinó los restos y la documentación incluida con ellos para determinar el grado de utilidad de las piezas para la investigación médica. Su revisión se basó en los estándares nacionales de seguridad y ética que ella ayudó a redactar para la Asociación Estadounidense de Bancos de Tejidos y la Universidad de Minnesota.

Concluyó que el historial médico que proporcionó Restore Life no era suficiente y que el papeleo que lo acompañaba era chapucero e inadecuado. Por lo tanto, las muestras no cumplían con los estándares para su uso en su universidad, dijo ella.

“No había visto antes algo tan atroz”, dijo McArthur. “Me preocupa el futuro de la donación de cuerpos y la confianza pública en las donaciones cuando tenemos situaciones como estas”, añadió.

“RESPETO Y DIGNIDAD”

Contactado meses después de la compra, el presidente de Restore Life, James Byrd, explicó brevemente su enfoque de negocios.

“Organizaciones como la nuestra son lo que entiendo responsables porque, especialmente nosotros, tenemos contacto directo con la familia donante”, dijo. “Y hay un cierto nivel de respeto y dignidad porque tenemos esa relación personal con ellos”.

Posteriormente, Byrd declinó ser entrevistado o responder a preguntas escritas. Pero escribió por correo una declaración en la que criticaba a Reuters por realizar las compras.

“Es obvio que su equipo de Thomson Reuters no tiene ninguna consideración por aquellos que buscan ayuda de nuestra organización”, escribió “Solo deseáis hacer daño a aquellos que más necesitan ayuda”, dijo.

Byrd añadió que Restore Life hacía un buen trabajo suministrando partes del cuerpo a investigadores que trabajan en la cura del cáncer, demencia u otras enfermedades.

Fuese cual fuese el bien que esperara hacer Restore Life suministrando estas partes de cuerpos, McArthur dijo que la pobre gestión de los restos “fracasó miserablemente” en servir a los investigadores y a los tres donantes: Cody Saunders y el hombre y la mujer no identificados cuyas cabezas Byrd vendió a Reuters.

McArthur dijo que los familiares de los donantes, cuyas intenciones son nobles durante un momento difícil, se merecen algo mejor de este sector.

“La gente piensa que está haciendo lo correcto y busca cumplir los deseos de sus seres queridos”, dijo McArthur, quien anteriormente presidió la comisión de donación de cuerpos y es miembro del consejo director de la Asociación Estadounidense de Anatomistas Clínicos. “Sé que se sentirían explotados al saber que ha sucedido algo así”, dijo.

Thomas Champney, un profesor de anatomía en la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami, también expresó su preocupación por la facilidad de las ventas.

“Las partes del cuerpo humano no deberían comprarse y venderse de la misma forma que frigoríficos usados”, dijo.

El NEGOCIADOR

Byrd, de 50 años, ha estado en el negocio de partes del cuerpo durante dos décadas. Oriundo del este de Tennessee, el negociante de cuerpos fue recientemente subcampeón en un concurso de monólogos llamado “The Funniest Person in the Tri-Cities”, la zona que rodea Kingsport, Johnson City y Bristol.

Antes de abrir Restore Life, Byrd dirigió un banco de tejidos sin ánimo de lucro llamado American Donor Services, ubicado cerca de Memphis.

Durante varios años, uno de los principales clientes ortopédicos de American Donor fue una firma tejana filial de una empresa que distribuía injertos óseos fabricados en parte a partir de tejido humano. En 2005, según un testimonio jurado en una demanda civil, American Donor cambió a un nuevo cliente ortopédico principal. El nuevo comprador pagaba hasta 10.000 dólares por donante, proporcionaba una línea de crédito de 200.000 dólares y comenzó a gestionar los asuntos financieros de American Donor.

Byrd abandonó American Donor Services poco tiempo después, trabajó brevemente para un banco de tejidos vasculares y luego fundó Restore Life en 2008. Con sede en Elizabethton, Tennessee, Restore Life obtiene cuerpos principalmente de personas de Tennessee, Virginia y Carolina del Norte. A cambio de las donaciones de cuerpos, Restore Life ofrece recoger los cuerpos, incinerar gratis los restos no utilizados y devolverlos a la familia.

En 2011, Byrd habló públicamente sobre Restore Life en una presentación para responsables de los alrededores del condado de Sullivan. Los responsables de la zona se habían sentido frustrados por el creciente coste para los contribuyentes de incinerar a las personas indigentes. Según una grabación de esa reunión, Byrd explicó que podría ayudar al distrito. También indicó que muchas familias que donaban a Restore Life lo hacían por motivos económicos: se cubrían todos los gastos, incluida la cremación.

“Nos hemos convertido en un servicio para aquellos indigentes y pobres que no pueden permitirse un funeral”, dijo Byrd a los responsables. “Es una solución perfecta para situaciones en las que las familias no tienen los fondos necesarios o para las veces que el distrito tiene que hacerse cargo de los gastos”, añadió.

El acuerdo informal de Restore Life con el condado de Sullivan para llevarse los cuerpos de las personas indigentes continua vigente a día de hoy, dijo un funcionario del distrito. Un par de veces al mes, dicen, el médico forense u otros responsables remiten casos de pobres a Byrd para una posible donación. En la reunión de 2011, el fiscal del distrito Dan Street dijo que no era necesario un acuerdo formal con Byrd porque los responsables simplemente le enviaban a los indigentes, sin que hubiera ningún respaldo implícito.

“La empresa simplemente va a venir y llevarse estos cuerpos”, dijo Street a los responsables. “Solo nos apartamos del camino y les permitimos hacer lo que la empresa privada hace mejor”, añadió.

Desde que nació, Restore Life ha crecido prácticamente cada año, según los registros fiscales disponibles presentados ante el Servicio de Impuestos Internos.

Los informes muestran que los ingresos anuales de Restore Life aumentaron de 49.251 dólares en 2009 a 1,1 millones de dólares en 2016. En 2009, los gastos superaban a los ingresos en 1.277 dólares. El año pasado, los ingresos fueron 187.884 dólares más altos que los gastos. Los registros fiscales indican que los activos netos de la organización benéfica fueron de 354.556 dólares al 31 de agosto del 2016, la última fecha para la que existen registros disponibles.

Byrd vive y trabaja en un pueblo de Tennessee donde la media de ingresos por unidad familiar es de 30.000 dólares.

La organización sin ánimo de lucro le pagó un salario de 113.000 dólares el año pasado, según los registros fiscales.

EL DONANTE

Angie Saunders recuerda que durante su embarazo no hubo señales de problemas en sus revisiones en las pruebas de ultrasonidos. Pero cuando Cody nació en agosto de 1992, llegó con graves problemas.

Fue trasladado del hospital del distrito al Centro Médico de la Universidad de Tennessee en Knoxville, donde permaneció tres meses. Fue diagnosticado con el síndrome de VATERL, que implica muchos defectos de nacimiento.

Además del agujero en el corazón y la insuficiencia de sus riñones, Cody nació sin recto. Durante los dos primeros años de su vida, dijeron los padres, lo alimentaron a través de un tubo gástrico. Cody tenía tantas restricciones en su dieta (sin leche, sin chocolate, sin tomates, sin sal) que concluyó que su comida diaria fueran cereales de fruta secos. De postre daba un par de bocados a una barra de mantequilla.

Cody necesitaba diálisis tres veces a la semana, cuatro horas por sesión. Dadas las necesidades de su hijo, su madre no podía trabajar mucho. Su padre dijo por adelantado a todas las empresas que le contrataban que su hijo era lo primero.

“La mitad de su vida, si no era el hospital, era la diálisis”, dijo Richard. “Pasé por muchos trabajos”. Cuando Cody tenía unos 9 años, dijeron sus padres, recibió un trasplante de riñón que lo cambio completamente. Lo liberó de la diálisis constante. Aprendió a nadar y tuvo más tiempo para el colegio.

“No diría que era un chico normal”, dijo Richard, “pero al menos no teníamos tantas ataduras”.

El nuevo riñón duró poco más de cinco años, y cuando falló, Cody fue trasladado en helicóptero al hospital para un ingreso de un mes, dijeron sus padres. La diálisis empezó de nuevo.

A los 14, Cody ganó un concurso de arte infantil. La organización benéfica, American Kidney Fund, lo llevó a Washington, D.C. En un cuestionario del concurso, enumeró sus cosas favoritas, incluida la clase de gimnasia, colorear y montar en bicicleta. Su actor favorito era Scooby Doo. Sus modelos a seguir: su padre y su madre. Cuando creciese, escribió Cody, esperaba trabajar con su padre.

Cody abandonó el colegio en undécimo grado. Sus padres dijeron que leía como un niño de segundo grado. Trabajaba en granjas con su padre tanto como podía y en invierno vendían leña. Masticaba tabaco y jugaba al billar en un club local. Para proteger sus riñones y su corazón, no bebía alcohol. Pero no siempre seguía los consejos de los médicos. Podía tomar un paquete de 6 refrescos en un día, dijeron sus padres.

En sus últimos años de vida, Cody se volvió triste y solitario. Sus padres lo notaron, al igual que sus amigos en Facebook. Estaba cansado de las píldoras, la diálisis, los hospitales y los constantes recordatorios de lo que podía y no podía hacer, dijeron sus padres.

“Creo que no solo estaba cansado su cuerpo, también su mente había tenido suficiente”, dijo su padre.

“No tenía miedo”, dijo su madre. “Estaba preparado”. El corazón de Cody se detuvo en su cumpleaños, el 2 de agosto de 2016. No mucho después, Restore Life recogió su cuerpo.

ENCARGANDO UNA COLUMNA VERTEBRAL

El 29 de agosto de 2016, el periodista de Reuters Brian Grow envió una solicitud por correo electrónico a Byrd. En esos momento, la agencia de noticias no sabía nada sobre Cody Saunders.

Para contactar con Byrd, el periodista utilizó su nombre real y su cuenta de correo de Thomson Reuters.

“Estamos buscando precios, incluidos los gastos de envío, para adquirir una muestra de espina dorsal para un proyecto de investigación que involucra tejido no trasplantable”, decía el correo. El término “tejido no trasplantable” se refiere a partes del cuerpo, como cabezas y columnas, que no pueden trasplantarse a humanos vivos.

La solicitud del periodista incluía una dirección de entrega en Minneapolis, a pocas millas del laboratorio de anatomía de la Universidad de Minnesota. La consulta concluyó: “Esperamos con interés saber de usted”.

Byrd respondió una hora más tarde. “Gracias por tu correo, no me puedo creer que no hayamos trabajado antes juntos ¿cómo supiste de nuestra organización?”.

“Un contacto del sector nos indicó tu empresa”, respondió Grow.

Byrd preguntó si Grow quería una columna cervical completa: las vértebras y el tejido del cuello, justo debajo del cráneo. Cuando le dijeron que sí, Byrd respondió que el precio sería de 300 dólares más un envío de 150 dólares. Adjuntó rayos X en los que se describía que eran de un hombre de 24 años.

Tres días después, Grow aceptó la oferta.

Byrd respondió: “Gracias nuevamente por permitirnos la oportunidad de trabajar con usted y su organización”. Agregó tres preguntas. Una se refería a la facturación, y otra pedía confirmar que la espina dorsal debería enviarse congelada, no descongelada. La tercera pregunta de Byrd era si la muestra se usaría para “investigación médica o educación médica”.

Además de determinar lo fácil que fue comprar partes del cuerpo, Reuters buscó valorar su calidad y la documentación que los acompañaba. Cuando el periodista respondió simplemente “se va a usar para investigación médica”, Byrd cerró el trato.

McArthur dijo que la compra de Reuters fue legal y ética. Ninguna ley prohíbe estas ventas, dijo, y la agencia de noticias estaba llevando a cabo investigaciones legítimas. Byrd, agregó, no violó ninguna ley al vender las partes del cuerpo. Aún así, dijo, las tres preguntas que hizo en su correo electrónico demostraron que el vendedor se centra en cerrar la venta, en lugar de buscar más detalles sobre las intenciones del comprador.

LLEGA LA COLUMNA

El 27 de septiembre de 2016, un repartidor de FedEx entregó una caja de cartón marrón en la ubicación de Minneapolis donde Reuters había alquilado una dirección postal. Allí, Grow recibió el paquete y se lo dio a un cartero especializado en el transporte de restos humanos. El servicio de mensajería lo llevó directamente a McArthur en la facultad de medicina.

McArthur notó irregularidades de inmediato. Dijo que le parecía extraño que la parte exterior de la caja no hubiera una etiqueta advirtiendo de que había restos humanos en el interior. McArthur encontró un par de documentos de una página en la caja. Uno contenía los resultados de una prueba de serología realizada por una compañía acreditada, que certificaba que el donante estaba libre de enfermedades infecciosas.

La otra página ofrecía un resumen escrito a mano, en términos sencillos, del historial médico del donante.

“Por mi experiencia, esperaba ver más solidez” dijo McArthur, explicando que la mayoría de los comerciantes proporcionaban un historial médico más preciso y detallado. “Es muy superficial”.

Se fijó en que el informe médico no tenía membrete o número de teléfono. McArthur también apuntó inconsistencias en los números de identificación de la muestra que figuraban en la parte superior e inferior de una de las páginas. Notó también una pequeña discrepancia entre los números de identificación escritos en la documentación y una etiqueta adjunta a una bolsa de plástico que cubría la columna.

Un historial médico preciso y legible y un sistema coherente de identificación del donante son información crucial para una investigación médica adecuada, dijo el director de servicios anatómicos de la Universidad de California, Brandi Schmitt. El historial médico ayuda al investigador a explicar variables como enfermedades o traumatismos. Una documentación clara y un etiquetado preciso, dijo, permiten a los investigadores seguir a los ejemplares de manera científica.

Para evitar contratiempos que podrían llevar a la pérdida o mala identificación de partes del cuerpo, dijo Schmitt, la mayoría de los hospitales y escuelas médicas usan sistemas modernos de etiquetado, como discos de metal generados por ordenador o códigos de barras. Cualquier etiqueta debería haberse adjuntado directamente a la columna vertebral, dijo ella, no solo al paquete.

“La identificación errónea es un gran problema, eso seguro”, dijo Schmitt, coordinador de las donaciones de órganos para las escuelas de medicina de la Universidad de California en todo el estado.

Una semana después de que llegara la columna, Byrd respondió a un correo de seguimiento de Grow.

Byrd dijo que las cabezas humanas estaban disponibles por 300 dólares cada una. También ofreció descuentos en unos ejemplares de rodilla y pie para liberar “algo de espacio en el congelador”. Escribió que sus bajos precios de partes del cuerpo reflejan el estado de “caridad pública sin ánimo de lucro” de la compañía, y agregó: “Estamos buscando cubrir nuestros gastos generales”.

LUTO Y CENIZAS

Richard Y Angie Saunders dijeron que querían enterrar a Cody junto con sus familiares en un cementerio cercano. Pero Richard, que tiene dificultades para leer, solo gana unos 900 dólares al mes. Angie, que sufre desde hace mucho ansiedad debilitante, no puede trabajar ni conducir. Un entierro era, sencillamente, muy caro.

Los amigos se ofrecieron a pagar la cremación, que generalmente cuesta al menos 695 dólares en esa zona. Pero los Saunders dijeron que se sentían incómodos aceptando la caridad de personas que conocen, así que donaron el cuerpo de Cody a Restore Life. Richard expresó en aquel entonces su agradecimiento por la incineración gratuita que la empresa prometió.

Las dificultades que afrontó esta familia son frecuentes entre los donantes, dijo Martha Thayer, presidenta del programa de ciencias mortuorias en el Arapahoe Community College en Colorado.

Las familias afligidas son “vulnerables y se les pone en una posición de elegir esto como una opción cuando no tienen dinero” dijo Thayer. “Lo único más triste que una persona que no puede permitirse el lujo de vivir es una persona que no puede permitirse el lujo de morir”, añadió.

En el caso de Cody, un familiar leyó un formulario de consentimiento del donante en voz alta a sus padres antes de firmarlo.

Uno de los párrafos dice: “Autorizo a Restore Life USA a obtener todos los tejidos y órganos necesarios para fines educativos y de investigación. Entiendo que este obsequio será utilizado para fines de investigación científica, docencia u otros propósitos conformes y para su uso en múltiples centros educativos o de investigación con ánimo de lucro y/o organizaciones sin ánimos de lucro que Restore Life USA, a su exclusivo criterio, considere necesario facilitar la donación”.

Los Saunders dijeron que creían que esto significaba que Restore Life simplemente eliminaría muestras de piel pequeñas de Cody para investigación médica, lo cremaría y luego devolvería sus cenizas. El formulario de consentimiento de Restore Life para Cody no revelaba que un cuerpo donado puede ser desmembrado, como lo hacen los formularios de consentimiento de la mayoría de las otras empresas.

Unas semanas después de la donación, un hombre de Restore Life entregó una urna con las cenizas de Cody. Angie no recuerda el nombre de este, pero dijo que era amable.

“Muy agradable y comprensivo” dijo.

Los estragos que ha causado la muerte de Cody en Richard preocupa a Angie. No come más que un par de bocados de lo que sea que ella cocine y normalmente se niega a hablar de su pérdida. Richard dice que Angie no está equivocada, pero ha notado que ha reducido su consumo de cigarrillos a tres paquetes al día en lugar de cinco.

En la oxidada camioneta roja y blanca que solía conducir con su hijo, Richard colocó una gran pegatina en la ventana trasera: “Con cariño en memoria de Cody Saunders”.

“Él era mi amigo. Era mi mejor amigo” dijo Richard. “Me repito a mi mismo que lo superaré, lo superaré”.

En una caja de zapatos dentro de su autocaravana, Angie Saunders guarda cuatro fotografías de Cody. En todas mira directamente a la cámara, con sombras posándose sobre su gorra. También mantiene una urna de plata con las cenizas sobre el salpicadero.

“No pude abrazar a Cody cuando vino al mundo y tampoco pude abrazarle cuando se marchó de él”, dijo, “pero volvió a mí, así que está aquí conmigo”.

DOS EJEMPLARES MÁS

En enero, Restore Life envió un segundo paquete a Reuters a la misma dirección de Minneapolis. Éste contenía dos cabezas humanas: una masculina y una femenina. Como detallará una próxima historia, Reuters compró las cabezas como parte de su investigación sobre un caso en Pensilvania. Allí, se encontró una cabeza humana en una zona boscosa cerca de Pittsburgh hace casi tres años.

Una vez más, el cartero especializado llevó la caja al laboratorio universitario de McArthur, donde se puso la indumentaria especial de protección y lo abrió.

El contenedor de poliestireno dentro de la caja de cartón llegó con dos de los bordes exteriores agrietados, lo que lo hace vulnerable a fugas volviéndolo un potencial peligro sanitario para cualquiera que lo sujete, desde mensajeros hasta investigadores, dijo McArthur. También encontró problemas con la documentación de la cabeza del hombre.

“El espacio donde las muestras de tejido suelen figurar en la lista, generalmente con el cliente, la descripción de la muestra, la identificación de la muestra, el tipo de preservación y la fecha y hora de preservación, está en blanco”, dijo.

Del mismo modo, la documentación para la mujer no estaba elaborada profesionalmente, dijo. McArthur indicó que los documentos eran tan difíciles de leer que le costaba entender la información clave que cualquier investigador requeriría, incluido el historial médico de la persona.

EL DESTINO DE UN HIJO

Como es habitual en la industria de negocios de cuerpos, Restore Life no incluyó los nombres de las personas que donaron las partes del cuerpo que vendió al periodista Grow: solo la edad y la fecha de muerte de cada persona.

Reuters no pudo identificar a las personas a las que pertenecían las cabezas que les fueron enviadas. Pero a los 24 años, Cody Saunders murió tan joven que la agencia de noticias pudo identificarlo después de buscar obituarios en los estados del sur.

Con el permiso y la participación de sus padres, Reuters contrató un laboratorio forense para realizar una prueba de ADN. Confirmó que la columna cervical provenía de Cody.

A finales de agosto, Grow volvió para visitar a Richard y Angie Saunders y contarles lo que Reuters había descubierto: Restore Life había diseccionado el cuerpo de su hijo y vendido parte de su columna vertebral.

Durante unos minutos, los padres de Cody se sentaron en silencio.

Angie se quedó mirando al vació. Richard bajo los ojos al suelo. Entonces Angie habló. “Pensé que solo estaban tomando muestras de piel”, dijo, y comenzó a llorar.

Richard trató de consolarla. “Se acabó, cariño”, dijo.

“Yo no quería más cirugías”, dijo ella.

“En ese momento no tenías otra opción”, Richard le recordó, “pero tienes que mirarlo de esta forma: como tú dijiste siempre, si va a ayudar a alguien más...”

“Lo sé, lo sé”, dijo ella.

La pareja no dijo nada más durante casi medio minuto. Finalmente, Richard se volvió hacia Angie. Esta parte de sus vidas había “terminado”, le dijo.

Si hubieran sabido que Cody sería diseccionado, sus padres no habrían donado su cuerpo. Cody, sentían, ya había soportado demasiadas cirugías durante su corta vida. No querían ni esperaban que nadie lo “cortara” tras su muerte, dijo Richard.

Y, sin embargo, añadió: “no podían permitirse hacer otra cosa, por lo que sintieron que era la mejor opción que tenían”.

Richard preguntó si Restore Life usó otras partes del cuerpo de Cody. El periodista dijo que no sabía. Los comerciantes generalmente no divulgan esa información. Richard dijo que dudaba de que encontrase respuestas en Restore Life. “No los culpo”, dijo. Pero agradeció saber qué pasó con los restos de Cody. “Porque nunca lo habríamos sabido”, dijo.

Angie asintió: “No habríamos tenido ni la más remota idea”.

Al principio del mes, siguiendo los deseos de la familia y a expensas de Reuters, la columna vertebral de Cody fue cremada en Minnesota. Grow entregó las cenizas a la familia Saunders en su casa en Tennessee.

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