January 22, 2017 / 12:06 PM / 2 years ago

El Corral de la Morería mantiene vivo el espíritu del flamenco en Madrid

MADRID (Reuters) - En uno de los tablaos flamencos más antiguos de Madrid, unas voces sobrecogedoras captan la atención del público mientras los brazos y dedos de los bailaores se retuercen y sus pies golpean el suelo de madera al compás de acordes gitanos.

En la imagen, la bailaora Alba Heredia en El Corral de la Moreria en Madrid, 16 de enero de 2017. REUTERS/Susana Vera

Conocido por dar espacio a los principales artistas de la escena del flamenco española durante seis décadas, el Corral de la Morería atrae a una mezcla de aficionados y turistas que llenan cada noche este negocio familiar.

Alojado en un edificio del siglo XIX a unos pocos pasos del Palacio Real, las paredes del local iluminado por velas están cubiertas de imágenes de los visitantes más celebres que ha tenido a lo largo de los años, desde Paul Newman a Justin Bieber, y que han sido tomadas por los dueños.

    Otros célebres visitantes incluyen a políticos como los expresidentes de EEUU, Ronald Reagan y Richard Nixon, los músicos de la banda de rock de los años setenta Kiss, la cantante Mariah Carey y estrellas del deporte como el jugador de fútbol brasileño Pelé. Algunos hasta han salido al escenario a bailar.

“El flamenco nació en el sur, pero la capital está en Madrid”, dijo Juan Manuel del Rey, director del Corral de la Morería y el hijo del fundador que abrió el tablao en 1956.

Enriquecedor y desgarrador a partes iguales, el flamenco está diseñado para estimular los sentidos y ejecutado con pasión por hombres y mujeres que cantan, bailan, tocan y palmean feroces ritmos.

La viuda del fundador, Blanca del Rey, es una premiada bailaora que debutó en el Corral de la Morería a los 14 años. Aún recorre festivales de flamenco por España en busca de los mejores talentos, creando para su tablao una programación semanal que incluye a los principales artistas de la escena junto a valores prometedores.

Sentada a menos de medio metro del escenario, la aficionada Eloína Martínez, de 68 años, ha disfrutado del flamenco durante años.

“Esto me da vida. Si no fuera por flamenco no sería igual”, dijo, mientras sujetaba una copa de vino tinto.

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