August 19, 2008 / 9:42 AM / 11 years ago

El DEET no bloquea el olfato de los insectos, pero les apesta

WASHINGTON (Reuters) - El DEET, el repelente de mosquitos más usado, no bloquea el sentido del olfato de los insectos, sino que simplemente les resulta apestoso, según un grupo de investigadores estadounidenses.

El DEET, el repelente de mosquitos más usado, no bloquea el sentido del olfato de los insectos, sino que simplemente les resulta apestoso, según un grupo de investigadores estadounidenses. En esta imagen de archivo, un hombre fumiga una casa para matar insector que portan el dengue y la enfermedad de Chagas en San Pedro Sula, en Honduras, el 18 de marzo de 2008. Según el departamento de epidemiología del Ministerio de Salud Pública, desde el inicio de de 2008 se han diagnosticados más de 2.000 casos de dengue clásico y 27 de dengue hemorrágico. El mosquito Aedes aegyptis contagia el dengue y cría en agua estancada. REUTERS/Edgard Garrido

Este hallazgo podría ayudar al desarrollo de mejores repelentes, según el equipo de la universidad de California, Davis.

Los investigadores lograron grabar las señales de las neuronas en las antenas, que los mosquitos usan para oler, y determinaron que no estaban bloqueadas, sino estimuladas de una manera que sugería que el olor les era desagradable.

“Hallamos que los mosquitos pueden oler el DEET y mantenerse apartados”, dijo Walter Leal, profesor de entomología que encabezó el trabajo. “El DEET no enmascara el olor ni bloquea los sentidos de los insectos. A los mosquitos les desagrada porque les huele mal”, añadió.

El DEET, nombre común del N-dietil-3-metilbenzamida, es el ingrediente activo más común en los repelentes contra insectos. Los Centros estadounidenses para el Control y Prevención de la Enfermedad y otros grupos recomendaron esta sustancia como la mejor forma de evitar las picaduras de los mosquitos y de otros insectos portadores de enfermedades.

La sustancia fue desarrollada por científicos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos y patentada por el Ejército del país en 1946.

La mayoría de los expertos pensaban que el DEET funcionaba bloqueando la capacidad del animal para detectar el 1-octen-3-ol, una sustancia volátil presente en el sudor y la respiración del ser humano.

En el Proceedings of the National Academy of Sciences, Leal y su equipo describieron el funcionamiento de su teoría.

El colaborador Zain Syed descubrió las neuronas precisas de las antenas de los mosquitos que detectan el DEET, y hallaron que están junto a las neuronas que perciben el 1-octen-3-ol.

Las neuronas del DEET reaccionaron con fuerza ante el DEET, y más aún cuando se usaba más cantidad, según los investigadores. No se hubieran estimulado si el DEET estuviera simplemente bloqueándolas.

También reaccionaron, aún con más fuerza, a compuestos conocidos como terpenoides, que pueden ayudar a formar los aromas del eucalipto o el mentol, por ejemplo.

“En el futuro, este nuevo hallazgo puede incorporarse al desarrollo de nuevos repelentes y quizás en estrategias de control”, dijo Major Dhillon, presidente de la Asociación Estadounidense de Control de Mosquitos, en un comunicado.

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