18 de abril de 2011 / 17:59 / en 7 años

ANÁLISIS- España aún incapaz de desviarse de periferia zona euro

* Estadísticas de deuda y acciones políticas aún son

alentadoras

* Cifras sugieren que gobierno podría permitirse un gran

rescate bancario

* Pero una reestructuración de deuda en Grecia podría

complicar las perspectivas

* Acelerar plan para entidades financieras sería difícil

* Vuelta a crecimiento sólido puede quedar lejos

Por Paul Day

MADRID, 18 abr (Reuters) - El renovado aumento en el diferencial de la deuda española supone malas noticias para la zona euro, porque muestra que España aún no logra separarse de los países más débiles de la zona euro a los ojos de los mercados.

En enero, el diferencial del bono español a 10 años ES10YT=TWEB se alejaba de sus máximos y se estabilizaba, incluso cuando los de Grecia, Irlanda y Portugal seguían al alza por las preocupaciones de que podrían tener que reestructurar sus deudas.

La divergencia elevó la esperanza de que España podría estar “desacoplándose” de los países más endeudados en la periferia de la zona euro, dándole tiempo para afrontar sus reformas económicas sin temer a un ataque de los mercados de deuda.

Pero una nueva subida de los diferenciales en las últimas jornadas sugiere que estas esperanzas eran prematuras.

El diferencial alcanzó el 5,60 por ciento el lunes, su mayor nivel desde el máximo desde la creación del euro de un 5,75 por ciento alcanzado el 30 de noviembre. El diferencial ha subido 40 puntos basicos desde el 12 de abril -- menos que en otros países más débiles de la zona euro, pero lo suficiente para sugerir que España sigue siendo vulnerable al temor por sus bonos.

“La clave aquí es el contagio periférico”, dijo Michael Leister, estratega de WestLB en Dusseldorf.

El diferencial de los bonos españoles a 10 años todavía está por debajo del nivel del 7 por ciento que algunos inversores creen que marca la posibilidad de que un país tenga que pedir un rescate internacional.

En contraste con los otros países, la curva del diferencial de España sigue un alza normal.

Pero el aumento en el diferencial supone un riesgo de amenaza por el tamaño de la economía española. Los rescates de Grecia e Irlanda del pasado año, y ahora el que está negociando Portugal, se espera que alcancen unos 275.000 millones de euros.

Los analistas estiman que si España pierde su capacidad para financiarse a tipos razonables en los mercados, podría necesitar más de 350.000 millones de euros. En conjunto, los cuatro rescates podrían tensionar la capacidad de la financiación del fondo de rescate de la zona euro de 440.000 millones de euros, incluso con apoyo financiero del FMI, que ha contribuido con un tercio de los anteriores rescates.

Los tiempos tampoco son cómodos. La oposición pública a contribuir a los rescates aumenta en algunos países ricos de la zona euro, como ilustra el ascenso del partido finlandés contra el euro Auténticos Finlandeses en las elecciones del domingo en Finlandia.

Tampoco está claro que Europa pueda reunir voluntad política para alargar su fondo si España necesitase un rescate.[ID:nLDE73H0DZ]

DIFERENTE

La visión de que España es diferente de los otros tres países no ha cambiado desde enero. El FMI prevé que España tendrá un ratio de deuda pública sobre PIB de un 64 por ciento este año, alrededor de 20 puntos porcentuales por debajo de la media de la zona euro y muy por debajo del 152 por ciento de Grecia o el 114 por cinto de Irlanda y el 90 por ciento de Portugal.

El déficit presupuestario previsto por el Gobierno es del 6,2 por ciento del PIB frente a un 10,8 por ciento para Irlanda, un 7,4 por ciento para Grecia y un 5,6 por ciento para Portugal.

El sentimiento del mercado hacia España comenzó a mejorar en enero en parte porque el Gobierno impulsó reformas, incluidas algunas impopulares medidas de austeridad, como recortes salariales para funcionarios y la congelación de algunas pensiones, y cambios estructurales en los sistemas laboral y de pensiones.

Estas reformas, que parece improbable que fracasen al acercarse las elecciones generales el próximo año, han permitido a los responsables españoles reivindicar que España es muy diferente de, por ejemplo, Portugal, que aún lucha por implementar medidas.

“Estamos hablando de casos completamente diferentes. Las acciones políticas se han dado en el caso de España”, dijo Jose Viñals, director del departamento de Mercados de Capital del FMI, a mediados de abril.

El gran riesgo para muchos inversores es el impacto del hundimiento del mercado inmobiliario español en el sistema bancario.

Los precios de las propiedades han caído en torno a un 17 por ciento desde el pinchazo de la burbuja inmobiliaria en 2008, y han dejado una cifra estimada de más de un millón de viviendas sin vender, con margen todavía para bajar las valoraciones, según analistas.[ID:nLDE73H0MS]

Esto ha puesto en dificultades las finanzas estatales; aunque se ha pedido a las entidades financieras aumenten sus ratios de capital buscando fondos privados, el Gobierno ha dicho que si no pueden encontrar suficiente dinero intervendrá a través de la nacionalización parcial. Aunque el gobierno español estima que pueden tener un agujero de capital de unos 15.000 millones de euros, algunos en el sector privado los estiman en mucho más, hasta los 120.000 millones.

Incluso en este caso las cuentas no serían desastrosas para España. Si el gobierno tuviera que tomar 100.000 millones de euros adicionales en deuda para recapitalizar las entidades financieras, eso añadiría unos 10 puntos porcentuales a su ratio de deuda/PIB, que permanecería por debajo de la media de la zona euro. Por contra, la cuenta estimada para Irlanda por el rescate de sus bancos es casi la mitad del PIB.

REESTRUCTURACIÓN

Lo que sí ha cambiado desde enero ha sido la preocupación de que los países más débiles de la zona euro puedan terminar reestructurando sus deudas debido a que la carga económica sobre ellos es sencillamente demasiado pesada y que la voluntad política de sacar adelante nuevas reformas en esos países puede estar debilitándose. [ID:nLDE73H0IC]

El gobierno griego y muchos responsables de la zona euro han negado repetidamente que esté sobre la mesa cualquier reestructuración, pero fuentes del gobierno alemán dijeron el lunes a Reuters en privado en Berlín que no creían que Grecia llegase al verano sin una reestructuración.

La reestructuración en Grecia podría empeorar la perspectiva para España de dos maneras. Aunque los bancos españoles no están muy expuestos a la deuda griega, una reestructuración podría alentar a Portugal a seguirla y los bancos españoles tenían 80.000 millones de dólares de exposición a Portugal al final del año pasado, según el Banco Internacional de Pagos.

Adems, al mermar la disposición de los inversores a tomar riesgos en la deuda de la zona euro en general, una reestructuración griega podría hacer más difícil y caro que España logre más fondos para recapitalizar sus entidades financieras.

De modo que para desviar su camino del de la periferia, España necesitaría anunciar un pla más claro y más agresivo de cómo rescataría a sus entidades financieras en un escenario adverso.

“Reconocemos que para calmar las preocupaciones del mercado de una vez, tendría sentido recomendar una estrategia de choque y sorpresa y medir las necesidades de recapitalización en un escenario más duro, aunque improbable”, escribió el economista de Deutsche Bank Gilles Moec.

Pero no está claro si España puede presentar tal plan. De momento ha dado a los bancos hasta septiembre para levantar nuevo capital entre el sector privado y acelerar los tiempos podría ser difícil. Elevar la estimación de necesidades de capital del gobierno sería sensible políticamente.

Y España sólo podrá desacoplarse por completo cuando vuelva a un sólido crecimiento económico de al menos el 2 por ciento, un proceso que podría llevar varios años.

“Cuando entremos en una senda de crecimiento, todo el mundo estará contento porque generaremos suficientes recursos para pagar los que debemos y desaparecerá la preocupación. Pero hasta ese día estaremos en el ojo del huracán”, dijo Pablo Vázquez, jefe del grupo de ideas Fedea.

El gobierno prevé un crecimiento del PIB del 1,3 por ciento este año y un 2,6 por ciento para 2014, pero muchos analistas creen que es demasiado optimista. El FMI prevé un aumento del 0,8 por ciento este año y del 1,6 por ciento el próximo año.

Información adicional de William James en Londres; Editado por Andrew Torchia; editado por Rodrigo de Miguel

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