4 de diciembre de 2011 / 13:38 / en 6 años

PREVIA- La eurozona entra en una semana decisiva e incierta

* Los mercados, al alza por las esperanzas de un plan de rescate

* Las discusiones sobre los cambios del tratado dominarán

* Italia, Grecia e Irlanda muestran su compromiso con la austeridad

Por Paul Taylor

PARÍS, 4 dic (Reuters) - El euro afronta una semana decisiva cuando los líderes de la Unión Europea, apremiados ansiosamente por Estados Unidos, busquen un acuerdo sobre un plan definitivo de rescate que les ha sido esquivo durante dos años.

Pese al optimismo a corto plazo del mercado sobre un posible acuerdo para hacer frente a la crisis de deuda en Europa y para asegurar la supervivencia de la moneda única, el resultado es bastante incierto de cara a la cumbre en Bruselas el jueves y viernes.

“Esta semana, están en juego el futuro estable del euro y por ende la recuperación económica en Europa y el empleo”, dijo el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, a Reuters. “Esto exige un paquete convincente de medidas (de la cumbre)del Consejo Europeo”, añadió.

Si todo va según los planes fraguados en Berlín y París, la UE habrá dado un paso hacia la integración fiscal el viernes por la noche, acordando un cambio en el tratado para anclar una disciplina presupuestaria coercitiva para la eurozona de 17 países.

El Banco Central Europeo habrá recortado los tipos de interés el jueves para contrarrestar una eventual recesión y adoptado nuevas medidas para proporcionar financiación a largo plazo a los titubeantes bancos.

Y los nuevos dirigentes en Italia, Grecia y España tendrán que demostrar su compromiso para llevar a cabo medidas de austeridad difíciles y reformas económicas estructurales con las que afrontar sus problemas de deuda y restaurar la confianza de los inversores.

Los mercados económicos mundiales subieron la semana pasada ante la perspectiva de un plan maestro después de que el jefe del BCE, Mario Draghi, señalara que el banco podría actuar de forma más decisiva para combatir la crisis.

Una muestra convincente de determinación política para respaldar el euro y superar la crisis a través de una mayor integración de la eurozona podría llevar al BCE a hacer más para apoyar a los bonos italianos y españoles, poniendo las bases para un cambio en el sentimiento del mercado.

“Todo se reduce a lo que hace el BCE y a si los líderes políticos producirán un plan lo suficientemente convincente para dar al BCE una base para intervenir”, dijo una destacada fuente gubernamental de la UE, que habló bajo condición de anonimato para respetar la independencia del banco central.

Sin embargo, si los Veintisiete no llegan a un acuerdo, o pactan de nuevo medidas a medio gas tras meses de titubeos, la huida de los mercados de bonos de la eurozona podría acelerarse, la confianza podría deteriorarse aún más y la crisis podría acentuarse en enero, cuando Italia tiene que empezar una masiva campaña de refinanciación.

¿UNA MERKEL PERMISIVA?

Subrayando el interés vital de Washington por evitar una crisis de grandes proporciones en la eurozona, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, visitará Fráncfort, Berlín, París, Marsella y Milán desde el martes para instar a altos cargos europeos a tomar acciones decisivas.

Fuentes cercanas a la canciller alemana Angela Merkel dicen que está preparada - pese a la hostilidad del Bundesbank alemán - para que el BCE refuerce la compra de bonos de países problemáticos como medida a corto plazo hasta que puedan asumirse controles presupuestarios más estrictos.

Pero las cosas podrían no ir enteramente según el plan.

Merkel visita al presidente francés, Nicolas Sarkozy, en París el lunes para esbozar propuestas conjuntas sobre gobernanza económica, pero Berlín y París aún albergan grandes diferencias sobre la forma de controlar los presupuestos nacionales de la eurozona.

Merkel quiere dar más poder a la Comisión Europea, para que pueda vetar los planes presupuestarios nacionales que quebranten los límites de la UE antes de su llegada al Parlamento, con sanciones automáticas para quienes incumplan el déficit y la posibilidad de llevar a esos países al Tribunal Europeo de Justicia.

Sarkozy, que será candidato a la reelección en Francia en mayo, quiere que los líderes de la eurozona tengan la última palabra, sin nuevos poderes supranacionales para las instituciones de la UE.

Varios países más, principalmente Reino Unido, Irlanda y Holanda, no quieren que se cambie el tratado por todos los riesgos políticos nacionales que conllevaría. Algunos temen que sea difícil obtener respaldo público en un referéndum.

El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, que preside la crucial cumbre de Bruselas a finales de semana, presentará opciones para un control presupuestario más estricto sin tocar el tratado, así como pasos que exigirían enmiendas, dicen sus ayudantes.

El presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek, advirtió el viernes de que un cambio en el tratado podría ser divisivo y “peligroso”, pero los diplomáticos dicen que es un requisito político para Merkel.

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