March 13, 2018 / 11:36 AM / 6 months ago

Operación alemana con Innogy marca el camino a otras eléctricas europeas

Por Geert De Clercq

PARÍS, 13 mar (Reuters) - El acuerdo totalmente alemán para repartirse Innogy entre RWE y E.ON podría ser el modelo a seguir en los siguientes movimientos de concentración de las eléctricas europeas, sin las grandes operaciones transfronterizas del pasado y en busca de crecimiento en mercados emergentes.

El acuerdo alcanzando el domingo entre las dos compañías alemanas supondrá para RWE la combinación de los negocios renovables de su filial Innogy con los de E.On, mientras que esta última se quedará con las redes reguladas y el negocio de comercialización de Innogy.

La transacción supone un paso más en la desarticulación de E.ON y RWE, que eran dos eléctricas verticalmente integtras antes de separar sus negocios de renovables y redes de sus activos de generación térmica.

Después de que E.ON venda su participación en la filial de generación térmica Uniper a la finlandesa Fortum este año, E.ON y RWE se quedarán sólo con los activos que aún son rentables en el sector eléctrico europeo: las energías renovables subvencionadas y las redes de retribución regulada.

La transición alemana desde la energía nuclear a la renovable tras el desastre de Fukushima en 2011 y el fomento de la Unión Europea a las energías renovables crearon un enorme exceso de capacidad que está expulsando del mercado a la generación térmica y nuclear.

Las primeras segregaciones de activos de RWE y E.ON hace dos años buscaban ir saliendo de la generación tradicional.

En la actualidad, incluso a eléctricas muy integradas con capital público como la franceas EDF o la checa CEZ se les ha planteado escenarios de desarticulación.

“Las eléctricas europeas cada vez se especializan más en una parte de la cadena de valor”, dijo Colette Lewiner, asesora de energía para el presidente de la consultora Capgemini.

Lewiner dijo que esto en parte se debe a que los mercados al contado fijan el precio de la electricidad, integrando la cadena de valor desde la generación a la comercialización de electricidad.

El acuerdo de Innogy también sorprende porque no hay ninguna eléctrica extranjera implicada.

Antes de la crisis financiera de 2008, las empresas europeas estaban enfrascadas en una vorágine de compras, buscando afianzar posiciones en otros países europeos.

Pero la mayoría de estas operaciones fracasaron o tuvieron un resultado amargo y apenas un puñado de eléctricas de la UE tienen presencia significativa en otros países del bloque.

Banqueros de inversión habían planteado a Enel, Iberdrola o Engie como posibles compradores de Innogy. Pero ninguno de estos grupos llegó a pujar por la alemana.

La electricidad, a diferencia del petróleo y el gas, es difícil de transportar, razón por la cual las eléctricas nunca han tenido una implantación global. Y además de la física, la política también ha jugado su papel en el cierre de operaciones transfronterizas.

Hace una década, la UE intentó apartar a la política del sector eléctrico impulsando la privatización y desmantelamiento de los monopolios dueños de las redes. Pero la política ha vuelto por la puerta de atrás.

El apagón nuclear de Alemania, el fin de las primas a las energías renovables en España y la amenaza de Reino Unido de imponer un tope a los precios de la energía demuestran hasta qué punto las eléctricas bailan al son regulatorio.

Roland Vetter, responsable de inversión en PraXis Partners, dijo que, junto con la valoración y la falta de sinergias, la política fue el otro gran factor por el que las eléctricas extranjeras no se lanzan a la compra de Innogy.

“En el momento que eres propietario de estos negocios, te metes en la política alemana. E.ON ya lo está, así que para ellos no es un problema”, dijo.

Las compañías alemanas tienen cierto impacto en los políticos, pero no los extranjeros, dijo. “Si, por ejemplo, Iberdrola comprase una empresa alemana, no habría protección, sólo inconvenientes”.

Vetter no espera grandes acuerdos de fusiones y adquisiciones, ni dentro de los países ni a escala regional.

Eso no quiere decir que no se produzcan acuerdos de menor calado.

Dentro de un impulso por la innovación, las eléctricas están comprando docenas de pequeñas y medianas empresas en nuevas áreas de negocio como la recarga del coche eléctrico, el aislamiento, contadores inteligentes y servicios de energía.

Estas también seguirán invirtiendo en mercados emergentes, donde hay grandes necesidades de energía y la regulación es má laxa.

“A medida que nuevos entrantes les van robando clientes en casa, las eléctricas europeas no tienen otro remedio que buscar crecimiento donde pueden encontrarlo”, dijo Jacques Percebois, de la Universidad de Montpellier. (Traducción de Jose Elías Rodríguez)

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