October 13, 2017 / 6:16 PM / a year ago

El presidente catalán vive su propia batalla por la unidad

Por Sonya Dowsett, Angus Berwick y Isla Binnie

BARCELONA, 13 oct (Reuters) - Momentos antes de que el presidente catalán, Carles Puigdemont, se resistiera a declarar formalmente la independencia de España esta semana, ya estaban apareciendo fracturas en sus filas secesionistas.

Algunos miembros de su alianza política dicen que le estuvieron esperando el martes en el Parlamento catalán, aguardando una votación sobre la independencia en la cámara esa misma noche.

En su lugar, tras llegar tarde y entre saludos de miles de seguidores, el experiodista y siempre defensor de la independencia dijo a sus aliados una hora antes de entrar en la cámara que había habido un cambio de planes, según uno de los presentes.

No habría votación, y en su lugar, Puigdemont dijo que asumía el mandato para declarar la independencia, pero al mismo tiempo pidió una suspensión de la declaración y también diálogo con Madrid.

“Estamos molestos, estamos dolidos, estamos enfadados, porque nos planteó un cambio estratégico una hora antes del pleno”, dijo Carles Riera, miembro del Parlament por el partido de extrema izquierda CUP, que apoya una declaración inequívoca de independencia y cuyo apoyo mantiene vivo el gobierno en minoría de Puigdemont.

Un portavoz del partido de Puigdemont negó que hubiera sorprendido a todos sus aliados políticos, diciendo que su principal coalición había acordado el plan por la mañana. La CUP no estaba incluida en esa reunión matutina, pero fue informada después, dijo el portavoz, sin precisar cuándo.

La reclamación de traición por parte de la CUP revela los inestables cimientos políticos sobre los que se construye el movimiento independentista catalán, una mezcla de partidos que van desde anticapitalistas a liberales cuyo única causa común es la separación de España.

No hay duda de la capacidad de Puigdemont para sobrevivir a la peor confrontación entre Cataluña y Madrid en 40 años.

Los miembros de la CUP dicen que Puigdemont perdió los nervios en el momento crucial. Una diputada de la CUP presente en la reunión, Eulalia Reguant, renunció a ser diputada, citando la marcha atrás del dirigente.

Su gesto, en lugar de persuadir al presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, para aceptar las negociaciones, provocó un ultimátum: que renuncie a la independencia para el próximo jueves o Madrid empleará medidas extraordinarias sobre la región.

“ESTOY HABLANDO CON EL MUNDO”

Puigdemont, de 54 años, ahora se encuentra en una batalla no sólo con Madrid, sino interna con la CUP, que podría terminar siendo el mayor peligro para su carrera política y para sus perspectivas de ganar otras elecciones autonómicas con una plataforma proindependentista.

La CUP logró que el predecesor de Puigdemont, Artur Mas, dejara el cargo en 2015, al negarse a apoyar a la coalición Junts pel Si a menos que Mas se marchara.

“Si Puigdemont se echa atrás y dice que lo hemos intentado pero no funciona, la secesión unilateral no es factible. No creo que la CUP lo apoye de nuevo”, dijo el analista de Eurasia Federico Santi.

El analista añadió que el partido de Puigdemont ya estaba cayendo en los sondeos de opinión.

En la hora final antes del discurso en el Parlament, Puigdemont, también dejó claro a aquellos en su círculo político que sus voces no eran las únicas que importaban.

“Estoy hablando con el mundo”, les dijo cuando le pidieron una explicación, según dos personas presentes.

Algunos en la sala dijeron que sospechaban que había recibido una llamada de una figura de la UE en Bruselas, aunque los jefes de las dos principales instituciones europeas, Jean-Claude Juncker y Donald Tusk, dijeron que no fueron ellos.

Un responsable de la UE, sin embargo, dijo que había motivos para creer que un emotivo llamamiento personal que Tusk había hecho públicamente a Puigdemont dos horas antes de que ofreciera el discurso había ponderado en la decisión del líder catalán.

Puigdemont siempre ha considerado la opinión mundial como algo crucial para la independencia catalana. Como periodista en la década de 1990 viajó por Europa para buscar impresiones de los medios internacionales sobre Cataluña con un libro titulado ‘Cata ... qué?’.

Partidario de la Unión Europea, cambia fácilmente del catalán al español, francés o rumano, el idioma nativo de su mujer, a quien conoció en la agencia catalana de noticias que fundó.

“El presidente realizó un discurso que estaba muy dirigido a las instituciones y gobiernos de la UE”, dijo una fuente del Ejecutivo catalán bajo condición de anonimato.

Puigdemont también dejó claro que consideraba que sería responsabilidad de España si rechazaba su oferta ede diálogo.

Varios países vecinos criticaron el uso de la fuerza para interrumpir el referéndum del 1 de octubre, al que se oponía Madrid. Hubo cientos de atendidos por una polémica actuación policial para impedir que se realizara la votación.

La actuación policial encendió a los partidarios de la independencia y alimentó las expectativas entre las bases de Puigdemont de que declarara unilateralmente la independencia en el Parlament.

Cuando no lo hizo, sus seguidores que miraban el discurso en grandes panatallas fuera del Parlament se echaron las manos a la cara, algunos lloraron, y enrollaron sus banderas catalanas y se fueron a casa.

Dentro también hubo recriminaciones.

Algunos diputados de Junts pel Si dijeron que ellos habían sido informados a última hora, aunque el portavoz de Puigdemont lo negó.

La fuente del gobierno dijo que las empresas catalanas que abandonaron la región días antes de su discurso también habían sido un factor para Puigdemont.

Algunas empresas, entre ellas los dos principales bancos de Cataluña, trasladaron su domicilio fiscal a otros sitios en España. Algunos depositantes catalanes viajaron a regiones cercanas para abrir cuentas bancarias allí.

Jordi Alberich, director del Cercle D’Economia, se reunió con Puigdemont el 7 de octubre.

“Él se vio muy preocupado por la fuga de empresas”, dijo. “Era muy consciente de las consecuencias de una declaración unilateral de independencia”, añadió. (Información adicional de Alastair MacDonald en Bruselas; escrito por Mark Bendeich; Editado por Giles Elgood. Traducido por Rodrigo de Miguel en la Redacción de Madrid)

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