26 de junio de 2013 / 11:20 / hace 4 años

ENFOQUE-Enfermeras españolas en paro buscan El Dorado holandés

Por Marcelo del Pozo y Sara Webb

SEVILLA, (España)/LA HAYA, (Holanda), 26 jun (Reuters) - C uando el año pasado lanzó una oferta que garantizaba trabajo en Holanda a enfermeros españoles ofreciéndoles gratuitamente un curso intensivo de holandés, la empresa de contratación Roca-BHR recibió más de 800 propuestas de interesados.

De las 20 personas seleccionadas para realizar el programa - financiado por las compañías holandesas que buscaban enfermeros - once completaron el curso intensivo en siete meses en la ciudad andaluza de Sevilla antes de volar hace unas semanas a La Haya para empezar a trabajar en julio.

Con la titulación de enfermería completada, estos viajeros españoles están sobrecualificados para los puestos que van a desempeñar en los Países Bajos, aunque consideran que el desafío merece la pena dado que más de 18.000 enfermeros en España están en el paro.

La contratación del sistema sanitario público en España está congelada, algo similar a lo que ocurre en hospitales y clínicas privadas como consecuencia de la crisis económica y de los fuertes ajustes del gasto público para conseguir el ansiado equilibrio presupuestario. Con datos del sindicato español de enfermeros Satse, alrededor de 1.000 profesionales del sector nunca han encontrado trabajo en su especialidad.

“Es muy, muy difícil encontrar trabajo en España”, explica María de los Ángeles Luque, de 25 años, una de las diez mujeres en el grupo de once que ha aceptado el reto de viajar a Holanda para trabajar por 1.784 euros (2.300 dólares) al mes.

María José Marín, que inició las clases preparatorias de holandés junto con su hermana gemela María Teresa, explica que cuando ellas iniciaron sus estudios hace varios años, la gran mayoría de los que se graduaban encontraban trabajo, al menos en el verano después de acabar la titulación.

“Pero la situación ha ido de mar en peor y nunca imaginé yo que iba a terminar así”, explica horas antes de despedirse de sus padres y familiares en el aeropuerto de Sevilla esta joven de 23 años que lleva buscando trabajo infructuosamente con su hermana desde que acabaron sus estudios en 2011.

Un fotógrafo de Reuters acompañó a las gemelas durante su primera semana en la Haya, donde cambiaron el cuarto que compartían en casa de sus padres por una habitación temporalmente alquilada en la residencia en la que van a trabajar. Las dos más jóvenes de ocho hermanos, las gemelas hasta ahora habitantes del pueblo sevillano de Paradas, a 50 kilómetros de la capital andaluza, visitan Holanda por vez primera.

“Ésta, al menos, es una oportunidad para salir, para bien o para mal, es una oportunidad”, razona María José.

La oportunidad que han aprovechado estas enfermeras está siendo una solución para muchos jóvenes europeos que tratan de sobrevivir a la recesión y a una tasa de desempleo del 23,5 por ciento buscando trabajo en otros países, en ocasiones, incluso con ayuda de quienes les van a contratar.

España es uno de los países peor situados en la Unión Europea con más de la mitad de sus ciudadanos entre 16 y 24 años fuera del mercado laboral, un problema de tal magnitud que ha llevado al país a pedir a sus socios europeos una ayuda de 6.000 millones de euros para fomentar el empleo juvenil.

La Comisión Europea ha respaldado la idea de que los fondos se utilicen en los próximos dos años en lugar de en los siete años previstos inicialmente.

Entre las recomendaciones de Bruselas - que los líderes de la zona revisarán en la cumbre de los próximos 27 y 28 de julio - se encuentra invertir para facilitar la movilidad de los jóvenes y medidas para fomentar entre las empresas la contratación y formación de los que buscan su primer empleo.

El coste del desempleo juvenil en la Unión Europea asciende a 150.000 millones de euros al año, alrededor de 1,2 por ciento del PIB, según cálculos de la Comisión Europea. La pérdida de productividad y los subsidios por desempleo son más costosos que programas de formación o subsidios a la contratación.

LO QUE SOBRA EN ESPAÑA, FALTA EN HOLANDA

Hace tan solo cinco años, había pleno empleo para los enfermeros españoles y los nuevos titulados inmediatamente accedían a trabajos cubriendo vacantes durante las vacaciones veraniegas, según explica un portavoz de Satse, que pidió no ser nombrado por políticas del sindicato.

Ahora, cuando un profesional de enfermería se va de vacaciones, el resto de trabajadores del hospital hace turnos dobles para cubrir las ausencias, dice el portavoz.

Hace poco, Satse identificó 4.000 empleos de enfermería disponibles en Europa y publicó una “guía práctica” para ayudar a sus miembros a buscar trabajo en el extranjero.

Sin embargo, mientras en España hay un excedente de oferta de trabajadores, en Holanda ocurre lo contrario, sobre todo en lo referente a cubrir los puestos de los profesionales de asistencia sanitaria menos cualificados conocidos como auxiliares de enfermería, por ejemplo los que trabajan con ancianos.

Esto ocurre pese al hecho de que Holanda tiene más de 10 enfermeros por 1.000 personas, frente a algo menos de cinco en España por cada 1.000 personas, según datos de Eurostat de 2008.

Si se incluye en los datos auxiliares de enfermería, el ratio holandés también duplica el español, con 21,4 por 1.000, frente a 10 por 1.000.

“En las grandes ciudades de Holanda es muy difícil encontrar suficientes enfermeras con la capacitación necesaria”, dice Theo Stoffels, directivo del grupo privado de atención sanitaria Respect Zorggroep Scheveningen.

“Hoy, cuando un enfermero finaliza sus estudios, prefiere irse a trabajar a un hospital. Es más interesante, más fascinante, cuidar de ancianos es otro tipo de trabajo”.

La empresa de Stoffels contratará a trabajadores españoles formados por Roca-BHR para trabajar en residencias y hogares de ancianos en la zona de Scheveningen, un barrio de la Haya junto al mar.

Olof Craenen, director en España de Roca-BHR, ha contratado profesionales de enfermería de Letonia, Polonia y Bulgaria, para trabajar en empresas que le pagan una comisión por darles formación en idiomas.

Los enfermeros que viajaron el 4 de junio desde Sevilla forman parte del primer grupo español de Roca-BHR.

María José y su hermana pasaron las tres primeras horas del día en una clase de holandés en Sevilla, y hasta nueve horas más practicando su holandés hablado con un programa de ordenador. No pagaron por los cursos, pero tuvieron que comprometerse a un programa intensivo y a no trabajar en nada más, además de estar dispuestas a pagarse su alojamiento en Holanda.

Craenen dice que la formación que da está encaminada al idioma y la cultura, y que selecciona enfermeros cuyas familias apoyan la migración, con el fin de reducir las posibilidades de que abandonen su nuevo empleo.

Después de dos años trabajando en Holanda, los trabajadores podrán acceder a puestos profesionales mejor pagados, comenta Craenen.

En un correo electrónico desde La Haya, María Teresa dice que las cosas más frustrantes de las primeras semanas en su nuevo país han sido lograr que la entendieran y acostumbrarse a acostarse y levantarse temprano.

Sus compañeros holandeses han sido un apoyo enorme, siempre dispuestos a ayudar y a responder sus dudas, dice María Teresa.

“Todos me animan y me dicen ‘maakt niet uit, komt goed’. Que viene a decir: ‘No te preocupes, todo irá bien’. Así que eso me ha sorprendido para bien, en ese aspecto estoy contenta”.

Información adicional de Carlos Ruano en Madrid; escrito por Fiona Ortiz; editado por Sonya Hepinstall; traducido por Carlos Ruano y Tomás Cobos

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