19 de septiembre de 2012 / 10:59 / en 5 años

La mayor preocupación de Alemania es China, no Grecia

Por Michael Stott

BERLÍN, 19 sep (Reuters) - Berlín, no Bruselas, decidirá el futuro de la alicaída zona euro por el poder económico de Alemania y el hecho de que su estatus como el principal pagador de la Unión Europea le otorga un poder de veto efectivo sobre decisiones clave.

Por eso es una sorpresa descubrir que en los pasillos del poder en Berlín la principal preocupación no es si Grecia cumple sus promesas de reforma o si España solicita un rescate de la UE.

Como el tercer país con más exportaciones del mundo, los alemanes están mucho más preocupados sobre si China pierde el apetito por sus herramientas de maquinaria y coches, o a qué productos deberían dedicarse los afamados fabricantes teutones en el año 2030.

La presencia política de la canciller, Angela Merkel, domina la escena en Alemania. A falta de apenas un año para las elecciones federales, parece imbatible.

Las encuestas de opinión dan a su partido, CDU/CSU, entre un 35 y un 39 por ciento de los votos, muy por delante de la siguiente formación, los socialdemócratas de la oposición, que obtendrían entre un 26 y un 30 por ciento. Los verdes se sitúan en tercer lugar con un 12 ó 15 por ciento, y tres partidos más pequeños se reparten el resto.

Las coaliciones son la norma en Alemania, así que es matemáticamente posible imaginar una combinación de partidos que podría desbancar a la canciller el año que viene. Pero muy pocos lo esperan. “Para ser sincero, no veo riesgos para Merkel dentro de Alemania”, dijo un destacado político opositor. “Es muy fuerte y la población confía mucho en ella como gestora de la crisis”.

Considerada por Forbes como la mujer más poderosa del mundo, Merkel ha gobernado desde 2005 con una mezcla cauta de maniobras políticas, falta de piedad, determinación y buena intuición sobre las preocupaciones de los alemanes de a pie.

Su renuencia a aceptar soluciones arriesgadas e integrales para la crisis de la zona euro ha exasperado a algunos críticos extranjeros. Pero en su país encaja bien con la predilección nacional de precaución, deliberación, ahorro y trabajo duro.

“Los países del sur de Europa afrontan una situación como la que tuve en la escuela”, dijo un alto cargo del Gobierno.

“Fui a una buena escuela pero desafortunadamente me encontré que otros estudiantes eran más listos que yo en algunas asignaturas y tuve que trabajar más duro. Pude haber ido a una escuela diferente pero quería quedarme en esa escuela así que trabajé más duro”.

EN EL PRECIPICIO

Merkel llevó a la zona euro al borde del precipicio este año al bloquear la propuesta de los gobiernos europeos de garantizar conjuntamente el endeudamiento estatal y los depósitos bancarios. Pero calmó a los mercados en las últimas semanas al retirar su oposición a que el Banco Central Europeo compre duda de los países vulnerables del sur para rebajar sus costes de financiación, si estas naciones acceden a reformar sus economías.

“Lo que ahora estamos diciendo es que si te estás ahogando, te lanzaremos una salvavidas pero sólo te sacaremos del agua si comienzas a hacer movimientos visibles para nadar”, dijo Michael Naumann, ex ministro del SPD y editor.

Dicha “solidaridad condicionada” con los vecinos alemanes tiene buena acogida entre un público que sospecha de la factura final del rescate de la zona euro. Los alemanes no quieren que su potencia económica, conseguida con mucho esfuerzo, se vea frustrada por unos vecinos que no consiguieron hacer las suficientes reformas económicas y a quienes ven como irresponsables y manirrotos.

“La clave del éxito de Merkel es el modo en que se retrata a sí misma como defensora del contribuyente alemán, y sólo accede a regañadientes a los acuerdos de rescate de la eurozona a última hora bajo presión”, dijo un embajador en Berlín.

Mientras que otros países siguen debatiendo si Grecia debería poder quedarse en la eurozona tras no conseguir cumplir sus objetivos de recorte del gasto público, privatizar algunos bienes estatales y liberalizar su economía, responsables en Berlín dicen que Alemania y ha decidido en silencio dejar que Grecia se quede.

“La canciller Merkel estaba mucho más interesada en expulsar a Grecia hace seis meses, pero ahora no, aunque su credibilidad esté cerca de cero”, dijo. “Si quieres saber por qué mira el norte de África y el este del Mediterráneo, con todo lo que está sucediendo allí ¿Quien quiere que una frontera sur de la UE se convierta en un estado fallido?”, dijo. (Traducido por Emma Pinedo)

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