14 de junio de 2012 / 12:53 / hace 5 años

ANÁLISIS-España, en difícil batalla para evitar rescate soberano

* Bancos y regiones tensan deuda española

* España necesita captar 100.000 mlns eur para finales de año

* Es clave reestructurar bancos y recuperar confianza con rapidez

* Probable mayor vigilancia UE ante desviaciones fiscales en ciernes

Por Julien Toyer

MADRID, 14 jun (Reuters) - España tendrá que jugar bien sus cartas y en el momento justo para restablecer la confianza y evitar un rescate soberano en toda regla después de haber negociado ayudas financieras de 100.000 millones de euros para sus bancos.

La lucha del país por cumplir su objetivo de déficit en 2012, el riesgo de que el saneamiento del sector bancario sea lento y la necesidad de levantar otros 100.000 millones de euros en los mercados de deuda este año ponen a España a sólo unos pasos de necesitar más ayuda externa, dijeron fuentes y analistas.

El presidente Mariano Rajoy tiene cierto margen de maniobra incluso pidiendo medidas inmediatas y a medio plazo para ayudar a restaurar la credibilidad.

Aunque su ministro de Hacienda ha declarado que los mercados de bonos están cerrados, España tiene una fuerte posición de liquidez que le permitirá cumplir con facilidad sus obligaciones de deuda en los próximos meses y tiene margen para subir los ingresos con una subida del IVA o con impuestos energéticos.

Pero los inversores tendrían que creer en España para que el país pueda volver a tener un acceso asequible a los mercados de deuda y bajar los costes de financiación después de que se hayan disparado a máximos desde la introducción del euro con el temor de que el elevado endeudamiento del país alcance pronto niveles insostenibles.

Además, los inversores se han asustado ante la perspectiva de que el rescate bancario pueda relegar a los acreedores privados al final de la cola de cobro si España llegase alguna vez a suspender pagos, puesto que estaría delante el fondo de rescate permanente (MEDE) que entrará en vigor en verano.

“La larga cuota de deuda efectivamente senior, un probable deterioro de las condiciones macroeconómicas y las desviaciones fiscales hacen surgir el fantasma de que el propio soberano pueda tener la necesidad de pedir un rescate en una fase posterior”, dijo Citigroup en una nota de análisis.

Megan Greene, economista senior de Roubini Global Economics, que se ha mostrado sistemáticamente pesimista sobre el sur de Europa, ve inevitable un rescate soberano.

Green argumenta que el nivel de deuda externa española es insostenible y que los pasivos fuera de balance como las deudas de las corporaciones locales empujarán la deuda pública más allá de las previsiones oficiales del 79,8 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) a finales de 2012.

“Podría suceder este año, pero diría que sucederá a finales del primer trimestre del año que viene”, dijo, refiriéndose a un rescate que menguaría los fondos de rescate de la eurozona hasta un punto límite.

Un sondeo realizado por Reuters arrojó que 35 de los 59 analistas consultados de Europa y Estados Unidos consideraron “probable” o “muy probable” que España necesite ayuda internacional para la financiación estatal en los próximos doce meses.

Funcionarios españoles habían anticipado que la reacción de los mercados al rescate bancario no sería muy entusiasta y que no relajaría la prima de riesgo sin medidas urgentes del Banco Central Europeo y una hoja de ruta hacia una unión fiscal de la zona euro.

Rajoy, comprometido con la austeridad pero preocupado por que unos impuestos más altos prolonguen la contracción económica española, renovó este miércoles su petición de una acción conjunta de la eurozona.

LA RAPIDEZ ES VITAL

Algunos analistas y funcionarios de la Unión Europea en Bruselas ven el rescate bancario como un paso positivo y no el comienzo de una reacción negativa en cadena.

“La deuda soberana española seguirá por debajo del 100 por cien del PIB y por debajo del nivel de muchas otras economías de la zona euro, así que no vemos motivos de preocupación”, dijo un funcionario comunitario que pidió el anonimato.

Los pagos de intereses de los fondos de rescate probablemente computarán como déficit público, pero eso ocurriría igual si el país acudiese al mercado para recapitalizar a sus bancos aunque en el mercado el interés sería varios puntos porcentuales superior.

Con el país atrapado en su segunda recesión en tres años, uno de cuatro españoles en paro y las quiebras empresariales en alza, el Gobierno necesita urgentemente restablecer a los bancos tocados por el estallido de la burbuja inmobiliaria y que el crédito fluya a la economía.

Sin embargo, muchos detalles del rescate siguen sin estar claro y probablemente no se decidirán hasta la cumbre de la UE del 28 y 29 de junio.

La factura final de la limpieza del sector bancario tampoco se conocerá completamente hasta que publique una auditoría exhaustiva de las entidades el próximo 31 de julio, aunque los bancos tendrán hasta finales de año para alinear su capital con los nuevos requisitos.

“Ser rápido es de vital importancia pero no se ve que vaya a ocurrir aquí”, dijo una fuente financiera que trabaja para uno de los ocho bancos rescatados por el estado en los dos últimos años.

“Los planes de reestructuración acaban de enviarse al Banco de España, luego esperaremos a la auditoría y será agosto, así que básicamente no sucederá nada hasta septiembre. Seguirá habiendo incertidumbre unos meses”, dijo.

Entretanto, aumenta la presión sobre la deuda española.

Los 100.000 millones de euros acordados el pasado sábado llevarán el ratio deuda/PIB a más del 90 por ciento, un nivel considerado peligroso aunque sea más bajo que el de otros países de la zona euro.

Al mismo tiempo, la mayor rentabilidad de los bonos aumentará los pagos de intereses, pesando en la parte del gasto anual y haciendo más difícil para Madrid financiarse en el mercado.

Aunque el Tesoro español tiene unos 44.000 millones de euros en efectivo en sus arcas gracias a las mejores condiciones de financiación que se dieron a principios de año, el país aún necesita unos 100.000 millones para cumplir sus necesidades de financiación en 2012.

Unos 52.000 millones se destinarán a los déficit del gobierno central y de las regiones, y el resto se empleará para pagar vencimientos de deuda este año: 82.000 millones de la administración central y 15.000 millones de las comunidades autónomas.

Uno de los momentos más complicados será en los últimos diez días de octubre, cuando hay vencimientos por 27.500 millones de euros.

¿SUBIDA DE IMPUESTOS?

A los males que aquejan el país se sumaban datos de los primeros cuatro meses de 2012 que mostraron que el objetivo de déficit será difícil de lograr.

Los ingresos procedentes de impuestos al consumo cayeron un 8,2 por ciento en ese periodo frente a los cuatro primeros meses de 2011, aunque las prestaciones por desempleo subieron un 6,57 por ciento.

El déficit del Estado alcanzó en abril el 1,43 por ciento del PIB, frente a un objetivo del 3,5 por ciento para el conjunto del año, mientras que las Comunidades Autónomas registraron un déficit del 0,45 por ciento en el mismo periodo, frente a la meta anual del 1,5 por ciento.

Aunque los ingresos y los gastos varían a lo largo del año, esto podría encaminar a España a no cumplir los objetivos en un punto porcentual.

Fitch, que recortó en tres escalones la calificación soberana de España la semana pasada, dijo el martes que veía que el país no alcanzaría sus objetivos de déficit en 2012 y 2013.

“A día de hoy y mirando a los datos de déficit disponibles, la posibilidad de cumplir con el objetivo de déficit este año es bastante pequeña”, dijo César Cantalapiedra, socio de Analistas Financieros Internacionales en Madrid.

Aunque la Comisión Europea y Alemania han dicho que España podría tener un año más para cumplir sus objetivos, hasta 2014, para llevar su déficit por debajo del 3 por ciento del PIB que pide Bruselas, las cuentas de Madrid están y seguirán estando bajo la atenta mirada de sus socios europeos.

Con la troika de inspectores internacionales a punto de llegar al país para monitorizar la reestructuración del sector bancario, cualquier desvío es probable que desencadene un mayor escrutinio sobre la política fiscal de España por parte de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Eso pondría a Rajoy bajo una fuerte presión para implementar las recomendaciones de la UE a las que se ha resistido hasta ahora.

En su evaluación anual de la economía española, desvelada en mayo, la Comisión recomendó un aumento del impuesto de valor añadido (IVA) - uno de los menores en Europa - aumentos de impuestos en energía, una aceleración de la reforma de pensiones del año pasado y unas profundas reformas laborales. (Información adicional de Robin Emmott en Bruselas y Manuel Ruiz en Madrid. Editado por Fiona Ortiz/Mike Peacock, traducido por Jose Elías Rodríguez y Rodrigo de Miguel)

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