20 de noviembre de 2011 / 12:53 / en 6 años

ACTUALIZA 2-Una España sumida en la crisis acude a las urnas

* Se espera una victoria amplia del Partido Popular

* Los votantes, enojados con la gestión de la economía

* El favorito se muestra “preparado para lo que quieran los españoles” (Añade citas, corrige erratas)

Por Fiona Ortiz

MADRID, 20 nov (Reuters) - Los españoles votaban el domingo en unas elecciones generales en las que se espera que castiguen al Partido Socialista por su gestión de la crisis económica y que den el poder por amplia mayoría al Partido Popular, que tendrá la difícil tarea de rescatar al país de una crisis de deuda en la eurozona cada vez más grave.

En una jornada marcada por la normalidad y un cierto ánimo sombrío por la situación económica y la expectativa de recortes, los votantes desafiaban a los cielos cubiertos con los sondeos estimando en más de 15 puntos la ventaja del partido de centroderecha liderado por Mariano Rajoy sobre los socialistas de Alfredo Pérez Rubalcaba, cuyo partido lleva siete años en el poder.

“Les voto (al PP) pero me caen fatal, pero hay que cambiar, peor no lo pueden hacer (el PSOE)”, afirmó a pie de urna Marta Navarro, de 44 años y que era votante habitual del PSOE. “Yo creí en ZP (por Zapatero) y fíjate cómo estamos” añadió esta corredora de seguros, que ha tenido que despedir a dos personas de su empresa por la crisis.

La crisis económica ha dominando la campaña, ya que uno de cada cinco trabajadores está en el paro, la economía está estancada y los costes de financiación de la deuda están subiendo a niveles que forzaron a Grecia, Irlanda y Portugal a tener que pedir un rescate internacional.

Tanto Rubalcaba como Rajoy acudieron temprano a votar acompañados por sus esposas. El candidato del PP, que dijo estar “preparado para lo que quieran los españoles” fue recibido con algunos aplausos en su colegio electoral en el acomodado barrio madrileño de Aravaca, donde le esperaba una gran cantidad de periodistas.

”Un cambio es necesario, absolutamente, afirmó María Dolores, un ama de casa de 65 años que siempre ha votado al PP. “La gente está enfadada por la crisis. Creo que Rajoy lo hará mejor, pero espero que no consiga mayoría porque hay que escuchar a otra gente para no cometer más errores.”

INVESTIDURA A MEDIADOS DE DICIEMBRE

Rajoy no sería investido hasta alrededor del 20 de diciembre, pero antes se espera que este político gallego de 56 años, un cauto ex ministro del Interior, intente calmar a los mercados financieros dando a conocer los aspectos básicos de cómo planea reducir el déficit público y reformar la economía para hacerla más competitiva a medio plazo.

“Lo peor es que hay desconfianza sobre España. El objetivo fundamental es crear confianza: lo primero, el cambio político. Después nombrar un Gobierno de gente seria y competente”, dijo Rajoy en una entrevista el viernes en la emisora Onda Cero. Se espera que el PP supere cómodamente los 176 diputados necesarios para tener la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados, que se sumaría a su control de la mayoría de las comunidades autónomas y los principales ayuntamientos.

Sin embargo, la preocupación de los inversores por la deuda gubernamental europea está centrada en Italia y Francia, lo que supone que a no ser que la zona de la moneda única encuentre una solución de gran calado, Rajoy podría no poder salvar a España de un “desplome fiscal”.

Los colegios electorales cerrarán a las 8 p.m. (19:00 GMT) y se esperan los resultados oficiales para un par de horas después.

PROBLEMAS PARA EL PSOE

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció en primavera que no iba a optar a un tercer mandato después de que sus niveles de popularidad cayeran casi tan rápido como aumentaba el desempleo.

Los socialistas escogieron entonces al veterano político Alfredo Pérez Rubalcaba como su candidato, pero ha tenido problemas para diferenciarse de Zapatero, del que ha sido ministro durante cinco años, los últimos como vicepresidente del Gobierno.

Los problemas económicos del país se remontan al periodo posterior a su entrada en el euro, en 1999, cuando un flujo de crédito barato desató una enorme burbuja inmobiliaria. Cuando el mercado de la construcción y de la vivienda se hundió en 2007, el Gobierno, las empresas y los consumidores se encontraron endeudados hasta arriba.

Al principio, Zapatero trató de sortear los efectos de la crisis repartiendo ayudas públicas, pero tuvo que cambiar de táctica y después de que la crisis de la eurozona se cobrara su primera víctima en Grecia en la primavera de 2010 recortó drásticamente el gasto.

Las medidas de austeridad, junto con los rescates y la recapitalización forzosa de los bancos, han conseguido evitar hasta ahora que España siga a Portugal e Irlanda en tener que pedir ayuda financiera al Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea.

Pero también agravaron el problema del paro. En 1,4 millones de hogares ninguno de sus miembros trabaja y las asociaciones de consumidores dicen que un millón de propietarios de vivienda están en peligro de que el banco se la pueda embargar por falta de pago.

En mayo, miles de jóvenes hartos de los rescates para los bancos y de la falta de perspectivas - el desempleo juvenil supera el 40 por ciento - salieron a las calles y las plazas del país dando lugar al movimiento de los “indignados” que ha inspirado las protestas en otros países, como Occupy Wall Street en Estados Unidos.

Los “indignados” animan a los votantes a dar la espalda a los dos grandes partidos y el sábado invitaron a los ciudadanos a presentar sus propuestas para el próximo gobierno.

José Vázquez, un funcionario de 45 años, fue uno de los que votó a un partido más pequeño, Izquierda Unida, porque dijo que ofrece una alternativa.

“Soy funcionario, ya hemos visto los recortes que va haciendo el Gobierno. Podemos elegir la salsa en que nos cocinan, pero no cómo nos cocinan en esta crisis”, comentó.

Por su parte, Fernando Peña, que estudia un máster de radio y tras trabajar en campos no relacionados con su formación contempla la posibilidad de irse al extranjero, optó por Unión, Progreso y Democracia, que tiene un escaño en el Congreso y ahora podría obtener los cinco necesarios para formar un grupo parlamentario propio.

“No tiene la culpa de todo (el PSOE), pero no han sabido gestionar, lo que la gente va a votar es gestión”, comentó. “Creo que debe haber un cambio pero no mayoría absoluta”

Las primeras manifestaciones de la era Rajoy podrían comenzar muy pronto si los recortes del gasto afectan a la sanidad y la educación pública o a las pensiones. (Información de Fiona Ortiz, con información adicional de Tomás González Cobos, Robert Hetz y Nigel Davies; Traducido por Teresa; Larraz, editado por Cristina Fuentes-Cantillana en la Redacción de; Madrid)

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