9 de diciembre de 2013 / 17:33 / en 4 años

Maduro profundizará su "guerra económica" tras el resultado electoral

CARACAS (Reuters) - Fortalecido por el triunfo de sus aliados en las elecciones municipales del domingo en Venezuela, el presidente Nicolás Maduro acelerará su ofensiva para domar la alta inflación con intervenciones contra la escalada de precios en sectores vitales como el de los alimentos.

Fortalecido por el triunfo de sus aliados en las elecciones municipales del domingo en Venezuela, el presidente Nicolás Maduro acelerará su ofensiva para domar la alta inflación con intervenciones contra la escalada de precios en sectores vitales como el de los alimentos. Los comicios eran vistos como una prueba para la popularidad de Maduro, el heredero político del fallecido presidente socialista Hugo Chávez que llegó al poder en abril con una ventaja de apenas un 1,5 puntos porcentuales. En la imagen, Maduro habla a sus seguidores en Caracas el 8 de diciembre de 2013. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

Los comicios eran vistos como una prueba para la popularidad de Maduro, el heredero político del fallecido presidente socialista Hugo Chávez que llegó al poder en abril con una ventaja de apenas un 1,5 puntos porcentuales.

Con un 49,3 ciento de los votos totales para el oficialismo y sus aliados en las elecciones para alcaldes y concejales, según resultados parciales pero irreversibles, el presidente habría cosechado los apoyos necesarios para profundizar sus drásticas medidas económicas en la nación castigada por la escasez de productos básicos como la leche o el papel higiénico.

Apenas conocer los primeros resultados oficiales, según los cuales sus aliados ganaron 196 de las 337 alcaldías en juego, Maduro cantó victoria y esbozó sus próximos pasos.

“Esta semana es el sector de vivienda y el de alimentos”, dijo en un mitin en Caracas, anticipando los próximos blancos de su cruzada contra el alza de precios. “Vamos con fuerza. Pendientes”.

Venezuela, una nación que pertenece a la OPEP, atraviesa una compleja situación económica. La inflación se disparó hasta un 55 por ciento anual y el crecimiento económico es frágil.

Aunque no dio detalles, todo parece indicar que Maduro rebajará por decreto los precios y márgenes de ganancias sobre los alimentos, que tienen gran peso sobre la inflación.

Semanas antes de las elecciones, la Asamblea Nacional controlada por el oficialismo le otorgó poderes especiales para gobernar por decreto. Medidas para controlar los precios de los electrodomésticos, el calzado y textiles impulsaron su popularidad en los segmentos más humildes de la población.

El corpulento exsindicalista también ordenó regular las ganancias comerciales de la venta de automóviles y alquileres de locales comerciales en entre un 15 y 30 por ciento.

Ahora el resultado electoral del domingo “podría fortalecer a los radicales que impulsan que se refuercen los controles de precios que parecen haberle dado a Maduro el necesario impulso electoral”, dijo Francisco Rodríguez, un economista del Bank of America Merrill Lynch, en un informe.

Incluso la victoria del oficialismo podría animarlo a tomar decisiones menos populares.

“Los resultados le dan al Gobierno el espacio suficiente para devaluar ahora que la elección quedó atrás”, agregó Rodríguez.

Una devaluación ayudaría a las finanzas gubernamentales, pero tendría un fuerte coste social para los venezolanos porque atizaría la ya galopante inflación.

LA OPOSICIÓN GANA TERRENO

A pesar de todo, los analistas advierten de que el mandatario tendrá que ir con pies de plomo y no ignorar que la oposición y sus aliados lograron un 42,7 por ciento de los votos totales y se aseguraron importantes ciudades del país.

Maduro, un exchofer de autobús y exministro de Exteriores al que Chávez eligió como sucesor antes de morir de cáncer en marzo, culpa de los problemas de Venezuela a una “guerra económica” orquestada por sectores empresariales ligados a la oposición.

Sin embargo, sus adversarios políticos dicen que la alta inflación, el desabastecimiento y el débil crecimiento económico obedecen a una década de controles cambiarios y 15 años de nacionalizaciones y hostilidad con la empresa privada.

El líder de la oposición y ex candidato presidencial, Henrique Capriles, había presentado a las municipales como un plebiscito sobre los ocho meses de gestión de Maduro.

Y aunque se vieron perjudicados por una participación inferior al 60 por ciento de los empadronados, la oposición logró conquistar o retener a las principales ciudades del país.

“La oposición pudo aumentar el número de ciudades que controla y estará a cargo de algunas de las ciudades más grandes”, dijo Daniel Kerner, un analista de la consultora de riesgo Eurasia Group, en un informe. “Esto es importante, porque le permitirá tener una base institucional y recursos para construir una alternativa”.

La oposición ganó en la mayor alcaldía de Caracas y en cuatro de los cinco municipios que la componen. Además, triunfó en la segunda mayor ciudad del país, Maracaibo, y arrebató al oficialismo Barinas, cuna del clan del fallecido Chávez.

“Podemos hacer largas interpretaciones, pero debemos ir a la Venezuela grande, a la que sufre”, dijo Capriles en la noche del domingo. “Tenemos un país dividido y de eso no nos podemos alegrar”, agregó.

La oposición se enfrenta ahora con el desafío de mantener vivo su discurso hasta diciembre de 2015, cuando los venezolanos volverán a las urnas para unas elecciones parlamentarias.

Un año después, Maduro cumplirá la mitad de su período de seis años y la oposición estará habilitada legalmente a llamar a un referendo revocatorio.

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