23 de octubre de 2013 / 10:40 / en 4 años

BCE fija unos criterios rigurosos para las nuevas pruebas a la banca

FRANCFORT (Reuters) - El Banco Central Europeo (BCE) se comprometió el miércoles a someter a los principales bancos de la eurozona a una evaluación global y rigurosa sobre la calidad de sus activos el próximo año, en un ejercicio que pone en juego su credibilidad y tiene como objetivo recuperar la confianza en el sector.

DEl Banco Central Europeo (BCE) se comprometió el miércoles a someter a los principales bancos de la eurozona a una nueva ronda de pruebas exhaustivas de resistencia el próximo año y pondrá en juego su credibilidad en una revisión que tiene como objetivo recuperar la confianza en el sector. En la imagen, vista general del perfil de Fráncfort con la sede del Banco Central Europeo en julio de 2013. REUTERS/Kai Pfaffenbach

El BCE quiere que afloren los potenciales riesgos ocultos en los balances de los bancos antes de que la supervisión del sector sea centralizada bajo su techo a partir de noviembre de 2014, como parte de una unión bancaria europea establecida en respuesta a la crisis de la deuda agravada por los préstamos inmobiliarios morosos en países como Irlanda y España.

Al presentar sus planes para las 128 entidades de la eurozona, el BCE dijo que utilizaría nuevas medidas más rigurosas fijadas por el principal regulador europeo - la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés)- en el ejercicio de revisión de calidad de activos que realizará el próximo año.

“Una evaluación única e integral, aplicada homogéneamente a todos los bancos significativos, que representan el 85 por ciento del sistema bancario de la eurozona, es un paso importante para Europa y para el futuro del área económica del euro”, dijo el presidente del BCE, Mario Draghi.

“Esperamos que la valoración refuerce la confianza del sector privado en la solidez de los bancos de la eurozona y en la calidad de sus balances”, dijo.

El BCE dijo que concluirá su evaluación en octubre de 2014 antes de asumir sus labores de supervisión en noviembre, aunque algunos responsables en materia de política monetaria han sugerido que este calendario podría variar.

Si se identifican necesidades de capital, se pedirá a los bancos que lo repongan, dijo el BCE. Draghi ha dicho que también debe haber disponibles unos mecanismos o “redes públicas de seguridad”.

La lista provisional de bancos que serán evaluados incluye a 24 instituciones alemanas, 16 en España, 15 en Italia, 13 en Francia, siete en los Países Bajos, cinco en Irlanda y cuatro tanto en Grecia como en Chipre y Portugal.

“El alcance de la evaluación global es más extensa de lo que nosotros esperábamos”, dijeron analistas de Citi.

Las acciones de los bancos de la eurozona caían un 2,5 por ciento ante preocupaciones de que las nuevas pruebas les sometan a una mayor presión para subsanar los déficits de capital.

Los bancos españoles caían de media un 4 por ciento y los italianos un 3 por ciento, aunque muchos de estos valores habían registrado fuertes ganancias en las últimas semanas.

La nacionalizada Bankia lideraba los descensos, con una bajada superior al 5 por ciento, mientras que la entidad alemana Commerzbank, único banco del centro geográfico de la eurozona que figuraba entre los 10 principales perdedores, cedía más de un 3 por ciento.

El Bundesbank y el supervisor alemán Bafin, que en Alemania comparten la supervisión bancaria, dijeron que los bancos alemanes ya “se estaban preparando intensamente para las evaluaciones integrales”.

Detallando los criterios que utilizará en el ejercicio, el BCE dijo que utilizará la definición de la EBA sobre créditos impagados que establece como moroso un crédito no pagado durante 90 días.

El BCE también exigirá a los principales bancos de la eurozona disponer de unos colchones de capital del 8 por ciento. Este umbral podría haber sido mayor, pero seguirá suponiendo un reto para algunos bancos mientras a la hora de adecuar sus balances a situaciones de crisis.

El ejercicio de revisión de la calidad de los activos también analizará “las carteras institucionales y de deuda soberana y las exposiciones a créditos empresariales y minoristas, y también las carteras de negociación bancaria así como la totalidad de los balances de los bancos”.

La EBA clasifica la deuda soberana como una cartera libre de riesgo, lo que significa que las entidades no tienen que apartar o disponer de un capital adicional para respaldar este tipo de carteras.

El Bundesbank ha presionado para reflejar los diferentes grados de riesgo de los bonos que emiten los distintos gobiernos.

“Todos estamos esperando a ver si Alemania se ha hecho cargo de los problemas de los que se ha rumoreado en su sector bancario”, dijo Sharon Bowles, que encabeza el influyente comité del Parlamento Europeo que configura la política económica y financiera.

“Parece claro que la unión bancaria no ha roto el vínculo entre bancos y deuda soberana. El desglose de las carteras de deuda soberana de los bancos lo revelará todavía con mayor claridad”, dijo a Reuters.

Muchos de los detalles sobre las pruebas todavía siguen sin estar aclarados. La jefa de supervisión de Bafin, Elke König, dijo que no esperaba grandes necesidades de capital en la banca alemana.

MECANISMO DE RESOLUCIÓN

El BCE quiere establecer una revisión dura para no enfrentarse con sorpresas y evitar así repetir los errores de las dos anteriores pruebas de esfuerzo europeas que no lograron detectar los riesgos que finalmente condujeron a la crisis bancaria en Irlanda y España.

Pero desconfiado de una unión bancaria a medio hacer que podría obligar al banco central a supervisar los bancos de la eurozona sin que haya todavía un mecanismo de resolución común en marcha, ha instado a los gobiernos a acordar un mecanismo de resolución único para rescatar o ayudar a bancos con problemas.

Sin embargo, esta segunda fase de la unión bancaria prevista está lejos de ser completada ya que los políticos todavía no se ponen de acuerdo sobre qué parte de los costes debería ser soportada por los contribuyentes. Los planes para una tercera fase, un sistema de seguro común, están estancados.

“Antes que nada tiene que intervenir el sector privado”, dijo Ignazio Angeloni, director general de estabilidad financiera del BCE durante una rueda de prensa.

“Cuando el mercado sepa más (tenga más información) y una vez que sean conocidos mejor los riesgos, entonces los inversores estarán más dispuestos a venir. No podemos descartar la posibilidad (...) de que esto no sea suficiente de forma inmediata”.

Un sondeo con inversores realizado por Morgan Stanley este mes mostró que cinco de cada diez bancos analizados por el BCE previsiblemente fallarán las pruebas de estrés y podrían verse obligados a conseguir 50.000 millones de euros para reforzar su capital.

Sin embargo, algunos bancos podrían no ser capaces de reunir capital por cuenta propia y la crisis de la eurozona ha puesto de manifiesto que incluso en ocasiones los gobiernos nacionales no pueden permitirse el lujo de aceptar la ayuda internacional para solventar sus problemas. Además de Irlanda, España - cuarta mayor economía del bloque - tuvo que pedir la ayuda internacional para hacer frente a sus problemas bancarios.

Algunos funcionarios del BCE se sienten incómodos asumiendo esta responsabilidad adicional y han sugerido la escisión de la supervisión bancaria en una institución independiente a largo plazo. Pero esa medida requeriría un cambio del Tratado de la UE que podría llevar años.

/Por Eva Taylor y Jonathan Gould/

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