17 de septiembre de 2013 / 14:59 / hace 4 años

La ruptura con el IPC, clave para el ahorro inmediato en las pensiones

MADRID (Reuters) - El recorte del gasto en las pensiones en la próxima década se logrará fundamentalmente al desvincular la inflación de las prestaciones a partir de 2014, según los cálculos realizados por el Gobierno, que ha excluido el coste de la vida de la fórmula que determinará la revalorización de las pensiones.

El recorte del gasto en las pensiones en la próxima década se logrará fundamentalmente al desvincular la inflación de las prestaciones a partir de 2014, según los cálculos realizados por el Gobierno, que ha excluido el coste de la vida de la fórmula que determinará la revalorización de las pensiones. Antes de que empiecen a notarse en el sistema la aplicación de factores demográficos para compensar una creciente esperanza de vida o la entrada en la jubilación de la generación del 'baby-boom', el Ejecutivo conseguirá ahorros a corto plazo desligando ya el IPC y las pensiones. En la imagen, un anciano en una calle de Setenil de las Bodegas, en Cádiz, el 20 de agosto de 2013. REUTERS/Jon Nazca

Antes de que empiecen a notarse en el sistema la aplicación de factores demográficos para compensar una creciente esperanza de vida o la entrada en la jubilación de la generación del ‘baby-boom’, el Ejecutivo conseguirá ahorros a corto plazo desligando ya el IPC y las pensiones.

La memoria económica de esta nueva reforma de las pensiones que el Ejecutivo quiere tener aprobada antes de fin de año -pese a la oposición de sindicatos y oposición- estima que la Seguridad Social se ahorrará unos 33.000 millones de euros hasta 2022 con los cambios propuestos que buscan equilibrar la sostenibilidad del sistema a medio y largo plazo.

Aunque la reforma incluye una fórmula para adaptar el importe inicial de las pensiones a la esperanza de vida que empezará a aplicarse en 2019, prácticamente la única vía para ahorrar en los próximos años se encuentra en dejar de garantizar el poder adquisitivo de los pensionistas.

En la memoria económica del anteproyecto de ley se prevé que este llamado factor de sostenibilidad no aporte ahorros al sistema hasta 2030, cuando éstos se situarán en alrededor de 1.000 millones de euros o un 0,1 por ciento del PIB.

“El factor con más incidencia en el gasto en pensiones es la revalorización, de hecho, el 27 por ciento de la nómina en pensiones se paga en concepto de revalorizaciones”, dice el documento del Gobierno sobre el impacto económico de la reforma.

De esta forma, será un índice que sustituirá a la inflación y que se determinará anualmente en los presupuestos generales del Estado el que permitirá reducir en mayor medida los gastos del sistema.

INFLACIÓN FUERA DE LA FÓRMULA

La fórmula matemática de este nuevo índice excluye totalmente a la inflación, y tiene en cuenta variables como los ingresos o gastos de la Seguridad Social o el número de pensiones contributivas del sistema.

Sí se tendrá en cuenta el coste de la vida a la hora de establecer un tope máximo de revalorización, que no podrá ser de una cuantía superior al IPC más un 0,25 por ciento, mientras que la revalorización mínima de las pensiones no tendrá vinculación alguna a la inflación y será de un 0,25 por ciento para que no puedan quedar congeladas o bajar nominalmente.

Antes incluso de que en 2019 entre en vigor el factor de sostenibilidad, el sistema ya se habrá ahorrado unos 12.500 millones de euros gracias a este nuevo índice, según los cálculos del Ejecutivo, cuya propuesta modifica parcialmente la realizada en junio por un grupo de “sabios” que propusieron una fórmula de revalorización que sí tenía en cuenta la inflación.

Aunque aún no se ha determinado cuál será la revalorización de las pensiones el año que viene, la evolución de las cuentas de la Seguridad Social hace pensar que la subida se limitará a ese suelo del 0,25 por ciento, algo que probablemente volverá a repetirse en 2015.

La recuperación de la economía podría permitir dentro de unos años que los pensionistas recuperen unas décimas de poder adquisitivo si vuelven épocas de bonanza, pero serán inferiores a lo perdido durante la crisis.

Según cálculos de los sindicatos, la reforma podría suponer una pérdida del poder adquisitivo de las pensiones de hasta un 28,3 por ciento en los próximos 15 años.

/Por Blanca Rodríguez/

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