July 11, 2013 / 12:06 PM / 5 years ago

La crisis llega también al deporte español con los recortes

MADRID (Reuters) - Cuando uno piensa en el deporte español, lo primero que se le viene a la mente es la selección de fútbol campeona de Europa y del mundo, o Rafa Nadal levantando la copa de Roland Garros, o Fernando Alonso peleando con Sebastian Vettel para conquistar el campeonato de la Fórmula Uno.

Cuando uno piensa en el deporte español, lo primero que se le viene a la mente es la selección de fútbol campeona de Europa y del mundo, o Rafa Nadal levantando la copa de Roland Garros, o Fernando Alonso peleando con Sebastian Vettel para conquistar el campeonato de la Fórmula Uno. En la imagen del 9 de junio, Nadal levanta su octavo título de Roland Garros tras derrotar a David Ferrer en la final del Grand Slam parisino. REUTERS/Vincent Kessler

Pero aunque ellos son algunos de los deportistas más conocidos y mejor pagados del mundo, y motivo de un inmenso orgullo para el país, la España lastrada por la recesión tiene ante sí una realidad tozuda, marcada por dolorosos recortes presupuestarios que ponen en peligro su estatus como un centro de la excelencia en el deporte.

Competidores de élite, desde atletas a nadadores, pasando por remeros o gimnastas, están viendo cómo se hace más difícil su acceso a servicios básicos como médicos o fisioterapeutas, se retrasan los pagos de sus becas o salarios e incluso se ven obligados a pagar de su propio bolsillo, alojamiento y material.

Las condiciones están lejos de ser las ideales para intentar mejorar en Río de Janeiro 2016 la decepcionante vigesimoprimera plaza en la que quedó España en el medallero de los últimos Juegos Olímpicos, disputados el verano pasado en Londres.

Tampoco la actual situación de restricciones financieras parece sugerir que España repetirá la euforia de Barcelona 1992 o podrá emular la sensacional actuación de Reino Unido en sus Juegos si Madrid se impone a Estambul y Tokio para organizar las Olimpiadas de 2020.

Prensa y radio hablan estos días de “crisis”, y el asunto está recibiendo una atención mediática poco habitual, en una época en la que suele predominar la información sobre los fichajes de Real Madrid y Barcelona.

“Llegará el momento en el que todos los deportistas españoles seremos unos mediocres”, dijo en la cadena SER esta semana el gimnasta Isaac Botella, sexto en salto en Londres.

Botella, está desempleado y no ha cobrado la beca ADO para deportistas olímpicos desde enero, por lo que depende de sus padres para poder mantenerse.

“Duele bastante, te desmotivas”, agregó el deportistas de 29 años.

“No me he podido comprar un pantalón corto para este verano, me da vergüenza pedírselo a mi madre”, agregó. “Eso se transmite al entrenamiento, estás más triste y trabajas peor”.

Su experiencia no es un caso aislado. Todos los integrantes del equipo nacional masculino de gimnasia artística escribieron una carta a la federación el mes pasado en la que se quejaban de que los recortes los han dejado con un solo fisioterapeuta para 32 gimnastas, sin médico y sin apenas material.

Carlos Pérez, que consiguió el oro con Saúl Craviotto en kayak en Pekín 2008, contó airado a Marca la semana pasada que otros compañeros y él se van a tener que pagar el viaje al Mundial de Piragüismo que tendrá lugar en la ciudad alemana de Duisburgo en agosto, “mientras tres o cuatro directivos irán gratis”.

“Es vergonzoso pagar por defender a España”, dijo Pérez, conocido como “Perucho”, al diario deportivo.

PERSPECTIVAS SOMBRÍAS

Las tribulaciones de estos deportistas son consecuencia en gran parte de los profundos recortes de las subvenciones que otorga el Consejo Superior de Deportes (CSD) a las federaciones, como parte de la política general de recortes del Gobierno español para reducir el déficit público.

La asistencia pública sumó 76,3 millones de euros en 2009, y desde entonces ha bajado a más de la mitad hasta solo 34,1 millones este año.

Las dos federaciones más importantes, las de fútbol y baloncesto - sobre todo la primera -, tienen la tranquilidad de contar con el apoyo de patrocinadores privados y no tienen problemas de caja después de sus victorias en grandes torneos, por lo que pueden permitirse renunciar a los subsidios y no se han visto perjudicadas por los recortes.

Para casi todas las demás, sin embargo, el panorama es bastante más sombrío. Un informe publicado recientemente por el diario El País sugería que 25 de las 63 federaciones deportivas están en quiebra técnica.

El drama en la federación de atletismo es representativo. La subvención estatal se hundió un 47 por ciento este año respecto al anterior y de los siete millones de euros de 2008 ha pasado a 2,8 millones, según su presidente José María Odriozola.

Los atletas españoles han tenido unos resultados especialmente flojos en los últimos años, y ni en Pekín ni en Londres consiguieron una sola medalla. Con menos dinero disponible para deportistas y entrenadores, el panorama es aún peor.

La federación ha tenido que prescindir de 23 de sus 64 empleados permanentes, las cuantía de las becas ha menguado un 45 por ciento y los atletas que se están preparando para Río 2016 tendrán hasta un 35 por ciento menos de financiación que antes de Londres, contó Odriozola a Reuters.

“Esperamos que la situación económica general mejore y que al menos se nos mantengan los niveles de subvención de este año”, dijo.

“Sin embargo, esperábamos una subvención mayor, en función de nuestros méritos y la importancia de nuestro deporte”.

SALARIOS ELEVADOS

La dependencia de la ayuda estatal por parte de la Federación Española de Voleibol es aún mayor, ya que los subsidios del CSD y el dinero del programa olímpico ADO suponen casi la mitad de su presupuesto, frente al 35 por ciento del de la de atletismo, según su secretario general Juan Pedro Sánchez.

La subvención del CSD para 2013 es solo de 843.000 euros, frente a los 2,2 millones de 2008, dijo Sánchez a Reuters, que pidió al Gobierno una desgravación fiscal que anime a las empresas a apoyar a los deportes minoritarios.

“A nivel económico va a ser muy difícil”, afirmó. “Esperamos que (la subvención para 2014) se mantenga estable, un recorte tan duro como el de este año es muy difícil de asumir por las federaciones”.

Una dimensión más del problema es la percepción de que algunas federaciones no han sido gestionadas lo bien que deberían haberlo sido y que son parcialmente responsables de las dificultades de los deportistas.

Algunos deportistas se han quejado de que son ellos los que más están sufriendo las consecuencias de los recortes, mientras los dirigentes federativos mantienen salarios al nivel de un secretario de Estado, en numerosos casos, y se benefician de generosas dietas.

“Queremos saber por qué se siguen manteniendo ciertos sueldos de personal federativo cuando no hay dinero para la gimnasia”, se quejaban los deportistas en la carta a la federación.

El País hablaba de “una imagen desoladora e insostenible” en las federaciones, “a la luz de la crisis económica actual, la más grave por la que ha atravesado España en las últimas décadas”.

Una situación “hija del desorden y descontrol del gasto de los tiempos de bonanza, amparados por la noción tan extendida de que el deporte es diferente, de que la realidad no les afecta, de que el rigor, el control o la austeridad no le son conceptos aplicables”, remató.

/Por Iain Rogers y Teresa Larraz Mora/

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