24 de marzo de 2013 / 15:13 / en 5 años

Los cubanos se mueven ante el auge del mercado inmobiliario

LA HABANA (Reuters) - Renaldo Belén intenta vender una casa a un posible comprador en la histórica avenida del paseo del Prado de La Habana, donde en un mercado informal de vivienda se promueven hogares en oferta con carteles escritos a mano.

Renaldo Belén intenta vender una casa a un posible comprador en la histórica avenida del paseo del Prado de La Habana, donde en un mercado informal de vivienda se promueven hogares en oferta con carteles escritos a mano. En la imagen del 19 de marzo, una mujer toma una foto de un edificio de estilo colonial en La Habana. REUTERS/Desmond Boylan

La casa, que está cerca de Boyeros, la avenida que va al aeropuerto de la ciudad, se ofrece por el equivalente de 120.000 dólares estadounidenses (unos 92.000 euros), con todas las comodidades.

“La casa está bella, con cuatro dormitorios, piscina con bar y una fuente que en la parte superior tiene la cabeza de un león. Mire, el agua sale por la boca del león”, dice Belén, mostrando fotos de la escultura.

Belén, que hace una pausa en la conversación para darle dramatismo, es uno de los muchos vendedores o “corredores” que trabajan en el mercado inmobiliario y ofrece lo que espera sea un argumento decisivo.

“En este lugar (la casa) no hay que hacer nada. Es de construcción capitalista”, dijo, en alusión a la vivienda que se construyó antes de la revolución cubana de 1959 y por tanto considera es de calidad superior.

“Capitalista” ha sido una palabra oscura en el último medio siglo en Cuba, por lo que la descripción tal vez ponga los nervios de punta a los funcionarios cubanos, pero su uso generalizado es una señal de que los tiempos cambian.

En la isla caribeña, el presidente Raúl Castro ha flexibilizado las cosas en su intento por modernizar la economía del país, pero preservando el sistema socialista establecido por su hermano mayor, Fidel Castro.

VENTA DE CASAS REEMPLAZA AL INTERCAMBIO

En noviembre de 2011, el Gobierno cubano permitió la compraventa de viviendas por primera vez desde los primeros años de la revolución, abriendo el camino a un mercado inmobiliario que se ha convertido en un ejercicio de capitalismo descarnado.

Antes, los cubanos sólo podían intercambiar viviendas, lo que se conoce como “permutas”.

Los carteles de “se vende” son ahora algo común en las casas y departamentos de todo el país, donde más de 100.000 propiedades se publican para vender en Internet; incluso la televisión local dedica a diario parte de un programa a ventas promovidas por los telespectadores.

Según el Gobierno, unas 45.000 viviendas habían cambiado de mano en los primeros ocho meses de 2012, en parte mediante las ventas, pero principalmente a través de “donaciones”.

Los cubanos, acostumbrados a encontrar formas para burlar las reglas del Gobierno, buscan efectuar ventas disfrazadas de donaciones para paliar los pagos por las transacciones y los impuestos.

El nuevo mercado, a pesar de su aparente vitalidad, está lastrado por varios problemas aún sin solucionar. El principal es que muchas personas están tratando de vender y pocos cubanos, que reciben beneficios sociales, pero ganan de promedio 19 dólares al mes, tienen dinero para las compras.

“Con la nueva ley se puede vender su casa, pero no hay dinero, no hay quien compre. Hay más oferta que demanda”, dijo el economista jubilado y profesor de matemáticas Raúl Cruz, quien tiene en el mercado su apartamento del Vedado desde hace cinco meses.

Un estudio de un grupo con sede en Miami encontró que los precios de las ventas de las casas en Cuba oscilan entre el equivalente de 5.000 dólares estadounidenses a un millón, con un promedio de 25.000 a 40.000 dólares.

Cuba tiene dos monedas en circulación, el peso (moneda nacional) y el peso convertible. Este último se usa en la mayoría de las transacciones de viviendas y está en paridad con el dólar de Estados Unidos.

La Habana fue considerada una vez como una joya arquitectónica con una mezcla ecléctica de casas de estilo colonial y construcciones modernas Art Deco, pero gran parte de la ciudad fuera del área turística de la Habana Vieja se encuentra en estado de deterioro tras décadas de abandono y la corrosión por la humedad, el viento y el salitre del mar.

¿COMPRADORES EXTRANJEROS?

Lo que se ha desarrollado en Cuba es un mercado de dos niveles, dicen los “corredores” del paseo del Prado, con la mayoría de los cubanos comprando casas más pequeñas entre 5.000 y 10.000 dólares, mientras que los extranjeros con conexiones cubanas compran las propiedades más costosas.

Un diseñador gráfico que dijo llamarse Pepín, de 60 años y no quiso revelar su nombre completo, ha estado tratando durante seis meses de vender su centenaria casa en el Vedado de dos pisos y pintada de azul en 130.000 dólares.

Hasta el momento casi todos los que han visto su casa son extranjeros o cubanos con familia en el exterior que proporciona el dinero, según dijo, y todos han tratado de negociar un precio más bajo.

“Un chino, por ejemplo, me ofreció 80.000, pero no estoy desesperado ni nada. Si me da lo que quiero, bien, si no me quedo”, dijo Pepín relajado en una silla en la terraza de su casa.

Por la ley cubana, el mercado está abierto sólo a los cubanos residentes en la isla o a los que viven temporalmente en el extranjero. Pero los extranjeros, incluidos los cubanos que viven en Estados Unidos o en otros países, están comprando propiedades a nombre de sus esposas, familiares o amigos.

Empresas con oficinas en el extranjero han surgido para atender a los compradores, publicar fotografías y descripciones de las propiedades a través de Internet. Los intentos para hablar con una de ellas, Point2Cuba, quedaron sin respuesta.

Las razones para las compras de los extranjeros son variadas, dijo Emilio Morales, presidente de Havana Consulting Group en Miami.

“He oído hablar de personas que están comprando casas y convertirlas en empresas. Algunos están buscando inversión, otros lo hacen por su familia (en Cuba)”, dijo.

El Gobierno cubano ha sentado las bases para permitir que los extranjeros compren propiedades en la isla, pero solamente en urbanizaciones de lujo cuya aprobación está pendiente desde hace años.

Si el Gobierno abriera el mercado inmobiliario a los extranjeros podría inyectar miles de millones de dólares a la economía cubana que actualmente sufre problemas de liquidez, dijo Morales.

/Por Jeff Franks/

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