5 de febrero de 2013 / 17:18 / en 5 años

ANÁLISIS-España pisa los talones a Francia en la carrera por competitividad

PARÍS (Reuters) - Todavía a la sobre de Alemania, la economía francesa está perdiendo cada vez más terreno frente al sur de Europa, y particularmente España, pese a los esfuerzos del presidente François Hollande para recuperar la competitividad de Francia.

Pese a que Hollande tiene en marcha reformas para reducir los altos costes laborales de Francia e introducir más flexibilidad en el mercado laboral, sus movimientos se quedan cortos ante lo que ha hecho España.

“Mucho ajuste en España es resultado de una crisis muy dura y las medidas drásticas para reducir los costes laborales y hacer más flexible el mercado laboral”, dijo el jefe de la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Francia, Edward Gardner.

“En estos términos, Francia ha perdido competitividad en relación a España”, dijo.

Los costes laborales unitarios, a menudo empleados para medir la competitividad, han bajado un 5 por ciento en España en los últimos cinco años, mientras que en Francia subieron un 10 por ciento, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

El coste de emplear una hora a un trabajador francés era de 34,2 euros en 2011 y en España era de 20,6 euros, mostraron las cifras más recientes de la agencia europea de estadísticas Eurostat.

Con una tasa de paro del 26 por ciento, algunos ejecutivos españoles dicen que los trabajadores ahora están mucho más abiertos a un horario flexible de trabajo y a menores salarios para evitar mayores recortes de empleos.

Deseoso de frenar la deriva competitiva de Francia, Hollande cuenta hasta ahora con 20.000 millones de euros en créditos fiscales para reducir los costes laborales de las compañías y una reforma del mercado laboral que introduce más flexibilidad para los empleadores.

Pero el jefe del grupo de presión industrial Groupe des Federations Industrielles, Pierre Gattaz, dijo que todavía se necesitaba hacer más, especialmente en relación al gasto público, que es el segundo del primer mundo sólo por detrás de Dinamarca con un 56 por ciento del PIB.

“El gasto público de hoy son los impuestos y cargas sociales del mañana, y la fuente de desempleo de pasado mañana”, dijo Gattaz. “Mientras no lidiemos en profundidad con ese problema tendremos un terrible obstáculo fiscal y una débil competitividad”, dijo.

Después del crédito fiscal para empresas y la reforma laboral, Hollande apunta a reformar el sistema de pensiones, pero se ha mantenido alejado de prometer profundos recortes de gasto, que podría minar su base de poder entre los trabajadores del sector público.

IR MÁS ALLÁ

Los descendientes costes laborales de España no han pasado inadvertidos por parte de las empresas francesas, especialmente entre sus fabricantes de coches que luchan contra una menor demanda y unos mayores costes en su país.

Renault dijo a los sindicatos este mes que recortaría 7.500 empleos en Francia para 2016 al no reponer empleos de trabajadores que se van. Por contra, anunció planes en noviembre para crear 1.300 empleos en España tras concesiones por parte del personal.

“Creo que España va muy rápido en la dirección correcta de restablecer la competitividad industrial”, dijo el consejero delegado de Renault, Carlos Ghosn, a Reuters en una entrevista.

El grupo, propiedad en un 15 por ciento del Estado francés, también había pedido concesiones a los empleados franceses para evitar el cierre de plantas en Francia.

Renault no está sola en su intensificación de las operaciones en España. Ford ha pasado puestos de trabajo de Bélgica a España, que ya es el segundo fabricante de coches de Europa por detrás de Alemania.

La creciente competitividad de España comienza a levantar ampollas en el Gobierno francés mientras las compañías galas luchan cada vez más por imponerse a rivales españoles en contratos internacionales.

“Puedo ver claramente que están haciendo ofertas asombrosas”, dijo la ministra francesa de Comercio Nicole Bricq, mencionando contratos en América Latina y ofertas por infraestructuras.

Aunque no mencionó proyectos concretos, Bricq visitó Colombia y Ecuador en diciembre para presionar por el apoyo a las ofertas de empresas francesas para los metros de Bogotá y Quito.

La cuota de exportaciones francesas en el conjunto de la zona euro hacia el resto del mundo han caído desde algo más del 15 por ciento hace una década hasta el 12,8 por ciento actual, según cálculos de Reuters. España ha visto crecer su cuota desde casi el 5 por ciento al 6 por ciento, con gran parte del aumento procedente de los dos últimos años.

DOLOR POR EL EURO

Además, con el euro subiendo en el mercado de divisas, las exportadoras españolas son capaces de prosperar con un tipo de cambio mucho más alto que sus rivales francesas, según un estudio de Deutsche Bank.

Este calcula que el umbral de dolor para las exportadoras francesas es de 1,24 dólares, muy por debajo del cambio actual del euro de 1,35 dólares.

La resistencia de las empresas españolas cede sólo cuando el tipo de cambio alcanza los 1,90 dólares, gracias en parte a unos bajos salarios y la alta productividad de los trabajadores que tienen la suerte de tener un empleo en un país en que uno de cada cuatro no lo tiene.

La excepción para Francia es que sigue siendo un destino favorito para la inversión directa desde el extranjero, después de que las entradas subieran el pasado año. Pero esto no se refleja en su competitividad y mucho de estos inversores están en Francia sólo para arrebatar parte del segundo mayor mercado doméstico de la zona euro.

España no está sola en su recuperación competitiva, con signos de que Italia, Portugal e incluso Grecia contienen salarios y mejoran sus balanzas comerciales.

“Sobre una base puramente de costes, los esfuerzos que hacen los países con problemas alrededor del Mediterráneo -Italia, España, Grecia y Portugal- no añaden presión sobre los bienes franceses y sus productores de servicios”, dijo el economista francés de la OCDE Peter Jarrett.

Francia debe o aumentar su productividad, bajando los salarios, o introducirse en mercados más innovadores en busca de productos de mayor calidad que no se puedan reproducir en otro lugar, dijo Jarrett.

“Y si no pueden hacer una combinación de las tres, entonces la actividad se irá de Francia a esos países”, advirtió.

Gilbert Cette, un economista profesor en la Universidad Aix-Marseille que asesoró a Hollande sobre la reforma laboral, dijo que llevaría años comprobar si esas medidas dan fruto, pero dijo que Francia tenía la ventaja de que había iniciado las reformas con sus propios términos.

“Ellos esperaron a hacer reformas hasta que tuvieron su espalda contra la pared”, dijo Cette. “Francia no está en una situación de crisis total y aun así está llevando a cabo reformas”, añadió.

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