15 de enero de 2013 / 22:08 / en 5 años

Fitch advierte sobre la calificación de EEUU y España

LONDRES/NUEVA YORK (Reuters) - Estados Unidos se enfrenta a un “riesgo material” de perder su calificación triple A de deuda soberana si se repite el desacuerdo de 2011 acerca del incremento del techo del endeudamiento del país, dijo el martes la agencia Fitch.

Estados Unidos se enfrenta a un "riesgo material" de perder su calificación triple A de deuda soberana si se repite el desacuerdo de 2011 acerca del incremento del techo del endeudamiento del país, dijo el martes la agencia Fitch. En la imagen, una bandera española ondea en el Ministerio de Defensa, en madrid, el 15 de enero de 2013. REUTERS/Sergio Pérez

Estados Unidos alcanzó su límite de deuda de 16,4 billones de dólares (unos 12,3 billones de euros) el 31 de diciembre y ahora está utilizando medidas especiales para cumplir sus obligaciones financieras. El Departamento del Tesoro dijo que esas medidas podrían agotarse a mediados de febrero.

A pesar del acuerdo logrado en diciembre por los políticos estadounidenses para evitar el denominado “abismo fiscal” de recortes de gasto público y aumentos de impuestos, el responsable de notas soberanas de Fitch, David Riley, dijo que la presión sobre el país norteamericano está aumentando.

“Si se repite la crisis por el techo de la deuda de agosto de 2011, colocaremos bajo revisión la calificación de Estados Unidos. Habrá un riesgo material de que baje la calificación estadounidense”, dijo Riley en una conferencia organizada por la firma.

El presidente Barack Obama reiteró su posición el lunes, rechazando cualquier negociación con los líderes de la oposición republicana sobre el aumento del límite de endeudamiento de Estados, diciendo que el país debe pagar las cuentas que ha asumido.

Los republicanos quieren que Obama recorte algunos gastos para controlar el déficit antes de acceder a subir el límite del endeudamiento nuevamente.

Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, instó a los legisladores a elevar el límite y evitar una suspensión de pagos, advirtiendo que si bien tiene una visión cautamente optimista de la economía, existen riesgos de que sufra debido al estancamiento político por el déficit.

“En esta etapa y este año, creo que parece muy poco probable que puedan lograr incluso 2 ó 3 billones (en reducción del déficit) dada la forma en que Obama ha estado hablando recientemente”, dijo David Keeble, jefe global de estrategia de tipos de interés en Agricole CIB en Nueva York.

La reducción del déficit que se ha estado planteando entre los funcionarios y analistas de crédito es de unos 4 billones de dólares en 10 años.

Fitch actualmente asigna a Estados Unidos su calificación más alta de triple A, pero con un pronóstico negativo.

Standard & Poor’s ya disminuyó la nota de la economía más grande del mundo al bajarla a AA+ en agosto de 2011, lo que parece haber hecho poco para ensombrecer el atractivo que los bonos estadounidenses tienen para los inversores. De hecho, después de esa rebaja, los bonos de Estados Unidos remontaron debido a que los inversores los buscaron como refugio.

Moody’s cambió el mismo mes su pronóstico de la calificación de triple A a negativo y lo ha mantenido desde entonces.

“Si creen solemnemente que va a haber una rebaja de calificación por parte de Fitch durante el próximo mes, entonces el único lugar donde estar es en los bonos de Estados Unidos, en el sector de 7 a 10 años y que va a desempeñarse bien como operaciones sin riesgo”, dijo Keeble.

El analista agregó que cualquier rebaja de Fitch o Moody’s en este punto no cambiará dramáticamente el orden mundial.

Riley dijo que Estados Unidos no necesita el mismo tipo de severas medidas de austeridad que están aplicando algunas economías desarrolladas, ya que sigue generando más crecimiento económico que otras naciones muy endeudadas.

Advirtió que una repetición de la disputa interna del 2011 minaría la confianza en Washington.

“Es una preocupación que esas crisis autoinfligidas nos hagan tambalear cada seis meses hacia una nueva fecha límite”, manifestó.

“Esa incertidumbre sobre la política económica y fiscal es algo que no es característico de una (nota) triple A, y pensamos que está pesando sobre las perspectivas de crecimiento y recuperación”, continuó.

DISTINTA SUERTE EN EUROPA

Fitch indicó que España seguirá afrontando el riesgo de una rebaja de nota incluso si evita la necesidad de tener que pedir un rescate, mientras que Irlanda podría retornar a una calificación de triple A si se concreta un acuerdo para compartir la carga de sus deudas bancarias.

Respecto a la calificación de triple B de España, Riley dijo que los riesgos de que disminuya dependen de su capacidad para reducir el déficit, el coste de la recapitalización bancaria y, lo más importante, su comportamiento económico.

Tony Stringer, analista de deuda soberana de Fitch, dijo que los riesgos de que Reino Unido pierda su nota AAA están “aumentando claramente”, y advirtió de que podría presionar el gatillo si el presupuesto del país en marzo muestra que los niveles de deuda siguen aumentando.

“Creo que estaremos observando muy de cerca el presupuesto para ver si las estimaciones sobre el máximo de la deuda y la trayectoria en descenso de la deuda aún son consistentes (con la reducción de la deuda). Si esas proyecciones empeoran en nuestra opinión, sospecharía que llevarán a un resultado negativo”, dijo Stringer a Reuters Insider televisión.

Irlanda, que fue rescatada en 2010, podría ver un posible aumento de su nota “BBB+” a la categoría “A” si sus deudas pueden compartirse entre los estados de la zona euro mediante los mecanismos de rescate de la región, dijo Fitch.

El Banco Central Europeo (BCE) se ha comprometido a realizar compras ilimitadas de deuda pública, un programa conocido como Transacciones Monetarias Directas, con el fin de apoyar a cualquier país de la zona euro que entre en el programa de rescate.

La promesa de respaldo ha ayudado a reducir el coste de los créditos para naciones endeudadas de la zona euro como España desde que la iniciativa fue anunciada por el BCE en septiembre.

Una encuesta a 162 inversores presentes en la conferencia mostró que el 57 por ciento esperaba que España pidiera un rescate en 2013.

/Por Marc Jones y William James y Daniel Bases/

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