25 de diciembre de 2012 / 8:59 / en 5 años

Con el "precipicio fiscal" a la vista, los políticos de EEUU eligen esperar

WASHINGTON (Reuters) - Cuando sólo queda una semana para que se cumpla el plazo y Estados Unidos caiga en el llamado “precipicio fiscal”, los congresistas se mantuvieron el lunes a la espera de que alguien proponga un plan que evite la entrada en vigor de recortes de gastos y aumentos de impuestos para la mayoría de los estadounidenses en Año Nuevo.

Cuando sólo queda una semana para que se cumpla el plazo y Estados Unidos caiga en un "abismo fiscal", los congresistas se mantuvieron el lunes a la espera de que alguien proponga un plan que evite la entrada en vigor de recortes de gastos y aumentos de impuestos para la mayoría de los estadounidenses en Año Nuevo. Imagen de un operador en la Bolsa de Nueva York el 21 de diciembre. REUTERS/Andrew Burton

Aunque republicanos y demócratas han pasado la mayor parte del año describiendo al “precipicio” como una catástrofe que se avecina, la capital de la nación no mostraba señales de preocupación, vacía de políticos ante las calamidades que se pronostican.

La Casa Blanca se ha mudado a Hawai, donde el presidente Barack Obama está de vacaciones.

En tanto, el Capitolio estaba desierto y el Departamento del Tesoro - que con o sin acuerdo en el Congreso tendrá que afinar sus números hasta último momento - estaba cerrado.

También permanecieron cerradas todas las otras oficinas del Gobierno federal, pues Obama siguió la tradición de declarar día libre para los empleados gubernamentales el lunes antes de un martes de Navidad, no obstante la proximidad del “precipicio fiscal”.

Las expectativas de un acuerdo de último momento se depositaron mayormente en el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, en parte porque ha desempeñado el papel de “mago legislativo” en ocasiones previas en las que las negociaciones estaban estancadas.

Pero McConnell, que buscará su reelección en 2014, prefirió desligarse de ese papel este año. Su portavoz dijo que ahora es el momento de que los senadores demócratas den el próximo paso.

“Todavía no sabemos qué propondrá el senador Reid. No está negociando con nosotros y el presidente está fuera de la ciudad”, dijo el portavoz de McConnell, refiriéndose al jefe de la bancada demócrata en el Senado, Harry Reid.

Mensajes de los líderes en la red social Twitter contaron la historia en la medida en que se hacía visible para el público.

El presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, dirigía a los que le preguntaban hacia McConnell. Mientras que el Twitter de McConnell pasaba la responsabilidad hacia Obama, diciendo que es “un momento que pide el liderazgo del presidente”.

El Twitter de Reid decía: “Habrán serias consecuencias para millones de familias si el Congreso no actúa” sobre el abismo fiscal.

SIN NEGOCIACIONES PREVISTAS

La próxima sesión del Senado será el jueves, pero los temas presentados por las alzas generalizadas de impuestos y los recortes de gastos indiscriminados sobre el Gobierno, no estaban en el calendario.

La Cámara Baja no tenía nada programado para la semana, pero varios congresistas han dicho que podrían ser llamados de vuelta con 48 horas de anticipación, haciendo el retorno del jueves una posibilidad teórica.

Sin embargo, asesores de líderes republicanos en el Congreso dijeron que no hubo conversaciones con los demócratas el lunes y que no se ha programado ningún encuentro.

Las negociaciones fracasaron la semana pasada cuando Boehner no pudo persuadir a los republicanos de la Cámara Baja a aceptar subidas de impuestos a los ingresos superiores a un millón de dólares anuales.

“Nada nuevo, Feliz Navidad”, respondió un asesor de Boehner cuando se le consultó si había algún movimiento relacionado al abismo fiscal.

Si hubiera alguna ley de última hora, republicanos y demócratas se mostraron de acuerdo en que no habrá ningún tipo de “grandes gangas” que abarquen impuestos y recortes de gastos, sino que es más probable un acuerdo de corto plazo que retrase todo en unas semanas o meses, arriesgando una negativa reacción del mercado.

Un acuerdo limitado aún necesitaría de un apoyo bipartidista, ya que Obama ha dicho que vetaría una propuesta que no eleve los impuestos sobre los estadounidenses más ricos.

/Por Thomas Ferraro y Alina Selyukh/

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