7 de noviembre de 2012 / 8:13 / en 5 años

Obama afronta la misma fragilidad económica tras su reelección

WASHINGTON (Reuters) - Los estadounidenses le dieron al presidente Barack Obama el beneficio de la duda al considerar que tiene la mejor solución para apuntalar la frágil economía.

Los estadounidenses le dieron al presidente Barack Obama el beneficio de la duda al considerar que tiene la mejor solución para apuntalar la frágil economía. En la imagen, de 7 de noviembre, una mujer lee una edición especial de un periódico estadounidense que informa sobre la reelección de Barack Obama. REUTERS/Yuriko Nakao

Sin embargo, en realidad puede que no haya mucho que pueda hacer para acelerar el crecimiento y la creación de empleos.

Obama superó al republicano Mitt Romney en la contienda por la Casa Blanca, una victoria que se le dificultó por las frustraciones de los votantes ante el lento ritmo de la recuperación económica y la exorbitante deuda pública.

La mejor oportunidad para el presidente de apurar la expansión es retirar la amenaza de una recesión que representan las alzas automáticas de impuestos y los recortes del gasto público por 600.000 millones de dólares conocidos como el “abismo fiscal”, que ya están pesando en las decisiones de los inversores.

Y sería mejor si puede hacerlo logrando un acuerdo a largo plazo para dejar el presupuesto en vías de alcanzar una mayor sostenibilidad, una tarea compleja si se considera el nivel altamente polarizado de la política en Washington.

“Obama tendrá que resolver estos temas fiscales para conseguir que la economía se mueva rápidamente”, dijo Mark Zandi, economista de Moody’s Analytics en West Chester, Pensilvania. “Si no es capaz de hacerlo, vamos a quedarnos estancados”, agregó.

La mayor economía del mundo ha tenido dificultades para mostrar un crecimiento sólido desde que salió a duras penas de la recesión de 2007 a 2009.

El producto interior bruto anual se expandió en un promedio de sólo un 2,1 por ciento en los últimos dos años. Solamente cerca de 4,5 millones de los 8,7 millones de empleos perdidos durante la crisis se han recuperado.

Alrededor de 23 millones de estadounidenses están desocupados o subempleados, y muchos tuvieron que conformarse con un trabajo a media jornada.

El Gobierno no sólo está endeudándose a un ritmo cada vez más insostenible -la deuda ahora llega a los 16 billones de dólares- sino que la recesión ha dejado cicatrices difíciles de borrar en el mercado laboral, lo que significa que la cifra de desempleo podría seguir siendo elevada durante los próximos años.

Y además, el crecimiento se está enfriando en otras partes del mundo, lo que afecta las exportaciones estadounidenses.

PERSISTE ESTANCAMIENTO POLITICO

Aunque los demócratas mantuvieron el control del Senado, los republicanos lograron aferrarse a su mayoría en la Cámara de Representantes, lo que deja sin cambios el estancamiento político en Washington.

Durante su primer periodo, Obama no pudo salvar las diferencias entre los dos partidos sobre cómo recortar el déficit presupuestario y hay pocas señales de que esta vez el proceso vaya a ser más sencillo.

El mandatario quiere disminuir el déficit en más de 4 billones de dólares en un periodo de 10 años mediante un alza de los impuestos a los estadounidenses más ricos y una rebaja en el gasto para defensa, dos iniciativas impopulares entre los republicanos.

“Lidiar con la política confrontacional y el estancamiento en el Congreso será el mayor desafío, el resultado de las elecciones ciertamente no facilita para nada la situación”, dijo Harm Bandholz, economista de UniCredit Research en Nueva York.

La total implementación del plan de recorte del déficit de Obama perjudicaría el crecimiento en 2013, y algunos economistas esperan que el Gobierno ofrezca cierto alivio tributario a las familias para suavizar el impacto de la crisis.

EL LEGADO DE UNA CRISIS

Incluso si Obama se las arregla para lograr un acuerdo sobre el déficit en el Congreso, es probable que sólo añada algunas décimas de punto porcentual al crecimiento económico, puesto que no solucionaría el mayor problema que retrasa la recuperación: la pérdida masiva de empleos durante la recesión.

La riqueza neta de las familias cayó un 38 por ciento entre 2007 y 2010, puesto que los precios de las casas registraron el mayor descenso del que se tenga registro, y se estima que casi 11 millones de estadounidenses deben por sus hipotecas más de lo que valen sus viviendas.

Además, es posible que muchas de las pérdidas de empleos durante la recesión, especialmente en la construcción y otros sectores relacionados con los bienes raíces, no se recuperen nunca. Eso podría dejar a buena parte de la fuerza laboral estadounidense sin las habilidades que necesitan los empleados.

“La situación laboral será problemática porque creo que el desempleo que sufrimos es en gran medida estructural”, dijo Adolfo Laurenti, economista de Mesirow Financial en Chicago.

“Incluso una economía sólida tendrá problemas para llevar la tasa de desempleo por debajo del 7 por ciento”, sostuvo.

El índice de desocupación fue del 7,9 por ciento en octubre.

La economía también está siendo golpeada por la crisis de deuda de la zona euro y el enfriamiento de la demanda en Europa, lo que ha socavado las órdenes para las empresas estadounidenses.

Las exportaciones han representado cerca de un tercio del crecimiento desde que terminó la recesión.

“Estamos en una economía global sin un motor global saludable para la expansión. Ese es un problema que no puede ser resuelto fácilmente por Obama”, declaró Laurenti.

/Por Lucia Mutikani/

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