1 de octubre de 2012 / 5:23 / hace 5 años

Popular ampliará capital para continuar siendo independiente

MADRID (Reuters) - Banco Popular confirmó el lunes un plan para ampliar capital por hasta 2.500 millones de euros y anunció la suspensión de un dividendo dentro del plan del grupo para evitar una inyección de capital público, después de un test de Oliver Wyman que estimó en la entidad un déficit de capital 3.000 millones.

El consejo de administración de Banco Popular aprobó el domingo en una reunión de urgencia una ampliación de capital de hasta 2.500 millones de euros, dijo una fuente cercana a la operación, que serviría para cubrir hasta el 77 por ciento de las necesidades de capital destapadas en las últimas pruebas de resistencia. En la imagen, un hombre retira dinero de un cajero de Popular en Madrid, el 28 de septiembre de 2012. REUTERS/Sergio Pérez

El sexto grupo bancario español se muestra en desacuerdo con las pruebas de la consultora -que en el conjunto del sector observan un déficit de casi 60.000 millones de euros-, pero las “acatan” y modifican su plan de negocio para reforzar su solvencia con carácter urgente.

La entidad, que tiene hasta diciembre para reducir sus necesidades de capital a menos de 2.000 millones de euros si no quiere verse obligado a aceptar una inyección de capital público, reconoció que no puede descartar el recurso al fondo de rescate europeo, que ha concedido a España una línea de crédito de hasta 100.000 millones para su sector bancario.

“Vamos a ir adelante con la iniciativa de la ampliación de capital pero tenemos flexibilidad, podemos emitir CoCos (Bonos convertibles contingentes suscritos con capital público) si son atractivos, pero el camino principal es la ampliación de capital”, dijo el director financiero Jacobo González-Robatto en una presentación a analistas.

Además de la ampliación, Popular prevé cubrir el déficit de capital con 300 millones de plusvalías por venta de activos no estratégicos y recuperación de fallidos (124 millones ya obtenidos en el primer semestre) y 400 millones procedentes de la generación de beneficio antes de provisiones.

El directivo dijo que esperan lanzar a mediados de noviembre la emisión, cuyo importe supone en torno a un 80 por ciento de su valor bursátil actual, a un precio sobre el que no se aportaron detalles.

“En el mercado se esperan descuentos en la ampliación de capital de hasta el 30 por ciento después de que el director financiero de la entidad dijera que iba a ser favorable para sus accionistas”, dijo María López, analista de Espirito Santo.

Esta analista señaló que el banco -el único con déficit de capital en las pruebas aparte de los antiguos grupo de cajas y el nacionalizado Banco de Valencia- había sido el claro perdedor del stress test de Oliver Wyman.

El banco se mostró optimista sobre la ampliación, señalando que contaba con 12 bancos de inversión que se habían comprometido a asegurar la operación por importe de hasta 7.500 millones de euros.

La acción, suspendida durante las dos primeras horas de contratación, retrocedía en bolsa un 12,64 por ciento a 1,486 euros. La capitalización del banco a precios de mercado es de unos 3.100 millones de euros.

PLUSVALÍAS INCIERTAS, DIVIDENDO EN SUSPENSO

El viernes la entidad había reaccionado al dictamen de Oliver Wyman descartando el uso de fondos públicos y recordando que el ahora desfasado plan de negocios presentado en el segundo trimestre contemplaba plusvalías por 2.300 millones por venta de activos en 2012-2013 y una ampliación por 700 millones.

Este objetivo de ganancias extraordinarias, que muchos analistas consideraban excesivamente ambicioso dada la escasa liquidez y apetito en el mercado, ha sido abandonado por otro mucho más moderado, de 545 millones de euros.

El banco dijo que no descarta obtener las plusvalías previstas anteriormente, pero que “no hay tiempo”.

“Es un potencial (las ganancias extraordinarias) que queremos ofrecer a los accionistas”, dijo el director financiero.

El banco dijo que tratará de acelerar el proceso de venta de activos “no productivos”, creando asimismo un “banco malo” para gestionar los activos problemáticos procedentes del sector inmobiliario.

Con el fin de maximizar la utilización de beneficios para reforzar el colchón de capital, el banco suspendió el primer dividendo previsto para este año, que se pagaría en octubre y cuyo importe -de mantenerse el pagado el año pasado- sería de 0,04 euros por título, equivalente a un ahorro de unos 81 millones de euros.

Pese a asegurar en una presentación remitida al regulador bursátil que prevé retornar a su política de dividendos en 2013 -remuneración del 50 por ciento al accionista, abonada hasta ahora en cuatro pagos anuales-, el director financiero no pudo garantizar que reanude los pagos trimestrales a principios del año que viene.

“Esperamos regresar a nuestra política de dividendo cuanto antes sea posible, nos atendremos a nuestra política de dividendos... Aunque no podamos hacerlo en el primer trimestre, lo haremos”.

Independientemente de la evolución del negocio del grupo, el pago del dividendo sería más complicado si recibe ayudas públicas, ya que entre las duras condiciones a los bancos con inyección pública se incluyen restricciones sobre los dividendos.

SANEAMIENTOS ACELERADOS

El grupo, que ha pagado en las pruebas de Oliver Wyman su elevada exposición a la crisis del ladrillo, dijo que va a acelerar la limpieza de su balance con unos saneamientos para este año de 9.300 millones, frente a los 7.700 millones del plan anterior, lo que recorta considerablemente las previsiones de beneficio.

Para este año el beneficio neto esperado ahora es de 700 millones de euros, frente a los 2.600 millones estimados anteriormente y frente a los 480 millones de 2011. Para 2013 el objetivo es de 500 millones, frente a los 1.400 millones anteriores, y la meta de 2014 se mantiene en 1.412 millones.

El margen de explotación antes de provisiones previsto por Popular es de 7.187 millones de euros hasta 2014.

También en el apartado de las provisiones el banco ve atractivo para los inversores, ya que cree que podría liberar parte de ellas teniendo en cuenta que la probabilidad de ocurrencia del escenario estresado que plantea Oliver Wyman para determinar sus necesidades “es de tan solo el 1 por ciento”.

NO ES MOMENTO DE FUSIONES

Después de que responsables del Banco de España y Economía dijeran el viernes que no apoyarán la fusión de entidades débiles que busquen reforzar su solvencia por esta vía, el banco ha abandonado cualquier plan de adquisiciones.

“No compraremos nada a corto plazo”, dijo el director financiero.

Antes de los resultados de la consultora, Popular y Banco Mare Nostrum (BMN, otra entidad con déficit de capital) habían reconocido conversaciones de integración.

/Por Tomás Cobos y Jesús Aguado/

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