September 22, 2012 / 3:37 PM / 6 years ago

El Senado de EEUU aprueba una ley para evitar el colapso

WASHINGTON (Reuters) - Un Congreso estadounidense profundamente dividido e improductivo acabó el sábado por la mañana con sus últimos asuntos antes de las elecciones de noviembre y el Senado aprobó una medida provisional para financiar programas federales y evitar un cierre del Gobierno el 1 de octubre.

La votación de 62 a favor y 30 en contra sobre el proyecto de ley de financiación, que ahora pasará al escritorio del presidente Barack Obama para que la promulgue como ley, se retrasó días debido a una discusión partidista de votos sobre medidas no relacionadas que apuntaban a fortalecer las fortunas políticas tanto de demócratas como de republicanos.

Para el nuevo año fiscal que comenzará el 1 de octubre, la medida por 524.000 millones de dólares eleva levemente el gasto discrecional -que financia a agencias del Gobierno y a todo, desde defensa a parques nacionales- desde los niveles actuales.

La medida era necesaria porque el procedimiento normal del Congreso para asignar gastos para operaciones del Gobierno se desbarató en medio de desacuerdos entre demócratas y republicanos sobre niveles de gastos, y la financiación se iba a acabar después del 30 de septiembre.

“Es una forma ineficiente de financiar al Gobierno federal, pero es mejor que cerrarlo la próxima semana”, declaró el senador demócrata Daniel Inouye, presidente del Comité de Gastos del Senado.

El año pasado, las amargas peleas en el Congreso sobre recortes al gasto y la elevación del límite de la deuda condujeron a amenazas de varios cierres debido a que las medidas de financiación temporal expiraban.

La última vez que la financiación del Gobierno efectivamente se acabó fue a finales de 1995 y a comienzos de 1996, lo que forzó al ex presidente Bill Clinton a cerrar servicios no esenciales y dar licencia a trabajadores gubernamentales no esenciales por 28 días.

El voto del sábado permite a los legisladores volver a sus estados para el último tramo de la campaña electoral, pero dejan una enorme lista de cosas por hacer cuando regresen tras las elecciones del 6 de noviembre.

Al mantener al Gobierno financiado hasta el 27 de marzo, el Congreso de alguna forma ha aliviado su carga de trabajo post electoral, que se centra en lidiar con vencimientos de recortes tributarios, recortes automáticos de gastos, un aumento del límite de la deuda y otros plazos finales fiscales.

Con relativa paz respecto al presupuesto, los legisladores serán capaces de lidiar con temas más difíciles, como, por ejemplo, cómo evitar recortes presupuestarios automáticos por 109.000 millones de dólares que comenzarán a aplicarse a partir del 2 de enero y si ampliarán o no algunos o todos los recortes tributarios aplicados durante el Gobierno de George W. Bush, que expirarán el 31 de diciembre de este año.

Moody’s Investors Service ha amenazado con rebajar la calificación crediticia de Estados Unidos si las deliberaciones del Congreso no reducen los déficits presupuestarios de forma significativa.

Los economistas advierten que Estados Unidos volverá a caer en recesión si el Congreso no consigue actuar para mitigar el enorme impacto de las alzas tributarias y los recortes de gastos.

/Por David Lawder/

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