14 de septiembre de 2012 / 9:23 / hace 5 años

Japón quiere dejar la energía nuclear para la década de 2030

TOKIO (Reuters) - El Gobierno de Japón dijo que intentará dejar de usar la energía nuclear para la década de 2030, lo que supone un cambio importante de los objetivos políticos establecidos antes del desastre de Fukushima el pasado año que buscaban incrementar la cuota de energía atómica en más de la mitad del suministro eléctrico.

El Gobierno de Japón dijo que intentará dejar de usar la energía nuclear para la década de 2030, lo que supone un cambio importante de los objetivos políticos establecidos antes del desastre de Fukushima el pasado año que buscaban incrementar la cuota de energía atómica en más de la mitad del suministro eléctrico. En la imagen, varios policías con trajes protectores en la localida de Tomioka en una foto tomada el 11 de septiembre de 2012. REUTERS/Kyodo

Japón se une a países como Alemania y Suiza en su distanciamiento de la energía nuclear tras el seísmo del año pasado que desató un tsunami que inundó la central de Fukushima Daiichi, causando la peor crisis nuclear desde Chernóbil en 1986. Japón era el tercer mayor usuario de energía atómica antes de la catástrofe.

Al abandonar la energía atómica, Japón tiene como objetivo elevar la cuota de las energías renovables al 30 por ciento de su paquete energético pero seguirá siendo un destacado importador de petróleo, carbón y gas en un futuro previsible.

El impopular Gobierno del primer ministro Yoshihiko Noda, que podría enfrentarse a unas elecciones el próximo año, ha padecido una intensa presión de la federación de empresas principales para mantener la energía nuclear y también la preocupación de su principal aliado, Estados Unidos, que suministra tecnología nuclear desde la década de 1950.

El Gobierno anunció la política después de una reunión de ministros clave para tomar la decisión final.

Todos excepto dos de los 50 reactores nucleares de Japón están sometidos a controles de seguridad y los planes gubernamentales incluyen permitir el reinicio de las unidades paradas tras el desastre si el nuevo regulador atómico las considera seguras.

Se da por seguro que el creciente movimiento antinuclear de Japón, que quiere el fin inmediato del uso de energía nuclear, se opondrá a cualquier propuesta que garantice el suministro eléctrico mediante el reinicio de los reactores.

Al aplicar un estricto límite de 40 años en la vida útil de los reactores, la mayoría deberán cerrarse en la década de 2030.

Un cambio en su política nuclear supone que Japón seguirá siendo el mayor importador mundial de gas natural licuado (LNG, en sus siglas inglesas) y el tercer comprador de petróleo para alimentar sus centrales eléctricas. El país también es un gran importador de carbón y es muy probable que aumente su dependencia de él.

El Gobierno estimó la semana pasada que necesitaría gastar alrededor de 40,03 billones de dólares más en importaciones de combustible al año si abandona la energía nuclear inmediatamente.

La nueva política fue adoptada 18 meses después de que el seísmo y el tsunami posterior devastasen la central de Fukushima de Tokyo Electric Power, lo que provocó fusiones y la filtración de radiación, obligando a 160.000 personas a abandonar sus hogares.

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