3 de septiembre de 2012 / 13:17 / en 5 años

Un tribunal alemán tiene en su mano el futuro de la eurozona

BERLÍN (Reuters) - El Tribunal Constitucional alemán tiene el destino de la zona euro en sus manos la próxima semana, cuando dictará si un crucial fondo de rescate financiero de la zona euro puede seguir adelante.

El Tribunal Constitucional alemán tiene el destino de la zona euro en sus manos la próxima semana, cuando dictará si un crucial fondo de rescate financiero de la zona euro puede seguir adelante. En la imagen, una moneda de euro en Estambul junto a varios billetes de dracma el 14 de junio de 2012. REUTERS/Murad Sezer

Una negativa del tribunal, considerada improbable por parte de expertos legales, llevaría al bloque de la divisa única hacia nuevas turbulencias, espoleando el pánico en los mercados de deuda al aumentar las dudas sobre más rescates en estados afectados por la deuda en el Sur de Europa.

Pero si, como se espera, el tribunal da luz verde el 12 se septiembre al fondo de rescate permanente y a un pacto sobre una mayor disciplina presupuestaria, podría añadir condiciones que limiten el poder de Berlín para proseguir una mayor integración europea.

El tribunal con sede en Karlsruhe, al oeste de Alemania, es una de las instituciones más valoradas y es improbable que deje completamente colgada a la canciller alemana, Angela Merkel.

Pocos expertos esperan que los ocho jueces rechacen el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) y el pacto fiscal debido al impacto devastador que tendría en los mercados.

“Si nos sorprendieran abatiendo la participación de Alemania, pensaría que sería un baño de sangre en los mercados”, dijo el economista jefe de UniCredit Erik Nielsen.

Pero los jueces pueden pedir más consultas parlamentarias antes de que el país llegue a cualquier acuerdo de mayor integración europea, o dar señales de que el proceso ha llegado tan lejos como ha podido sin tener que modificar la Ley Básica alemana.

“No creo que el tribunal bloquee el MEDE o el pacto fiscal, de modo que la integración europea del euro no terminará el 12 de septiembre”, dijo Franz Mayer, profesor de Derecho de la Unión Europea y Constitucional en la Universidad Bielefeld.

“Pero es poco probable que haya sólo un párrafo diciendo ‘no hay problema, adelante’. Como en el pasado, será nebuloso, abierto a interpretación y todas la partes implicadas dirán ’ hemos ganado”, dijo Mayer a Reuters.

El MEDE estaba destinado a sustituir al actual fondo temporal de rescate de la zona euro (FEEF) desde julio y erigir un cortafuegos de 700.000 millones de euros para evitar que la crisis de deuda se expanda más.

Pero Karlsruhe tiró un palo a sus ruedas al decidir a mediados de julio que le llevaría dos meses revisar quejas sobre si el fondo y el pacto fiscal dan a la UE poderes intrusivos que permitan a las normas presupuestarias actuales de la zona euro violar la Constitución germana.

Aquello dejó en el limbo el futuro del fondo. Sin ratificación por parte de la mayor economía europea, no puede entrar en vigor.

La próxima semana el tribunal se pronunciará sobre las peticiones de más de 12.000 demandantes, entre ellos euroescépticos del mundo académico y de la propia coalición de gobierno de Merkel, así como de la izquierda.

Esencialmente estos dicen que los tratados minan el derecho constitucional de que los parlamentarios alemanes decidan sobre los presupuestos del país y exponen a Alemania a prestar ayuda ilimitada por los riesgos del MEDE.

Los pronunciamientos sobre el Tratado de Lisboa en 2009 y sobre los préstamos a Grecia y el FEEF 2010 le dieron al tribunal una reputación de ser una espina en el camino del euro por haber insistido en los derechos de la Cámara Baja alemana como una condición para su aprobación.

“Para los alemanes no es nada nuevo, cada gran decisión sobre integración europea se protesta internamente, así que estamos acostumbrados a esto y no muy preocupados”, dijo el economista Klaus Deutsch de Deutsche Bank.

“Dado que han decidido favorablemente sobre el FEEF, me sorprendería si se pronuncian claramente en contra de la constitucionalidad del MEDE”, añadió.

OPCIONES FÁCILES Y DIFÍCILES

Creado en 1951 para evitar un retorno a la tiranía nazi, el tribunal tiene el historial de haber agotado la paciencia de cancilleres como Konrad Adenauer, que lo apodó “el dictador de Alemania”.

La decisión llega en un momento de frenética diplomacia sobre una propuesta de los socios europeos y del BCE de reducir los costes de financiación de España e Italia, algo condicionado al uso del MEDE.

Merkel dice que “es de la mayor importancia” que el tribunal apruebe el MEDE. El peor escenario para los líderes de la zona euro sería que Karlsruhe lo rechazase, dejándoles a corto plazo con sólo 150.000 millones de euros en el FEEF.

El miembro alemán del BCE, Jörg Asmussen, ha dicho que una negativa del tribunal sólo precisaría de “cambios en la construcción” del MEDE. Pero los economistas de Morgan Stanley, que consideran que un ‘no’ es probable en un 40 por ciento, dijeron que un voto negativo permite compras “sólo cosméticas” de bonos a través del FEEF.

“Creemos que los mercados no han descontado adecuadamente el riesgo de un posible ‘no”, dijo el banco de inversión en una nota.

El escenario más probable es que el tribunal permita a Alemania ratificar el MEDE y el pacto fiscal, pero con comentarios que podrían ir desde meras formalidades hasta observaciones fundamentales sobre la integración europea que podrían resonar en los próximos años.

Las opciones “suaves” incluirían la necesidad de consultar a los parlamentarios, detallar donde encaja el tratado del MEDE en la Constitución, o precisar detalles sobre el pacto fiscal.

Ralentizaría al MEDE si insiste en que la Cámara Alta, que representa a los estados federales, también vote sobre las nuevas solicitudes de rescate o sobre nuevas facultades como la de conceder al MEDE licencia bancaria.

Los expertos también han especulado con que el tribunal pueda pedir que se adjunte una reserva cuando el presidente Joachim Gauck firme la ratificación alemana del MEDE.

Esto reflejaría la preocupación por la exposición ilimitada al MEDE - por ejemplo si otros países de la zona euro son incapaces de pagar su parte o si hay un intento de elevar el capital máximo - si se graba a fuego la interpretación de “responsabilidad limitada”.

El tribunal podría incluso forzar un referéndum sin precedentes sobre una mayor integración de la UE al rechazar los tratados directamente o diciendo que no se puede transferir más soberanía a las autoridades europeas o tribunales bajo las actuales leyes alemanas.

CAMBIA EL JUEGO DEL EURO

“Un cambio de la Constitución alemana sería un gran cambio en el juego para el futuro del euro”, dijo Morgan Stanley en una nota.

Esto llevaría a Alemania a un territorio ignoto. La Constitución no permite plebiscitos a toda la nación. Tampoco hay ninguna garantía de que la gente, con unos medios crecientemente euroescépticos, respaldaría una mayor integración política y fiscal.

“Puedes imaginar que si hubiera un dictamen agresivo, que supusiera al menos un referéndum y posiblemente mucho más, el resultado podría ser una enorme depresión económica no vista en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial”, dijo Matthias Kumm, de la Universidad Humboldt.

Pero el profesor cree que los jueces, especialmente el presidente de 48 años Andreas Vosskuhle, están “en sintonía” suficiente con la política para evitar esa bomba.

Aunque algunos jueces se inclinan por la idea de un referéndum sobre Europa, como el ministro de Finanzas Wolfgang Schäuble, los jueces no quieren renunciar a sus poderes o complicar las elecciones de 2013, cuando Merkel buscará su tercer mandato.

Sin embargo, el debate del referéndum no se esfumará. Los sondeos de opinión sugieren que a siete de cada 10 alemanes les gustaría tener voz directa sobre cuánta soberanía -especialmente sobre cómo se gastan sus impuestos- se debería ceder a Bruselas.

Katinka Barysch, del Centro para la Reforma Europea, dijo que este debate “le conviene a la oposición y al Gobierno”, otorgando a los socialdemócratas una plataforma fácil y permitiendo a Merkel “aplazar decisiones duras hasta después de las elecciones de 2013”.

/Por Stephen Brown/

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