1 de agosto de 2012 / 19:53 / en 5 años

La Fed ve la economía EEUU más débil pero no anuncia medidas

WASHINGTON (Reuters) - La Reserva Federal estadounidense se abstuvo el miércoles de ofrecer un nuevo estímulo monetario, aunque sostuvo que podría lanzar otro programa de compra de bonos para apuntalar a una economía que reconoció que había perdido fuerza este año.

La Reserva Federal estadounidense se abstuvo el miércoles de ofrecer un nuevo estímulo monetario, aunque sostuvo que podría lanzar otro programa de compra de bonos para apuntalar a una economía que reconoció que había perdido fuerza este año. En la imagen de archivo, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, reacciona durante su comparecencia anual en el capitolio, en Washington, el 18 de julio de 2012. REUTERS/Jason Reed

Los responsables de la Fed afirmaron en el comunicado posterior a su reunión mensual que la economía se había “desacelerado en alguna medida”, lo que marcó un cambio con respecto al encuentro de junio, cuando había dicho que la economía se había estado “expandiendo moderadamente”.

Los consejeros reiteraron además su decepción con el lento descenso de la tasa de desempleo, actualmente en el 8,2 por ciento.

El banco central decepcionó a algunos inversores al no tomar nuevas medidas, lo que se reflejó en una bajada de las acciones y en un alza del dólar contra el euro y el yen.

“Claramente destacaron los riesgos sobre la economía y dejaron en claro que serían tan expansivos como sea necesario”, dijo Quincy Krosby, estratega de Prudential Financial en Newark, Nueva Jersey.

Muchos economistas esperaban que la Fed extendiera más allá de finales de 2014 su promesa de mantener bajas las tasas de interés, pero la Fed se abstuvo de hacerlo.

“El comité seguirá de cerca la información sobre los acontecimientos económicos y financieros y proveerá una expansión (monetaria) adicional de ser necesario”, dijo la Fed en su comunicado.

Esto supuso un cambio con respecto al lenguaje que había empleado en su reunión de junio, cuando dijo que “estaba preparada para tomar nuevas medidas cuando sea apropiado”.

El presidente de la Fed de Richmond, Jeffrey Lacker, volvió a expresar su disenso ante el cronograma de finales de 2014.

El crecimiento de Estados Unidos se desaceleró a un 1,5 por ciento en el segundo trimestre por la debilidad del gasto de los consumidores. Además, el desempleo permanece demasiado alto para la tranquilidad de un banco central que tiene el doble mandato de mantener baja la inflación y una tasa de empleo elevada.

La creación de empleo se desaceleró claramente en el segundo trimestre del año a 75.000 puestos por mes desde los 226.000 trabajos generados en el periodo previo.

El miércoles, la firma ADP informó que el sector privado del país creó 163.000 empleos en julio, más de lo esperado por el mercado.

No obstante, ese sondeo -el informe nacional de empleo ADP-, no tiene tanta influencia como el informe mensual oficial de empleo que divulga el Gobierno el viernes, que incluye tanto los puestos creados en el sector privado como en el público.

Por otra parte, los datos manufactureros del Instituto de Gerencia y Abastecimiento apuntaron a un segundo mes de contracción.

La Fed se reúne un día antes de un encuentro clave del Banco Central Europeo, después de que su presidente, Mario Draghi, desatara las especulaciones sobre nuevas compras de bonos españoles e italianos por parte del BCE al decir que haría “todo lo posible por preservar el euro”.

Los inversores culpan a la crisis europea de al menos parte de la desaceleración estadounidense, ya que el comercio entre los dos gigantes económicos se frena y los temores a una nueva turbulencia financiera mantienen a la defensiva a empresas y consumidores por igual.

Contra ese contexto oscuro, muchos creen que el presidente de la Fed Ben Bernanke podría usar su discurso en el encuentro del banco central en Jackson Hole, Wyoming, en agosto, para enviar un mensaje fuerte a los mercados.

El responsable ya usó ese foro en 2010 para comunicar la intención de la Fed de impulsar una segunda ronda de flexibilización cuantitativa, o QE2.

Una tercera versión de la QE probablemente involucraría algún componente de deuda inmobiliaria mientras la Fed intenta reavivar un sector de bienes raíces que finalmente da algunas señales de curación.

Entre las herramientas que ha indicado Bernanke que están en consideración está el bajar la tasa de interés que paga la Fed a los bancos por guardar sus reservas en el organismo monetario, actualmente en 0,25 por ciento, lo que podría incentivar los préstamos.

Otra medida podría ser el impulso de un programa de “financiación para crédito” como el que recientemente puso en marcha el Banco de Inglaterra, con el que la Fed podría ofrecer créditos baratos de corto plazo a los bancos a cambio de garantías de que los bancos reanudarán el crédito a particulares y negocios.

La última opción aún requiere algo de estudio, dijo Bernanke en su última rueda de prensa en junio.

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