28 de julio de 2012 / 9:17 / en 5 años

REPORTAJE-La pequeña empresa de Andalucía, hundida por la crisis

SEVILLA (Reuters) - Las soleadas playas andaluzas, sus plazas a la sombra y sus tablaos atraen a millones de visitantes del norte de Europa cada año, pero la región más meridional de España se ha convertido en un símbolo del declive del país y sus pequeñas empresas están pagando el precio de la crisis.

Las soleadas playas andaluzas, sus plazas a la sombra y sus tablaos atraen a millones de visitantes del norte de Europa cada año, pero la región más meridional de España se ha convertido en un símbolo del declive del país y sus pequeñas empresas están pagando el precio de la crisis. En la imagen, un turista pasa por delante de una tienda de souvenirs en la capital andaluza, Sevilla, el 10 de junio de 2012. REUTERS/Marcelo del Pozo

Casi una de cada diez compañías andaluzas han cerrado en los últimos tres años y más del 80 por ciento de las que permanecen son pequeñas, con menos de tres empleados.

Eso las convierte en particularmente vulnerables a la crisis económica causada por el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008, la crisis bancaria posterior y la preocupación creciente sobre el futuro de la zona euro.

Tras crecer más rápido que la media nacional durante más de una década, Andalucía está cayendo más rápido que el resto de España y está atrapada con un elevado desempleo y un índice de pobreza al alza.

Las autoridades locales dicen que no tienen intención de seguir los pasos de Valencia y pedir un rescate al Gobierno central. Mientras Andalucía tiene uno de los niveles de deuda más altos del país, es también la región más poblada con el menor ratio de deuda por persona.

Sin embargo, dado que se espera que su economía se contraiga este año, la presión para reducir el déficit y la falta de acceso a los mercados de crédito, persisten las dudas sobre cómo puede refinanciar unos 1.600 millones de euros de deuda para finales de año sin ayuda.

Desde que el boom inmobiliario acabó, Andalucía ha sobrevivido prácticamente del turismo y la agricultura.

Estacionado frente a la Maestranza sevillana, Juan Zabala Franco, de 44 años, lleva 25 años ofreciendo a los visitantes paseos en coche de caballos y no recuerda un verano tan tranquilo.

“El turismo ahora está fatal. En los últimos años hubo una explosión de dinero mientras los bancos prestaban a todos, y ahora estamos pagando el derroche de esos años”, dijo, ofreciendo un paseo a mitad de precio a una familia española.

“Ahora las familias vienen con paquete, con sus brazaletes, donde pagan una vez y desayunan y comen y beben todo en el hotel. No tienen presupuesto para nada más”, añadió.

La historia se repite en los bares y restaurantes que rodean la catedral, con mesas vacías en el bar Giralda.

“No hay gente. Los españoles no vienen. Y los turistas que hay van al supermercado y compran pan y jamón allí, y comen en sus hoteles en lugar de comer afuera”, dice Yusef Najib, camarero en este establecimiento desde 2006. “Antes, este bar hacía 5.000-6.000 euros al día. Ahora, la mitad”, añadió.

UN DESARROLLO ACELERADO

Durante un cuarto de siglo, Andalucía se alimentó de fondos de la Unión Europea que la ayudaron a florecer con líneas de AVE, miles de kilómetros de autopistas, colegios y universidades modernas.

Buena parte de esta bonanza la negoció uno de los hijos predilectos de la región, el ex presidente Felipe González, que firmó el tratado de adhesión de España a la UE en 1985 y consiguió que la Expo se celebrara en Sevilla, su ciudad.

Los fondos de la UE representaban un tercio de todas las inversiones en la región en 1996, pero sólo un 12,3 por ciento en 2008, según la OCDE. El año próximo se acaban, y su pérdida se sumará a la creciente presión sobre la región.

Andalucía se vio absorbida por la fiebre inmobiliaria y creció rápido a medida que el dinero se vertía al cemento, especialmente en sus centenares de kilómetros de costa.

La industria de la construcción ha colapsado y el Producto Interior Bruto per cápita se sitúa ahora en 17.587 euros, uno de los más bajos del país, frente a los 31.288 euros del País Vasco, más industrializado, y de la media de la UE, de 25.134 euros.

Uno de cada tres trabajadores andaluces está hoy en el paro, frente a la media nacional de casi uno de cada cuatro. Un 7,5 por ciento de todos los desempleados de la zona euro vive aquí.

Casi el 30 por ciento de los residentes de la región se sitúa por debajo del umbral de pobreza, frente a la media nacional del 19,5 por ciento.

“Es una situación muy complicada porque salen todos los días más malas noticias. La situación es muy dura. Con la situación que hay, la población ha pasado de miedo a pánico”, dijo el presidente de la Confederación de Empresas de Sevilla, Miguel Rus Palacios.

Palacios, cuyas oficinas están en el centro de Sevilla, plagado de naranjos, dice que ha sido criticado por sus puntos de vista directos, pero que tiene que dar rienda suelta a sus ideas.

“Las empresas privadas tienen que tomar unas decisiones muy duras y difíciles para definir el futuro de su empresas. La crisis dura ya cuatro años (..) Nuestro proyecto de país no es viable, y no podemos seguir así como país”, añadió.

Andalucía es una de las tres regiones que los socialistas consiguieron retener este año tras perder las elecciones generales ante los conservadores del PP de Mariano Rajoy el pasado noviembre. El PSOE culpa a las medidas de austeridad destinadas a reducir el déficit de empeorar la crisis.

“Con la políticas de Rajoy, no va a crecer nadie. ¿Cómo creces con estos recortes?”, dice Pepe Caballos, secretario de economía de los socialistas en el Parlamento andaluz.

“Para salir de la crisis, tenemos que cambiar el modelo de productividad e invertir en ello”, añadió.

Los conservadores acusan a los socialistas en Andalucía de haber dilapidado los ingresos de los años de boom en una ingente burocracia diseñada para mantenerse en el poder en una región donde el PP nunca ha gobernado.

NO HAY PRÉSTAMOS

Ante las dificultades de los bancos españoles, plagados de deudas por su exposición al ladrillo y la posterior recesión, atraviesan dificultades, Europa ha accedido a proporcionar hasta 100.000 millones de euros para rescatarles, pero los economistas dicen que llevará un tiempo antes de que empiecen a conceder unos créditos esenciales para reactivar el crecimiento.

Sólo las firmas que dispongan de su propia financiación sobrevivirán.

Ana Molina, de 31 años, está de visita en Sevilla para comprobar la viabilidad de abrir una tienda de su nuevo proyecto online de venta de juguetes eróticos.

La empresa de Molina no ha recibido ayuda del Gobierno o de prestamistas, incluso aunque asegura que la tienda online está creciendo rápidamente y una establecimiento físico sería un éxito ya que prácticamente no hay de este tipo en Sevilla.

“De hecho te cierran la puerta en tu cara”, dijo. “He buscado un préstamo de banco, pero dicen que no. Necesitas un aval de 10.000 euros para un préstamo, que no tengo. Por eso estoy pidiendo el préstamo”, añadió.

DAÑO A LA MARCA ESPAÑA

Huir del mercado nacional y diversificarse en nuevos negocios no explotados es la única forma de crecer en el actual clima económico, dijo Álvaro Falcón, de 28 años, que vende pistas de hielo artificial desde un parque empresarial abrasador y polvoriento cerca de Sevilla.

Puesta en marcha en 2004, XtraIce comenzó a exportar tres años después, justo cuando la economía española empezó a caer en su peor declive en décadas, y ahora instala pistas en todo el mundo, incluidas la más alta, en la torre Hancock de Chicago, y la más grande, en Japón.

XtraIce ahora vende a 53 países y es una de las pocas historias de éxito en una región que se tambalea por la recesión.

Pero la posición de España en el centro de los problemas económicos de la eurozona está dando problemas a una empresa innovadora como XtraIce.

“Los últimos tres meses, desde que empezaron a hablar de un rescate, el nombre de España se ha visto muy perjudicado fuera del país”, dijo el socio de la empresa de Falcon, Adrián Ortiz.

“Cuando llegas a hacer negocios, un socio llega a preferir a un alemán que a un español por la imagen de seguridad que trae”, añadió.

Las exportaciones fueron el único motor económico en España el año pasado. Sólo en Andalucía, las exportaciones crecieron casi un 22 por ciento en 2011, a medida que los negocios locales redirigieron sus mercados al extranjero algo que los gobiernos locales están promocionando con fuerza.

La constructora Impulsa se las ha apañado para prosperar vendiendo a países donde, según su fundador, Ismael Mora Ávila, el conocimiento español aún es valorado, diversificándose desde el calamitoso mercado local.

“En 2008, cuando fui en avión a Argelia, yo era uno de los cuatro españoles que iban y ahora el avión está a tope de empresarios intentando salir”, dijo.

/Por Paul Day/

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