3 de mayo de 2012 / 9:35 / en 5 años

El BCE no introduciría nuevas medidas en su reunión en España

El Banco Central Europeo se resistirá a la presión para que haga más para combatir la crisis de la zona euro en su reunión del jueves en Barcelona, a pesar de los llamamientos a favor del reinicio de su programa de compra de bonos con el que ayudar a España, golpeada por las medidas de austeridad y la recesión. Imagen del presidente del BCE, Mario Draghi, en una cena la víspera de la reunión del organismo, celebrada el 2 de mayo en Barcelona.Oriol Campuzano Manobe/Pool

FRÁNCFORT, Alemania (Reuters) - El Banco Central Europeo se resistirá a la presión para que haga más para combatir la crisis de la zona euro en su reunión del jueves en Barcelona, a pesar de los llamamientos a favor del reinicio de su programa de compra de bonos con el que ayudar a España, golpeada por las medidas de austeridad y la recesión.

Los mercados financieros son un clamor en apoyo a un aumento de las medidas del BCE para combatir la crisis con la compra de bonos soberanos españoles, ante la recesión que vuelve a atravesar el país y la dificultad de convencer a los ciudadanos de la necesidad de una mayor austeridad.

Los responsables del BCE, que se encontrarán en la capital catalana con unas protestas en contra de las duras medidas de austeridad, probablemente solo alaben los recortes españoles en vez de recurrir a políticas como el reinicio del programa de compra de bonos (SMP).

El banco central ha dejado el programa inactivo durante la siete últimas semanas a pesar del aumento de la rentabilidad de los bonos españoles hasta el 6 por ciento. Una subida sobre ese nivel hasta el 7 por ciento es considerado insostenible para la refinanciación de la deuda.

"Creo que la reactivación del SMP sólo ocurrirá en el punto en el que la situación se haya deteriorado significativamente y pienso que la presión tendría que ser mayor que la que hemos visto en las últimas semanas", expresó el economista de RBS, Nick Matthews.

El BCE con seguridad dejará su tipo de interés principal al mínimo histórico del 1 por ciento, aunque los mercados estarán pendientes de cualquier señal de que el banco estaría dispuesto a recortar más avanzado el año si la economía de la zona euro se deteriora más.

El presidente del BCE, Mario Draghi, afronta a la resistencia del Bundesbank alemán a cualquier potencial recorte de tipos o reactivación del programa de compra de bonos.

"La crisis del euro no ha escalado hasta tal punto recientemente que le haga desafiar al Bundesbank en ese tema", expresó Holger Schmieding, economista de Berenberg Bank, en alusión al programa de compra de bonos.

El presidente del Bundesbank, Jens Wiedmann, dijo a Reuters el mes pasado que España debería tomar la subida de sus rentabilidades como un incentivo para atajar las causas y no pretender que el BCE ayude con una compra de su deuda.

Un sondeo de Reuters realizado la semana pasada mostró que tres cuartas partes de los economistas veía un reinicio del programa en un plazo de tres meses. Sin embargo, en otra consulta, la mayoría de los operadores del mercado monetario dijo que el banco no compraría más bonos.

DEBATE SOBRE EL CRECIMIENTO

Ante la entrada en recesión de España en el primer trimestre, gran parte de la atención en la rueda de prensa de Draghi posterior a la reunión se centrará en qué puede hacer el BCE para fomentar el crecimiento.

España y sus problemas están en el centro de la pérdida de confianza en la zona euro y se esperan protestas en Barcelona por la dureza del BCE respecto a los países de la zona euro en dificultades.

La frustración tiene su origen en las rigurosas medidas de austeridad del Gobierno español para ordenar sus finanzas públicas y mejorar el panorama económico.

Los datos preliminares de gerentes de compra anunciados la semana pasada y posteriormente confirmados revelaron que el retroceso del sector privado de la zona euro se profundizó en abril a un ritmo mayor que el previsto, aplacando las esperanzas de una pronta salida de la recesión.

La posibilidad de que la zona euro siga a Reino Unido en su entrada en recesión, plantea el interrogante de si el BCE podría abrir la puerta a una reducción de tipos este año. El banco nunca ha rebajado su tipo principal del 1 por ciento.

Draghi dijo la semana pasada que cualquier "estrategia de salida" de las medidas de emergencia del BCE -préstamos a largo plazo y el plan de compra de bonos- era prematura teniendo en cuenta las débiles condiciones económicas y no descartó una reducción de los tipos de interés por debajo del 1 por ciento.

"Probablemente subraye los riesgos bajistas para el crecimiento sin indicar una rebaja en junio", expresó Schmieding.

"Un recorte en junio no es probable pero tampoco es imposible y mantendrá (Draghi) todas las opciones abiertas cuando se le pregunte sobre ello".

El vicepresidente del BCE, Vitor Constancio, dijo después de la publicación del PMI que existían "riesgos muy significativos" para la economía, y agregó que el banco adaptaría su política si esos riesgos se convirtieran en realidad, como lo hizo cuando rebajó los tipos el año pasado.

Si ese punto de vista entra en el comunicado del BCE y lo apoyan los 23 responsables de política, las expectativas de un recorte de tipos que han vuelto al mercado en las últimas semanas se reafirmarán.

Draghi desvió el debate a otro terreno la semana pasada cuando habló sobre un plan para el crecimiento, sin explicar exactamente qué quería decir.

El candidato francés a la presidencia, François Hollande, que quiere distanciarse de la austeridad fomentada por Alemania, ha recibido con agrado los comentarios de Draghi y el presidente del BCE probablemente se vea presionado para explicar su visión favorable al crecimiento.

Hasta ahora, Draghi ha insistido en el camino de la reforma estructural y se encuentra presionado por Weidmann para limitar el papel del BCE en la generación de crecimiento, ya que el presidente del Bundesbank quiere que los países ordenen sus finanzas en vez de buscar ayudas del banco central.

"Una limpieza consistente del presupuesto y unas determinadas reformas estructurales son la mejor política de crecimiento porque de esa manera se consigue la confianza y se fortalece el comportamiento económico", expresó el presidente del Bundesbank al semanario germano Die Welt.

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