1 de abril de 2012 / 12:12 / hace 6 años

ANÁLISIS-La resistencia a la austeridad recorre el sur de Europa

ROMA/MADRID (Reuters) - La mayoría de la población del sur de Europa ha permanecido sorprendentemente estoica hasta ahora ante algunos de los recortes presupuestarios más dolorosos que se recuerden, pero hay señales de que la paciencia puede agotarse pronto.

La mayoría de la población del sur de Europa ha permanecido sorprendentemente estoica hasta ahora ante algunos de los recortes presupuestarios más dolorosos que se recuerden, pero hay señales de que la paciencia puede agotarse pronto. En la imagen, un policía contempla cómo un grupo de personas quema un contenedor en las calles de Barcelona el 29 de marzo de 2012, día de huelga general en España. REUTERS/Carlos Ruano

Una huelga general inesperadamente seguida en España el jueves y la creciente oposición en Italia al primer ministro, Mario Monti, se encuentran entre los indicadores de que la resistencia está creciendo en una región que está en el centro de las preocupaciones sobre un recrudecimiento de la crisis de deuda de la zona euro.

Portugal sigue estando muy moderado por el momento, e incluso Grecia, escenario de repetidas protestas callejeras violentas, se ha tranquilizado recientemente. Pero hay muestras de que los dirigentes políticos estarán pronto en la línea de fuego en toda Europa, especialmente si son necesarios más recortes para reducir la deuda soberana.

El ambiente parece una combinación de dos tendencias opuestas: la aceptación del mensaje de que los profundos recortes son la única manera de salvar a sus países de la catástrofe económica y una sensación creciente de que los ciudadanos ya no pueden soportar más privaciones y miseria.

El problema para políticos como Monti y Mariano Rajoy en España es que las medidas de austeridad autoimpuestas para reducir la deuda en medio de la presión de los líderes de la zona euro podría profundizar la recesión y crear una necesidad de recortes aún más graves.

Los inversores están empezando a mostrar nuevamente interés en las dificultades económicas y la incertidumbre política en España e Italia, donde los rendimientos de los bonos están empezando a subir después de haber quedado controlados a principios de este año.

“Hay una especie de aceptación resignada, pero la aceptación resignada no es una posición de equilibrio estable. La gente se harta de que les hagan sentir culpable por su horrible situación”, dijo el profesor Erik Jones, de la Johns Hopkins de Bolonia.

Jones añadió que los ciudadanos están dispuestos a dejar de criticar a sus políticos y aceptar el sacrificio si creyeran que habrá ganancias a largo plazo, pero no indefinidamente.

UN ENFOQUE PELIGROSO

Jean-Paul Fitoussi, profesor de economía del Instituto de Ciencias Políticas en París, dijo a periodistas el viernes en una conferencia de negocios en el norte de Italia que las medidas de austeridad son “un enfoque peligroso que podrían provocar disturbios sociales”.

Muchos españoles parecen resignados a los recortes de Rajoy, cuyo gobierno cumple el domingo cien días tras ser elegido por mayoría absoluta en noviembre por una población que sabía claramente que planeaba duras medidas de austeridad.

El viernes, el Gobierno anunció un ahorro de 27.000 millones de euros del presupuesto, lo que equivale al 2,5 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) del país.

Una encuesta reciente mostró que la mitad de los españoles adultos aceptaría recortes en la asistencia sanitaria y los servicios de educación si eso es lo que se necesita para que la economía vuelva a encarrilarse.

Los sindicatos representan sólo una quinta parte de los trabajadores y muchas personas ignoraron la huelga del jueves ante el temor de perder sus puestos de trabajo.

Sin embargo, la huelga tuvo un impacto mucho más grande que un paro anterior llevado a cabo hace 18 meses, en una señal de que la paciencia puede estar acabándose en un país con la peor tasa de desempleo de la Unión Europea.

“Un montón de gente acepta la austeridad y las reformas económicas como una especie de castigo divino. Pero cuando la alta tasa de desempleo se prolongue, estoy convencido de que las protestas sociales van a aumentar”, dijo José Antonio García Rubio, secretario económico de Izquierda Unida, que tuvo buenos resultados en las elecciones generales de noviembre y en las andaluzas de la semana pasada.

Rajoy también sufrió un revés inesperado en esos comicios en Andalucía el 25 de marzo, en otra señal de que su margen de maniobra no es tan grande como se pensaba anteriormente.

SE ACABA LA LUNA DE MIEL

En Italia, el ex comisario europeo Monti se ha ganado los aplausos de Europa y Estados Unidos, entre otros, por su experiencia económica y su rapidez para frenar la crisis de deuda.

Pero también encara problemas por una reforma laboral que es la principal medida de su programa para dejar atrás el crecimiento estancado de Italia.

Los sindicatos planean protestas y una huelga general en un momento en el que los índices de aprobación de Monti han caído y en que se encuentra implicado en disputas con los partidos políticos, de los que depende para la aprobación de leyes.

Los problemas políticos se deben en parte a las elecciones locales de mayo, ya que los políticos están ansiosos por salir de la sombra del tecnócrata Monti y mejorar sus bajos niveles de popularidad antes de las elecciones generales de la primavera.

Los políticos también serán probablemente castigados en Grecia, donde se prevén elecciones para el 6 de mayo después de que el país se viera obligado a aceptar más recortes en las pensiones, los salarios y los servicios a cambio de un segundo rescate internacional.

Aparte de una violenta protesta realizada en febrero, cuando tiendas y bancos fueron incendiados, Grecia ha estado relativamente tranquila en las últimas semanas, en contraste con las multitudinarias manifestaciones casi diarias del pasado verano ante el Parlamento.

Los griegos parecen estar esperando castigar a la desacreditada clase política en las elecciones. Se espera que casi un tercio de los votantes se abstenga o vote en blanco, según las encuestas.

“El año pasado, me pasé todo el verano protestando frente al Parlamento, pero nada ha cambiado. Nadie está escuchando”, dijo a Reuters Angeliki Koutsioumba, de 58 años.

“Malditos sean todos. Debemos castigarlos con nuestro voto en las elecciones”, agregó.

Los portugueses también se han mostrado resignados ante la austeridad después de un rescate internacional, y de que la huelga general del 22 de marzo tuviera poco impacto en la economía.

“Este tipo de huelgas no ayuda a nadie, no son la solución. Sólo el trabajo duro nos sacará de este agujero”, dijo a Reuters Filipa Almeida, una diseñadora de Lisboa.

Sin embargo, Antonio Costa Pinto, profesor de investigación del Instituto de Ciencias Sociales de Lisboa, dijo que la resignación no iba a durar para siempre.

“El descontento está allí, así que si no hay señales de recuperación (...) esta aceptación será difícil de mantener, especialmente si son necesarias más medidas de austeridad”, dijo.

/Por Barry Moody y Fiona Ortiz/

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