20 de marzo de 2012 / 21:33 / en 6 años

Monti y los sindicatos, enfrentados por la reforma laboral

El primer ministro italiano, Mario Monti, dijo el martes que los sindicatos y los empresarios habían dado su apoyo a buena parte de los planes del Gobierno para reformar las leyes laborales, aunque el principal sindicato, la CGIL, rechazó la propuesta que suaviza las restricciones para los despidos. Imagen de Monti antes de reunirse con el presidente maltés, George Abela, en Villa Doria Pamphilj en Roma el 20 de marzo. REUTERS/Max Rossi

ROMA (Reuters) - El primer ministro italiano, Mario Monti, dijo el martes que los sindicatos y los empresarios habían dado su apoyo a buena parte de los planes del Gobierno para reformar las leyes laborales, aunque el principal sindicato, la CGIL, rechazó la propuesta que suaviza las restricciones para los despidos.

En declaraciones a la prensa tras una reunión de tres horas con líderes sindicales, Monti dijo que había obtenido un “amplio y generalizado respaldo”, aunque reconoció que en lo relativo a la propuesta más polémica del plan, que es suavizar las restricciones para el despido, el sindicato de izquierda CGIL “dio una opinión negativa”.

Por su parte, su máxima dirigente, Susanna Camusso, aseguró que se opondrán con todos los medios a su disposición a la reforma laboral del Gobierno.

Camusso acusó al Ejecutivo de Monti de “intentar solucionar los numerosos problemas del mercado de trabajo con la idea de facilitar el despido”, y dijo que el primer ministro nunca mostró una disposición real a cambiar su postura inicial sobre suavizar las restricciones a los despidos.

“Nos movilizaremos, haremos lo que sea necesario para contrarrestar esta reforma”, declaró después de tres horas de negociaciones con el Gobierno.

Monti respondió que ya no negociará más con la CGIL y que el asunto que separaba a ambas partes - un artículo del estatuto de los trabajadores que ofrece una fuerte protección a los despidos y que él quiere cambiar - “está cerrado”.

Además dijo que explicará a los socios internacionales de Italia cómo la reforma hará que el sistema laboral del país sea ”más moderno“ y más atractivo para los inversores extranjeros”.

CAMBIOS AFECTARÁN A TODOS

De manera inesperada, la ministra de Trabajo, Elsa Fornero, anunció que los cambios al Artículo 18 afectarán a todos los trabajadores en cuanto sean aprobados por el Parlamento, y no solo a las nuevas contrataciones.

El Gobierno volverá a reunirse con los sindicatos y con las patronales el jueves, según anticipó un dirigente sindical.

Las actuales protecciones legales de los trabajadores italianos se remontan a la década de 1970, cuando el poder sindical estaba en su apogeo.

Las leyes, que impiden que los empleados de grandes compañías sean despedidos, son ferozmente defendidas por los sindicatos, pero el Gobierno cree que han contribuido a unas tasas de empleo crónicamente bajas y a mantener el crecimiento económico en niveles mínimos.

Un acuerdo en el tema de la reforma laboral impulsaría la confianza en la capacidad de Monti de avanzar con el tipo de cambios profundos que se necesitan para restaurar el crecimiento y reducir la pesada deuda pública.

El Gobierno pretende llegar a un acuerdo para el final de la semana. Monti y Fornero se han comprometido a desafiar a los sindicatos y a presentar las reformas en el Parlamento si no logran un consenso.

Monti, que cumplió 69 años el lunes, ya ha sido aclamado dentro y fuera del país por adoptar medidas que su predecesor, el multimillonario Silvio Berlusconi, no fue capaz de aplicar.

Encabezando un gobierno de tecnócratas instalado con el visto bueno de la Unión Europea -y los acreedores italianos-, Monti ya ha forzado un paquete de austeridad de 33.000 millones de euros para tratar de detener el deterioro de las finanzas públicas.

Un fracaso en persuadir a los líderes sindicales, que temen haber cedido ya demasiado en un ambiente de emergencia nacional, podría suponer la convocatoria de huelgas y problemas en el seno de la coalición gobernante, compuesta por miembros de todo el espectro parlamentario.

La disputa entre el Gobierno y los sindicatos se ha centrado en el artículo 18 de la ley laboral, una disposición que dificulta el despido de trabajadores en compañías con más de 15 empleados excepto en caso de mala conducta.

Las tres principales confederaciones, que representan una parte sustancial de los 12 millones de italianos afiliados a algún sindicato, están divididas. La CGIL ha adoptado la postura más intransigente, a diferencia de las más moderadas CSIL y UIL.

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