14 de marzo de 2012 / 12:17 / hace 6 años

Un pueblo reivindica trofeo al más endeudado de España

MADRID (Reuters) - Con unos 250 habitantes censados, el pequeño pueblo zamorano de Peleas de Abajo, situado en una región del noroeste de España conocida por su vino, reivindica no sin cierta vergüenza ser el ayuntamiento más endeudado del país en relación a su población.

Con unos 250 habitantes censados, el pequeño pueblo zamorano de Peleas de Abajo, situado en una región del noroeste de España conocida por su vino, reivindica no sin cierta vergüenza ser el ayuntamiento más endeudado del país en relación a su población. En la imagen, unas plantas secas crecen junto a la residencia geriátrica Virgen del Carmen en Peleas de Abajo, el 8 de marzo de 2012. REUTERS/Susana Vera

Con una deuda total de 4,6 millones de euros - que equivale a unos 19.000 euros por habitante, diez veces la cifra atribuida a Madrid -, el pueblo tardaría 500 años en pagar todo lo que debe, algo que su alcalde, Félix Roncero, reconoce no podrá hacer jamás.

“No hay nadie que nos supere (en deuda), estamos a la cabeza pero por mucha diferencia”, dijo a Reuters el regidor en una entrevista, admitiendo que es “un poco humillante” salir en los medios de comunicación por liderar un ránking que no existe como tal en las estadísticas oficiales.

Tras ser considerado hace 50 años la “Alemania de la región” por sus explotaciones agrarias punteras, a las que iban a trabajar vecinos de los alrededores, Peleas de Abajo ha pasado a convertirse en una especie de “Grecia española”, cuya única posibilidad de salir del agujero y no desaparecer como pueblo es que sus acreedores acepten una quita de un 85 por ciento.

Roncero atribuyó la quiebra de su ayuntamiento a más de tres décadas de mala gestión por parte de sus antecesores y asegura que la crisis destapó los años en los que habían estado viviendo por encima de sus posibilidades sin pagar ni a bancos ni a proveedores.

“(Había) grandes fiestas, obras, se contrataba a la gente en el paro con unas subvenciones de la Junta de Castilla y León (.) (y) claro, después de la crisis, aquí no entra dinero ninguno”, explicó Roncero, señalando que ningún proveedor quería tratar ahora con el ayuntamiento por su fama de mal pagador.

Los niveles de deuda de las comunidades autónomas y corporaciones locales españolas se han disparado después de años de dinero fácil generado principalmente por un ‘boom’ de la construcción que vio llegar dinero a espuertas mediante recalificaciones y la venta de terrenos a promotores inmobiliarios.

Tras la brutal caída de la actividad de la construcción con el inicio de la crisis económica en 2008, las administraciones locales y autonómicas están sufriendo para pagar las facturas, acumulando grandes deudas a proveedores y servicios como limpieza o jardinería.

Para paliar esta situación, el Gobierno acaba de aprobar un fondo para financiar los pagos a proveedores por parte de los ayuntamientos, pero Peleas de Abajo teme no cumplir los requisitos necesarios para recibir ayudas por carecer de los avales y garantías de cobro que exige el Estado.

TODAS LAS TIERRAS EMBARGADAS

El pueblo ha visto embargadas todas sus praderas y tierras agrícolas, y sólo le queda en propiedad por ser para uso público el propio Ayuntamiento, el Bar la Plaza, que comparte edificio con un centro cultural, y una residencia de ancianos, que es a la vez la responsable de la gran deuda acumulada y la única vía de esperanza de la localidad.

El actual regidor explicó que de los 4,6 millones de euros de deuda del pueblo, 2,7 millones corresponden al crédito impagado y los intereses de demora acumulados por un crédito de 300.000 euros que se pidieron hace más de 15 años para construir la Residencia Virgen del Carmen.

Además, el ayuntamiento debe otros 600.000 euros a la Seguridad Social por impagos de las cuotas de los trabajadores del centro geriátrico, a los que se suman otros cientos de miles de deudas a proveedores, como el suministrador de gasóleo para la calefacción de la residencia.

Roncero, dueño de una granja de vacas lecheras, y otros vecinos con diversas propiedades agrícolas o ganaderas, ganaron las elecciones de mayo del año pasado tras unirse en una candidatura independiente - llamada el Pueblo para el Pueblo - para tratar de defender su autonomía municipal y no pasar a depender de otro ayuntamiento.

LA RESIDENCIA, ESPERANZA DEL PUEBLO

El plan que tienen es traspasar la gestión de la residencia a una empresa de la provincia y con el alquiler de las instalaciones amortizar parte de la deuda - un 10-15% - en un plazo de 20 años y tras negociar con los acreedores.

“La mayor parte de los proveedores lo han entendido, es que no hay otra posibilidad. Es la única vía de salida para que puedan recuperar algo”, dijo Roncero, señalando que hacer pública la situación del ayuntamiento había ayudado a negociar con los acreedores y a tener más apoyos de las administraciones.

Hoy por hoy, las 20 trabajadoras de la residencia que debe salvar al pueblo llevan sin cobrar cinco nóminas, y los responsables del ayuntamiento están pagando de su bolsillo la calefacción y la comida de los 21 residentes en el centro geriátrico.

“La residencia como tal funciona bien. Se está atendiendo a los residentes a pesar de todos los problemas que ha habido, lo que pasa es que cuesta mucho que venga gente nueva”, explicó la directora, Adoración Román, que lamentó que la mala fama generada por gestores anteriores haya perjudicado al centro.

“Luchas para que esto siga abierto, no te importa sacrificar el hecho de no cobrar por mantener esto. Si me tengo que ir y esto sigue abierto, ya me doy por contenta”, aseguró Román, que señaló que el centro, que tiene capacidad para 120 residentes, llegó a estar ocupada hasta por más de 90 ancianos antes de empezar a tener “mala prensa”.

Vecinos del pueblo confían en que si aumenta el número de residentes también se anime un poco la vida del pueblo, que parece casi fantasma hasta la hora de la partida de cartas en el bar, cuando una decena de hombres acude al establecimiento.

“Es una vergüenza que un pueblo tan pequeño deba más que una ciudad grande”, dijo José Ramón Guerras, de 30 años, responsable del Bar la Plaza.

“Tenemos una residencia que es una pena que esté vacía porque es una residencia que es de las mejores que hay en España. Y claro, si no hay movimiento ahí arriba tampoco hay movimiento en el pueblo, porque este no es un pueblo tampoco turístico, hay lo que hay”, admitió con resignación.

Uno de los clientes del establecimiento, Emilio Rivera, de 60 años, expresó su indignación con la situación a la que había llegado el pueblo, aunque dijo que en el fondo todos los vecinos habían sido responsables por seguir votando año tras año a los mismos.

“Tenemos nosotros algo la culpa por no haberlo solucionado antes (.) Cada uno andábamos a lo nuestro y nadie nos preocupábamos de la política, y se fueron acumulando años y años las malas gestiones en el Ayuntamiento”, declaró.

Pese a lo difícil de la situación, el alcalde apela al nombre del pueblo - cuyo origen está en la época de la Reconquista durante la Edad Media por ser una zona de batalla entre musulmanes y cristianos - para sacar fuerzas y esperanzas de salir adelante.

“Si ahora somos referencia a nivel nacional de lo que no se debe hacer en un ayuntamiento, la mala gestión, pues esperamos en breve cambie la situación, que seamos referencia por ejemplo de cómo se debe gestionar una residencia”, aseguró.

/Por Blanca Rodríguez Piedra y Catherine MacDonald/

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