6 de marzo de 2012 / 19:28 / en 5 años

Brasil promete estímulos tras un decepcionante PIB en 2011

SAO PAULO (Reuters) - El Gobierno de Brasil se comprometió a tomar nuevas agresivas medidas de estímulo después de que se informara de que la economía creció solo un 2,7 por ciento en 2011, elevando los temores a que uno de los mercados emergentes más dinámicos del mundo caiga en una era de mediocre expansión.

La fuerte desaceleración económica durante el primer año de mandato de la presidenta Dilma Rousseff llevó a Brasil a tener un peor crecimiento que otros países de América Latina, dado los problemas de la industria local con los mayores costes empresariales y la apreciada moneda local.

Un repunte en el gasto del consumidor y las sólidas exportaciones agrícolas permitieron que el país eludiera la recesión durante el segundo semestre del año, según datos divulgados el martes.

Los inversores apuestan a que el flojo crecimiento lleve al Banco Central a rebajar los tipos de interés de manera más agresiva, con un recorte de al menos medio punto porcentual e incluso de hasta 75 puntos básicos, en su reunión del miércoles.

El ministro de Hacienda, Guido Mantega, apuntó a los datos que muestran una moderada recuperación en el cuarto trimestre que, según dijo, probablemente se acelerará en el transcurso de 2012, al tiempo que prometió que el Gobierno ofrecerá incentivos tributarios y otras medidas de estímulo para apuntalar al sector manufacturero y la inversión en particular.

"Estamos mejor situados para dar estímulo este año", dijo Mantega a reporteros en Brasilia. "Aplicaremos todas las medidas necesarias para estimular la economía", agregó.

-- Gráfico de economía de Brasil: link.reuters.com/rug45s --

En todo caso, los datos reforzaron la mayor preocupación de Rousseff y de muchos líderes empresariales: que Brasil vire hacia un extenso periodo de deslucidas tasas de crecimiento del 3 por ciento anual en medio de un mercado laboral ajustado, lamentable infraestructura y otras barreras que impiden que la economía se expanda más rápido.

"Las cosas no están despegando", dijo el senador Valdir Raupp, presidente del partido PMDB, parte de la coalición oficialista. "Las inversiones no se están realizando. Solo hay unos pocos sectores donde las cosas van bien", agregó.

Pero el estímulo también puede fracasar. La inflación llegó a un máximo de siete años del 6,5 por ciento el año pasado y, aunque se ha desacelerado en los últimos meses, podría no dejar espacio para que el Gobierno aliente a la economía sin correr el riesgo de avivar a los precios.

"Si este año continúa al mismo ritmo que el año pasado, (la economía) podría frustrarnos de nuevo. A partir de ahora, vamos a tener que darle un impulso", agregó Raupp.

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