13 de febrero de 2012 / 13:07 / hace 6 años

Difícil cálculo para Obama en una visita china en año electoral

WASHINGTON (Reuters) - Aunque va a recibir al vicepresidente de China el martes en el Despacho Oval, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, está revisando la política económica estadounidense hacia Pekín sin hacer ruido, buscando nuevos modos de obtener resultados en cuestiones como el acceso a los mercados y la manipulación de divisas que le han acosado tanto a él como a sus predecesores.

Aunque va a recibir al vicepresidente de China el martes en el Despacho Oval, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, está revisando la política económica estadounidense hacia Pekín sin hacer ruido, buscando nuevos modos de obtener resultados en cuestiones como el acceso a los mercados y la manipulación de divisas que le han acosado tanto a él como a sus predecesores. Imagen de archivo de las banderas de EEUU y China en la avenida Pensilvania, con el Capitolio al fondo, en Washington, durante la visita del presidente chino Hu Jintao en enero del año pasado. En esta ocasión la visita es del vicepresidente Xi Jinping. REUTERS/Hyungwon Kang

La necesidad de Obama de impulsar las exportaciones y de demostrar que puede ser firme con China, así como sus esperanzas de tener un buen comienzo con el vicepresidente Xi Jinping - que podría convertirse en el próximo líder chino dentro de 13 meses -, reflejan las pugnas contradictorias en la política de Washington hacia China.

Xi llega en pleno año electoral, lo que complica aún más la visita, puesto que las relaciones de Obama con Pekín son un habitual objetivo para los dardos de los aspirantes a convertirse en el candidato republicano que derrote al presidente demócrata en noviembre.

Xi va a tener una gira completa por Washington: visitas al Departamento de Estado, el Pentágono y Capitol Hill - sede del Congreso -, además de reunirse con empresarios chinos y estadounidenses, pero no va a recibir el tratamiento de la alfombra roja. A pesar de todo su poder en el sistema chino, sigue siendo el número dos, la sombra detrás del presidente Hu Jintao.

Los asesores de Obama no esperan muchos acuerdos formales, sino más bien que sea una toma de contacto entre ambos dirigentes. El presidente estadounidense dejará claras sus quejas, y el vicepresidente chino probablemente también lo haga.

Aunque ha habido progresos en el aumento de las exportaciones estadounidenses a China, “también hemos planteado muy directamente instancias en las que creemos que China no está a las alturas que todas las naciones necesitan en lo que respecta a las prácticas empresariales”, dijo a la prensa el viceasesor de seguridad nacional Ben Rhodes.

INFLUENCIA EN LA CAMPAÑA

China no es especialmente querida por el electorado estadounidense. A sus políticas comerciales y de divisas se les achacan haber causado importantes pérdidas de empleos en el sector manufacturero estadounidense, golpeando a estados electorales clave como Ohio. Por ello, criticar a Pekín es un modo fácil para los candidatos de los dos partidos de sumar puntos ante sus votantes.

En la práctica, la influencia estadounidense sobre Pekín es limitada, puesto que tiene cientos de miles de millones de dólares en deuda estadounidense. A pesar de ello, la revisión de la política, tal y como la contó un alto cargo que dejó la administración de Obama recientemente, pretende encontrar nuevas maneras de conseguir resultados en las limitaciones de las empresas estadounidenses para entrar en mercados chinos, el uso de empresas estatales chinas, y la devaluación del yuan - que según las autoridades estadounidenses está artificialmente bajo -, entre otras cuestiones.

Los republicanos no ven que la política de Obama esté resultando, y el favorito de los aspirantes, Mitt Romney, ha dicho que no está siendo lo suficientemente duro y ha prometido calificar a China de manipulador de divisas.

Estas críticas caen bien entre mucha gente.

“China es solo una gota en el vaso de lo que la administración Obama está haciendo mal”, dijo Chrystalline Lauryl, de 35 años, en una conferencia en Washington en la que intervenían los aspirantes republicanos. .

“Se puede ser amigo, y se puede dar coba”, agregó, en referencia a la política hacia China. Obama, afirmó, está haciendo esto último.

Facilitar la visita de Xi también es importante para Obama por el interés en establecer buenas relaciones con el hombre que se espera dirija la segunda mayor economía del mundo y el país más poblado durante la próxima década.

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