1 de febrero de 2012 / 16:38 / hace 6 años

El Gobierno griego busca apoyo político, el FMI pide garantías

ATENAS (Reuters) - El primer ministro de Grecia se reunirá en los próximos días con los líderes políticos del país para pedir apoyo a más medidas de austeridad, después de que el Fondo Monetario Internacional advirtiera de que el son claves para asegurar un nuevo rescate que evite una suspensión de pagos desordenada.

Al tener virtualmente asegurado un canje de deuda con los acreedores del sector privado para reducir la montaña de deuda del país en 100.000 millones de dólares, el Gobierno se apresura ahora para completar las conversaciones sobre el rescate de 130.000 millones de euros a finales de esta semana.

Para hacerlo, Atenas debe convencer primero a la Unión Europea y el FMI -cada vez más exasperados con los reiterados incumplimientos de objetivos de déficit y reformas- de que aplicará las demoradas reformas y recortará aún más el gasto.

Las perspectivas de elecciones en abril complican aún más las negociaciones, ya que líderes políticos de la coalición de Gobierno del primer ministro Lucas Papedemos buscan distanciarse de recortes fiscales que presagian más dolor para el pueblo griego.

Antonis Samaras, cuyo partido conservador comparte el poder con la coalición, ha rechazado cualquier medida de austeridad, señalando que decisiones de ese tipo podrían profundizar más la crisis de Grecia. Varios parlamentarios de los tres grandes partidos han dicho lo mismo.

Esta situación interna preocupa a los acreedores de Grecia, que quieren asegurarse de que en esta oportunidad se cumplan los acuerdos.

“Necesitamos garantías de que quién quiera que esté en el poder después de las elecciones y deseé razonablemente hacer algunos cambios en la política económica, lo haga siguiendo los objetivos y el marco de trabajo del acuerdo”, dijo el miércoles Poul Thomsen, jefe de la misión del FMI en Grecia al diario Kathimerini.

BAJAR SALARIOS

Thomsen, que está en Atenas para negociar el nuevo rescate junto con altos cargos de la UE y el BCE, dijo que el salario mínimo tendrá que bajarse y las pagas extra reducirse para hacer más competitivas a las empresas griegas, aunque el grueso de los ahorros en el sector público vendrán de jubilaciones.

Estas demandas son muy polémicas en Grecia. Los sindicatos han rechazado ambas cosas y están buscando con la patronal otras formas de reducir el coste laboral.

Los empresarios de Grecia pidieron un encuentro el jueves con los sindicatos para acordar una posición conjunta sobre las demandas y ayudar a alcanzar un acuerdo sobre el rescate financiero.

Los sindicatos no aceptan recortar el salario mínimo ni la eliminación de los bonos por festivos, pero empleadores y trabajadores buscan otras vías para reducir los costes laborales.

“El tiempo se agota y las responsabilidades de los segmentos sociales son cada vez mayores”, dijo el jefe de la unión de industriales Dimitris Daskalopoulos.

RECESIÓN

Más reformas y una reducción más lenta del déficit sería un cambio de la política exigida en comparación con el primer rescate de 110.000 millones de euros, que se afianzó fuertemente en las recaudaciones de impuestos y menos en recortes de gasto, y al que algunos economistas acusaron de generar malestar social y la peor recesión en la posguerra en el país.

Grecia se ha visto arrastrada a una profunda recesión desde el primer rescate de la UE y el FMI en mayo de 2010.

La economía apunta a contraerse en al menos un 3 por ciento este año, mientras que los prestamistas proyectaron un crecimiento del 1,1 por ciento al completar el primer rescate. Atenas atribuye el fracaso en cumplir las metas del déficit a la fuerte recesión, mientras que los prestamistas lo atribuyen a las demoradas reformas.

En un indicio de las dificultades económicas griegas, la manufactura se mantuvo en una gran recesión en enero con una caída récord en la producción y un drástico declive en nuevos encargos que produjo la pérdida de más empleos, según un sondeo publicado el miércoles.

Algunos analistas indicaron que las propuestas de Thomsen no funcionarían a menos que los prestamistas de Grecia, como el FMI, eleven su ayuda al país por encima de los 130.000 millones de euros.

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